domingo, 18 de agosto de 2013

EL PAN DE AYER (de: "La crisis de Occidente, capítulo VIII")

1º) LA "ABUELA" GREGORIA:
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EN IMAGEN y Sobre estas líneas, una fotografía tomada en la playa durante un verano de 1967 y donde podemos ver a mi madre junto a Gregoria Zamarra, quien fué como una segunda madre para ella. Pués durante la Guerra Civil, al quedar huérfana mi progenitora y sus hermanos, los protegió y los llevó hasta Madrid (logrando que superasen aquellos duros momentos -junto a los familiares que sobrevivieron-). Gregoria, había nacido a a fines del siglo XIX, en Tarancón, de donde procedía parte de la familia de mi madre -los Cobo Canalejas-. Conocía a mis abuelos desde jóvenes y estaba casada con el administrador de sus padres (mis bisabuelos). Fue una de las personas más agradables, buenas y alegres que vi en toda mi vida. Siempre bromeando y riendo, nos contaba cuantas anécdotas habidas y por haber uno pudiera pensar; ya que al haber vivido desde niña muy unida a los Cobo Canalejas (y después a los Santafé Arellano) lo sabía todo de ellos . De sus ratos de charla escuché y aprendí miles de historias de la familia; sucedidos de hace más de cien años y tantos cotilléos y rarezas, que su conversación me sorprendía a diario.
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Como antes dije, Gregoria lo conocía todo sobre nosotros, puesto que en realidad era como nuestra abuela -al haber muerto los padres de mi madre, muy jóvenes y en muy tristes circunstancias-. En su forma de hablar aún se oían frases del Quijote y del castellano más puro y bello; tanto que siempre que decía la palabra "cerdo" añadía "con perdón" (quizás porque no fuera alguien a creer que se refería a los presentes). Un día le pregunté por qué tras pronunciar las palabras "carne de cerdo" o "comer cerdo", había que añadir "con perdón" y ella me contestó que era obligatorio, para no ofender... . Y no solo eso, sino también se hacía imprescindible -a veces, y en reuniones de postín- que al hablar bien de alguien, se añadiera la muletilla final "sin menospreciar a los que escuchan". Un día oí como comentaba que nuestro tío Eloy Cobo era un gran señor, terminando con la frase: -"sin ofender a ninguno de los presentes"-. Me quedé perplejo pensando si acaso en el siglo XIX había quienes se ofendían cuando se mentaba a un tercero diciendo que era un caballero, olvidando incluir iguales virtudes a los allí reunidos... .
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También, en otra ocasión -y muy de niño- recuerdo que se le cayó un mendrugo al suelo; se lo recogí y cuando fui a tirarlo a la basura Gregoria "puso el grito en el cielo" exclamando... .
-"¡Ángelito, tirar el pan nunca. El pan cuando se cae hay que besarlo, pedir que no falte y ponerlo donde estaba.! -.
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Me quedé sorprendido ante aquel gesto, preguntándole si aquello era absolutamente necesario; a lo que ella aseveró que antiguamente a cualquiera que se le cayera un trozo de pan de las manos, se agachaba para recogerlo y besarlo. Tras lo que se guardaba para comer, sin dar importancia al hecho de que hubiera rodado por los suelos; aunque siempre pidiendo a Dios que nunca nos faltase. Esta escena que describo en la que me enseñó a besar al medrugo caído jamás se me olvidó; tanto que me ha venido a la memoria varias veces, en especial viendo los pueblos, donde por doquier caen trozos de casas por los suelos... .
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Pedazos de adobes centenarios, muros milenarios, pertrechos y piedras, unidos a maderas, tejas y restos de construcciones; todo lo que fue no hace tanto, la gloria de nuestra Nación. Un país que hoy se tambalea y se agrieta, en una crisis quizás semejante a la que sufren desde hace tiempo estas casas preciosas, y que poco a poco se nos vienen abajo. Unas construcciones que llevan años "cayéndose a cachos" aunque merecerían -al menos- el mismo trato que aquel pedazo de pan de Gregoria: Necesitando quizás que alguien nos enseñara a valorarlas, para que nunca nos falten y que así todos nos agachásemos a recogerlas, besarlas, levantarlas y volver a habitarlas.
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EN LA FOTO SUPERIOR:
Mi madre hacia 1955 en la zona de la Quinta de Miranda que Eugenia de Montijo había regalado a su abuelo (junto a la fuente en la que se declaró Napoleón III a "su" Emperatriz). Esta parte del jardín -compartido con el área en que veraneaban los Santafé-, estuvo en su día decorada por Próspero Mérimée. Quien aprovechó la segunda restauración de la finca -llevada a cabo por el conde de Montijo a principios del XIX- para realizar allí una escena romántica. Para ello se valió de las piedras, de las fuentes y de los restos que quedaron de la antigua villa que se había reconstruido ya en 1780 y sobre todo de las procedentes de la casa antigua de los Zapata en Madrid. Puesto que aquella Quinta de Miranda (como ya recogí en otra entrada, VER: http://recuerdosyanoranzas.blogspot.com.es/2011/01/eugenia-de-montijo-y-los-blasones-de-su.html ), había sido rehecha y recomprada a los Cabarrus, a fines del siglo XVIII por los descendientes de los Zapata, quienes fueron una de las familias más importantes de Madrid, hasta la revolución de los Comuneros.
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De tal manera, aquellos Zapata antepasados de los Montijo, venidos desde Aragón en la Edad Media; habían participado en la Reconquista y tras tomar la Al-Magerit a los árabes, fueron nombrados regidores de esta población y señores de Barajas -donde construyeron su palacio en el Castillo, del que aún pueden verse algunos restos junto al aeropuerto de igual nombre-. Pese a la confianza que gozaban con la corona, como caballeros fieles a su pueblo, tuvieron el infortunio de apoyar a Padilla, Bravo y Maldonado, hacia 1520. Pretendiendo así defender a la ciudadanía matritense -que por entonces ni era capital, ni una gran ciudad-, del absolutismo de los Austria importado por el joven Carlos V. Así, parece ser que se parapetaron en la Puerta del Sol; allende dicen que extendieron su pendón de Comuneros. Así, como la bandera de los "revolucionarios" lucía un "astro rey" en el blasón, la leyenda narra que tomó ese nombre aquella puerta de la Villa, que hoy llamamos "la del Sol".
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Sea como fuere, una vez rendidos y vencidos los Comuneros de Castilla; los de Madrid hubieron de admitir igual derrota. Aunque su suerte no fue tan dura como la que sufrieron los de Villalar, porque estaban comandados por el Valeroso Juan de Zapata; quien no solo era Regidor de Madrid, sinó también Copero Real y ayo del príncipe Juan (el hijo de los reyes Católicos). Siendo así y gozando de la confianza de la familia real, tras desmontar el liviano fortín de madera en el que se habían parapetado los sublevados -elevado en la mencionada Plaza "del Sol"-; fueron aquellos antepasados de los Montijo tan solo castigados a abandonar parte de sus honores y de sus blasones. Trás lo que parece forzadamente deshicieron su castillo de Barajas, descolgando de allí las principales piedras de la fortaleza y llevándolas "secretamente" hasta un nuevo palacio (que encargaron a un arquitecto italiano, hacia 1550). La nueva casa de los Zapata, se llamó la "de los salvajes" y se situaba junto a la actual plaza del conde de Barajas (que tomó el nombre del Conde de Miranda, su sucesor directo). Así, en la referida "Casa de los Salvajes" -entre sus capiteles y piedras- parece que "escondieron" los Zapata los escudos prohibidos por Carlos V, consiguiendo salvar alguno del antiguo castillo y esculpiendo disimuladamente entre las columnas el blasón que contiene "el calzo". Un emblema en el que aparece aquel "zapato censurado" por el emperador Carlos I de España, quien había castigado a Juan de Zapata a no lucir su blasón.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Un grabado del siglo XIX en el que se representa al séquito y guardia, llegando junto a la Emperatriz Eugenia de Montijo a su famosa casa de Carabanchel, Quinta Miranda (dibujo y escena fechados en 1871).
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Pasaron los años y aquel palacio renacentista -llamado "de los salvajes"- fue demolido hacia 1780 por los sucesores de los Zapata, ya convertidos en los Condes de Miranda. Quienes levantaron en la plaza que tomó su nombre, un nuevo edificio neoclásico. Por su parte, y trás derruir el antiguo, se llevaron las piedras del derribo a su finca de Carabanchel, donde las guardarían o las "colgarían" en la nueva quinta. En lo que se refiere a aquel segundo palacio de los Miranda (que sustituyó al de "los salvajes"), pude conocerlo de niño; ya que hacia 1950 se convirtió en un enorme almacén de tejidos, donde mi hermano y yo merodeábamos cada vez que pasábamos cerca (intentando ver cómo era por dentro). Lo "cotilleábamos" cuando cruzábamos frente a aquel gran edificio y en muchas ocasiones -puesto que mi padre tenía a muy pocos metros su estudio de arquitecto (en la calle Villa 1)-. Hasta hubo una ocasión en que mi hermano Mario, viéndo su portón abierto, se metió "de estrangis" en aquel palacete convertido en almacén. Tardó un tiempo hasta que el dueño de local advirtiera su presencia y le mandase salir de allí; por lo que pudo subir a la segunda planta, donde decía haber visto techos pintados al estilo Ventura, al igual que comentaba que su gigantesca escalera central era del mismo tipo de arquitectura.
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Siendo así, concluimos mi hermano y yo que el arquitecto de aquel segundo palacio de los Zapata (ya Condes de Miranda) había de ser Ventura Rodriguez; "artista" que por lo demás era muy "aficionado" al derribo de todo lo anterior. Tanto que el claustro de Silos se salvó de caer bajo su piqueta por falta de medios económicos, ya que -al parecer- de haberse llevado a cabo el proyecto deseado por Ventura; todo el monasterio de Silos hubiera sido reconvertido en un edificio neoclásico... . Y es que "la manía" de los españoles por tirar, es una enfermedad cultural, porque nadie puede comprender que para ampliar -o mejorar- un edificio antiguo, haya que destruir todo lo que hubo antes. Así y con el mayor desprecio por el pasado imaginable, España sufre una costumbre de "termita destructiva"; una epidemia que igualmente acabó con el mencionado segundo palacio de los Miranda (el que habíamos deducido podía ser de Ventura Rodríguez). Edificio que fue finalmente demolido y reconvertido en unos apartamentos, con fachada de ladrillo rojizo "cara vista".
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Por su parte, y siguendo con la Casa de los Salvajes -derruida hacia 1780, seguramente por Ventura Rodríguez -, las piedras renacimiento principales que tenía, por fortuna fueron "respetadas" por aquellos constuctores neoclásicos. Quienes las sacaron limpiamente del edificio antiguo, para que los descendientes de los Zapata las llevaran a su quinta de Carabanchel. Villa de verano que había sido suya y luego de los Cabarrús; aunque tras la revolución francesa la compraron de nuevo al este insigne conde parisino. La transformáron poco después en un caserón neoclásico, y realizó en Quinta Miranda una segunda reforma el descendiente más directo de aquellos Zapata; quien fuera el padre de Eugenia de Montijo. Que realiza hacia 1804 una remodelación del edificio, aunque la de su jardín fue terminada decenios más tarde (hacia 1840); encargándose la decoración de exteriores al famoso escritor y folklorista Próspero Mérimée. Donde este francés que tanto amaba España, realizó un jardín romántico, en el cual intercaló varios ambientes, con estanques y fuentes. Una de ellas era la que vimos en la imagen anterior (en que aparecía mi madre en la casa de Carabanchel); fuente junto a la que se sabe, Napoleón III pidió matrimonio a Eugenia de Montijo.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: La familia de mi madre, hacia 1915. En primer término y a nuestra derecha, mi bisabuelo Manuel Cobo. Trás él y con muy corta edad (unos catorce años), nuestro tio Martín Santafé; el hermano menor de mi abuelo Angel -al que también vemos sentado, en el centro de la foto-. Tras aquel, su hermana, su madre (de negro) y a lado, la que cinco años después sería su Mujer -mi abuela Concha Cobo-. Al final y dentro de la gruta, Jaime Santafé; un hermano de mi abuelo que tristemente falleció en un accidente atomovilístico muy joven, al poco de titularse como arquitecto.
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Siguiendo con lo que narrábamos, que en gran parte resume cuanto contaba en una entrada de hace ya varios años; al parecer Mérimée, aprovechó el hecho de que la Quinta Miranda hubiera sido una antigua villa romana, para excavarla, generando en ella y en su jardines un ambiente "arqueológico romántico". Ya que el credor de la "Carmen" a la que puso música Bizet, era un apasionado de la arqueología del romanticismo, todo lo que le permitió convertir en un sueño del pasado más remoto, los alrededores de la quinta de los Montijo. Así, usando las piedras de la antigua Casa de los Salvajes, creó varios ambientes; imitando una excavación y recreó la villa romana, recuperando los mosaicos. Erigiendo en el jardín una casa -o caseta-, donde podía vivirse "a la forma latina", cuyo suelo eran los famosos mosaicos descubiertos allí (pertenecientes a la antigua Villa de Carabanchel -tal como hoy denominan los arqueólogos el yacimiento-). Por lo demás, imitó varias grutas al modo de los jardines renacentistas, colocando fuentes y generando un ambiente similar al de las casas de la Pompeya -por aquel entonces descubierta hacía menos de un siglo-.
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Esta historias que hoy escribo -de la Quinta Miranda-, como otras tantas de mi familia, me fueron relatadas casi enteramente por Gregoria, aquella que fue como una abuela para nosotros -a quien mi hermano y yo escuchábamos boquiabiertos en sus relatos-. Otras de aquellas historias familiares, nos fueron contadas por nuestro tio Martín, el menor de los hermanos Santafé y el único que pudimos conocer (dado que los demás murieron antes de que naciéramos -a excepión de nuestra tía María; la hermanita más pequeña del abuelo y una de las más queridas por todos-). Sobre todo oí hablar de todo aquello cuando el tío Martín -que se había quedado con la parte de Quinta Miranda que los Montijo nos habían regalado-, tuvo que deshacerse de la casa, cuando en 1969 "las hermanas oblatas" decidieron vender la finca de su propiedad. Perdiéndose por entonces no solo la memoria, sinó también el resto del edificio, que cayó bajo la picota destruyendo parte de la Historia del "pobre" Carabanchel. Un pueblo que antaño y como lugar de veraneo de todos los madrileños (ricos, medianos y pobres) hubo de ser maravilloso, pero que al convertirse en un barrio de Madrid fue fagocitado y destruido por "la mole" y por la peor ignorancia -la que se lleva a cabo en nombre del Progreso...-.
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2) LA "MANÍA" DE TIRAR... :
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Lienzo Antonio Joli (pintado hacia 1750), en el que vemos como era entonces La Calle de Alcalá -en Colección particular; agradecemos al propietario del cuadro nos permita divulgar su imagen-. Esta interesante obra del artista italiano Joli, ha sido expuesta en varias salas de Madrid; y ante ella, los que hemos nacido en la "Villa y Corte" nos admiramos de cómo hubo de ser de bonita esta ciudad que hoy en día apenas tiene un puñado de edificios barrocos y del Renacimiento. Todos ellos desaparecidos, porque derribar parece siempre lo mejor; el acto de mayor riqueza y de gran progreso entre los españoles.
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De todo cuanto narro sobre la casa de Carabanchel, nada queda; a menos de algunos capiteles y la fuente donde Napoleón III se declaró a Eugenia de Montijo, que por su importancia pasó a casa de mis padres. Ello, porque el amor por tirar y destruir lo antiguo en nuestra nación no es una costumbre, sino más bien una enfermedad crónica. Dolencia o patología -que mejor se diagnosticaría de pandemia- que se ha extendido a todos los tiempos; aunque cuanto más moderna haya sido la época, más se ha agudizado ese mal del arrojar lo usado y lo antiguo, al basurero. Tanto parece ser un mal hispano aquella "manía" de tirar, que el sabio refrán dicta textualmente: -"Pariente y cacharro viejo, poquitos y lejos"-. Una frase que más asemeja ser de un rockero (o de un punkie), que del refranero de un país culto, donde parece mentira que se promueva que toda cosa vieja o antigua sea destruida. Ello quizás para fomentar la salvajada ibérica, que debe ser una costumbre adquirida ya en tiempos de Viriato, cuando los romanos quedaban asustados de lo incívico de nuestro pueblo. Quienes muy poco respeto sentían hacia lo ajeno, pero menos aún con lo propio; gustando vivir en la anarquía y donde los naturales de la Península se atacaban entre ellos, aún sin motivo (destruían, robaban y realizaban razzias por doquier, tan solo para divertirse). Siendo así que -en verdad- la romanización en Iberia "caló muy poco" y de esos lodos tenemos aún estos tristes barros; los de un pueblo que se nunca se admira a sí mismo, se odia bastante  y no lucha por conservar lo verdaderamente valioso que tiene (que es muchísimo).
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Porque nada de eso parece útil.... Hay que "renovarse o morir", y así lo de menos lo fue conservar los antiguos edificios; tanto que en España los urbanistas o los planificadores de las ciudades posiblemente han creido que las urbes tienen micelios. Y quizás, pensando que los barrios eran como las setas -cuya raiz se fortalece tras ser quitada su parte alta, una y otra vez-; habían de "arrancar" cada cierto tiempo el hongo superior, para que salieran las casas cada vez en mejores condiciones... . Una barbaridad que nos ha llevado a que el "pan de ayer" sea hambre para hoy, ya que Madrid (como otras tantas poblaciones españolas) pudo haber sido una maravillosa ciudad cargada de palacios barrocos, neoclásicos y románticos; y a día de hoy es un compendio de edificios, en su mayoría de estilo "General Franco". Aunque la destrucción no se produjo tan solo en este tiempo (de 1940 a 1975), sino que fue escalonada; ya que a cada etapa de crisis o de bonanza económica, le acompañó un periodo de "derrucción" inmobiliaria. Bien por carecer de dinero para conservar los edificios, o bien porque habíamos de derribar lo antiguo; ya que "la miseria" y "lo de ayer", parece ser para los españoles una misma cosa... .
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ARRIBA: Imagen del Palacio del Indo, levantado por el banquero vasco Migel Saínz de Indo, en 1866. En 1901, el duque de Montellano compró a los descendientes del banquero este palacete y mandó derruirlo, para construir allí otro edificio que encarga a un arquitecto francés. Aquel segundo, de Montellano, era una obra de estilo "menos llamativo" y de una calidad arquitectónica menor. El famoso Palacio de Indo (de 1866) se levantó en los terrenos del entonces llamado Paseo del Cisne -lo que hoy se denomina Eduardo Dato-, y se encontraba en una zona de Madrid muy antigua a la que denominaban Huerta de España. Unas tierras que son adquiridas por el banquero vasco Miguel Sáinz de Indo, donde aquel emprendedor construye y lleva a cabo (como heredero de Salamanca) uno de los barrios mejores de España. Un lugar al que se trasladaron todos los grandes adinerados de Madrid, y que fue conocido finalmente como el Barrio de Indo. Estaba formado por varios palacetes y casonas construidas entre 1866 y 1877, aunque feneció casi por completo a manos de "la picota", antes de 1970.
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Recordando de nuevo las cosas que Gregoria decía, siempre me llamó la antención aquella frase que salía por su boca, cuando nos veía arrojar comida y objetos a la basura; comentando: -"qué manía la de tirar"-. Tras ello, siempre añadía que en su tiempo no se tiraba nada; si había un domingo cocido para comer, al día siguiente se hacía "ropa vieja"; que consistía en freir y saltear bien saboreados los garbanzos sobrantes, junto a lo que hubiera de las comidas anteriores. Si el pan quedaba duro, en invierno se debía cocinar de mil formas diferentes (sopas de ajo, migas o andrajos y etc) y en verano se guardaba para el gazpacho y el salmorejo. Porque eso de hacer gazpacho con pan del día era de tontos; lo mismo que las migas, que se debían de cocinar con el que había quedado como una piedra -que hasta lo vendían en las tahonas... -. Aquellos consejos nos parecían ancestrales y hasta ridículos, cuando los oíamos en una España que progresaba por días (no por años). Me refiero a los años sesenta, en que cada mes el PIB, el "PUB" y el "POB" eran más altos. Eso sí.... por aquellos días, también caían los edificios antiguos como las setas; y es que el progreso parece que en España tenía ese "precio" -o ese fin-. 

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En referencia a ello, hace unos días me volvió a escribir el fotógrafó Jose Manuel Sánchez Martínez ( https://plus.google.com/113161507528792784738 ) quien dejó un comentario en una de mis entradas ya referidas (la que trataba acerca de Eugenia de Montijo y sus blasones). Hablaba en su mensaje sobre un artículo de la Hoja del Lunes, en que se recogía la demolición de la Quinta Miranda. El texto, del que a continuación damos "link", está redactado por quien fuera el último alcalde de Carabanchel (RAFAEL LÓPEZ IZQUIERDO), que también dirigia dicho semanario. En este vemos la imagen del palacete de los Montijo, días antes de que fuera derruido; publicada un 7 de abril de 1969 (VER pulsando sobre http://www.flickr.com/photos/36447014@N05/9497284936/lightbox/ ) .
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El artículo se intitula, "Requiem por un palacio romántico" y narra cómo la villa que fue residencia de verano y de descanso de la emperatriz de los franceses, iba a ser derribada en esos días. Ello para sustituirla por un simple edificio de apartamentos (o pisos), que bien podía ser construido a unos cientos de metros de distancia. Pues quien conociera Carabanchel en aquellos años, sabrá que estaba rodeado de descampados y que -a excepción de su calle central (General Ricardos)- el resto de zonas lindaban o colindaban, de alguna forma con solares. De lo que tirar un palacio de 1780 para convertirlo en pisos era, además de innecesario, absultamente aberrante. Aunque este parece que fue el "pan de ayer" que hoy posiblemente nos trae el hambre. Puesto que Carabanchel pudo haber sido un barrio maravilloso de Madrid, cargado de palacios, villas y palacetes, que se alternaran junto a las casas de las gentes que allí residen. Aunque muy por el contrario, se optó por tirarlo todo (o casi todo) y de las decenas de villas y quintas de veraneo que desde el siglo XVII allí se levantaban; tan solo han quedado tres o cuatro -que por su importancia o por pertenecer a la corona, nadie se atrevió a derribar-. Pero no es este tan solo el caso de Carabanchel, sino el de casi toda España y en especial el de Madrid; pues su zona centro (el Barrio del Indo o lo que luego se llamó La Castellana) sufrió el mismo destino.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: ARRIBA: Vista áerea de la actual Plaza de Colón (tomada en 1929), donde aún puede verse el palacio del duque de Medinaceli y la Casa de la Moneda (edificio de Francisco Jareño). Fuente de la que hemos tomado la fotografía: Portal URBANCIDADES (agradeciendo su disposición para libre divulgación de imágenes).
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ABAJO: Plaza de Colón en su estado actual, con los Jardines del Descubrimiento en el lugar que ocupaba La Casa de la Moneda.
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Continuando con "el pan de ayer" del que tanto cayó y que nadie besó -ni menos recogieron, para reedificarlo dignamente...- . Nos iremos al centro mismo de Madrid, porque no es menester recorrer mucho para ver las atrocidades cometidas. Siendo así, una de las más llamativas, la destrucción de la Casa de la Moneda; un edificio del mismo autor que La Biblioteca Nacional -sita frente a aquel "vano" y que por suerte aún se conserva-. "Casa numismática" diseñada por el arquitecto isabelino Francisco Jareño Alarcón, que fue demolida en 1970, simplemente para hacer lo que "llaman" Jardines del Descubrimiento. Pese a podernos parecer algo extraño, tales derribos tan solo seguían la tónica del barrio; tanto que muy poco antes (hacia 1966) habían tirado el palacio del duque de Medinaceli -frente a La Casa de la Moneda-. Un edificio neoclásico, que aunque habìa sufrido un incendio en los años veinte (en el que había perdido bastante); todavía conservaba los techos pintados por Maella.
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Siendo así, a mi juicio, este "pan de ayer" nos ha traido de seguro hoy mucha hambre; pues una ciudad como Madrid, que tuvo un paseo cargado de palacios y de casonas; en nuestros días tan solo luce en esta zona del centro (antes llamada Indo), edificios de los años sesenta y setenta. Unas construcciones que podían haberse levantado de manera exactamente igual en la prolongación de la Castellana -ampliando así la ciudad, en vez de destruirla-.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: ARRIBA: Mercado de Olavide, destruido en 1974; obra del arquitecto Ferrero Llusiá, llevada a cabo en 1931. Un caso muy semejante al de la Casa de la Moneda (aunque no tan aberrante) fue el del Mercado de Olavide, que se voló en 1974 para crear un jardincito -de apenas mil metros cuadrados- en el lugar que este edificio ecléctico y semi modernista ocupaba. Recuerdo que en esos años mi padre era director de la Revista Arquitectura (del COAM) y dedicó un número entero al edificio, intentando que no lo destruyeran. En este número especial sobre el Mercado de Olavide participaron los mejores arquitectos de entonces, proponiendo soluciones alternativas a la demolición (crear un centro comercial, un lugar de exposiciones, un edificio multiusos etc). Aunque la realidad es que esta edición monográfica de la Revista Arquitectura, dedicada al Mercado de Olavide, tan solo sirvió para que cesaran al director poco después. Porque el mercado, en 1974 fue volado, tal como podemos ver en la imagen tomada del portal Urbancidades (al que agradecemos nos permita divulgarla).
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BAJO ESTAS LÍNEAS: Voladura del Diario Madrid, realizada en 1970. Demolición con unas altas connotaciones políticas, habida cuenta que el periódico que albergaba este edificio se había opuesto a algunas directrices del Régimen. El hecho cierto es que además de una "cacicada" dictatorial, su derribo fue una aberración arquitectónica. Pues como podemos ver, se trataba de un edificio neoclásico (típicamente madrileño), con sus chapiteles y un precioso esquinazo, coronado con una balconada.
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Así vamos viendo que "el pan de ayer" en esta nuestra España ha sido mucho; tanto que en algunas zonas se derribaron casi la totalidad de sus edificios importantes (salvándose de la picota, tan solo los religiosos y aquellos cuya importancia era indiscutible). Un ejemplo de todo ello es Madrid, donde si a lo visto, uniéramos los conventos y casas de gran belleza, "tirados"; nos daríamos cuenta de que la capital de España pudo ser una de las más bellas de Europa. Pese a lo cual, anda coja por doquier, viéndose agujeros extraños en todo lugar donde se va. Allí donde encontramos un edificio viejo o antiguo, rodeado de altas casas de pisos; que le circundan de tal modo que uno piensa cómo vivirá aquel pobre al que le toque salir a la ventana y se encuentra frente a un muro de veinte metros de altura. Porque "acoquinados" debían quedarse aquellos que viviendo en una casa vieja, veían como de un día para otro les tiraban la colindante y en su lugar levantaban una de diez plantas; desde la que le podían hasta escupir los niños del vecino (mientras desayunaba contemplando esa tremenda mole que habían hecho a su lado...).
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Tristemente, este que decimos fue el "pan de ayer", porque durante años en España y para hacer algo de dinero, no se les ocurrió mejor idea que ir tirando los edificios viejos. Por su parte, las nuevas construcciones, muy bien se hubieran podido hacer en otros lugares de las ciudades (o de los pueblos) sin destruir el casco urbano, la historia de las poblaciones y su belleza. Muchos culpan a los arquitectos de aquello, pero en realidad el arquitecto hace lo que manda la ordenanza y lo que exige el cliente. Es decir, que si la ley permite derribar y realizar lo que se desee (sin arreglo a criterios de conjunto histórico, o de alturas), el promotor intentará el mayor rendimiento de su solar, tanto como buscará un arquitecto que le firme el proyecto que desea construir. Antes o después primará el negocio sobre otros criterios, ya que el montante de aquellas operaciones es altísimo y las personas -junto a las empresas- están llevadas por seres humanos (que han de buscar su forma de vida). Siendo así, compete a la Sociedad cuidar por su propia cultura y velar de su patrimonio (histórico material e inmaterial)... . Pues si los españoles no defendemos lo valioso que hay en nuestro país, en verdad no sé quien puede velar -ni luchar- por ello.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Pendón de los Comuneros en la capilla de los Maldonado, de la Catedral Vieja de Salamanca. Como hemos dicho, unos de los antepasados de la emperatriz Eugenia de Montijo se sumaron a la revuelta comunera, por lo que Carlos I les castigó a no poder usar su pendón ni sus blasones (nos referimos a los Zapata, Regidores perpetuos de la villa y señores de Barajas). También les obligaron a dejar su castillo-palacio (en Barajas), y a trasladarse a vivir al centro de la ciudad. Allí levantaron una casa renacimiento, llamada "de los salvajes", donde ocultaron varios de sus blasones o escudos entre los capiteles y piedras del nuevo palacete.
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Algunos opinan que de este comportamiento del emperador, pudo nacer la desdicha que sufrió de continuo la Casa de Austria (que le sucede); ya que a nadie puede ser castigado a renunciar a sus honores familiares. Menos aún, a unos caballeros como los Comuneros, que tan solo defendían a su pueblo. Así resultó que el episodio de Villalar quedó como una vergüenza histórica en la vida de aquel rey recien llegado de Flandes; tanto que en la Catedral de Salamanca fue enterrado Maldonado (en la capilla de su familia), con plenos honores y en secreto. Junto a su cuerpo, se conservaron los pendones y a la lanza que lucía cuando fueron atrapados los Comuneros (de camino entre Torrelobatón y Villalar). Estos hechos los destaca la Historia como nacidos de la inexperiencia de un rey joven y extranjero; "un chico veinteañero" capaz hasta de ultrajar el honor de los que luchaban por los suyos.
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Algo que no tiene disculpa, pues como dice Calderón de la Barca en El Alcalde de Zalamea: "Al rey la hacienda y vida se han de dar / pero en honor es patrimonio del alma / y el alma tan solo es de Dios" . A lo que añadiremos que -de algún modo-, los recuerdos, las añoranzas y las semblanzas del pasado, tan solo pertenecen nuestro alma.

domingo, 21 de julio de 2013

PORQUE CREER ES CREAR Y PORQUE CREAR ES CRECER (de: "La crisis de Occidente, capítulo VII")

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SOBRE LAS IMÁGENES: Muchos han sido los que nos han manifestado su descontento, al leer en nuestras entradas anteriores mis palabras en las que calificaba a Richard Nixon como "uno de los grandes presidentes de Estados Unidos". Ello quizás, porque casi todos hemos olvidado que fue el artífice de la paz en Vietnam, mientras siempre nos recuerdan el extraño escándalo que vivió. Un asunto que estudiado en su contexto histórico, puede ser juzgado como de "hechos imbéciles" o de "gran estupidez" (por parte de todos y sobre todo del primer responsable). Un turbio tema electoral y "pucheril", que obligó a Nixon a cesar en su mandato; aunque fueron hechos que se producen en un Mundo pleno de movimientos terroristas y con guerras como la del Vietnam. Contienda que decidió terminar precisamente este presidente, quien a su vez comienza a acercar los "bloques", iniciando así lo que más tarde sería el fin de la Guerra Fría.
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Pese a ello, es evidente que todos recordamos aquel dimisionario político por un asunto de prensa y de escuchas (una simple golfería); lo que tristemente ha pervivido en la memoria de un hombre que llegó a dirigir los Estados Unidos, logrando enorme estabilidad en gran parte del Planeta. Persona, cuyo mérito era de tal magnitud, que en su juventud hubo de pagarse parte de sus estudios trabajando como barrendero. Pero aquella "idiotez" que un día mandó hacer a los suyos, parece que fuera el importantísimo asunto de su vida. Todo ello en un Mundo y una época en la que se lanzaban "los unos" a "los otros" bombas incendiarias (día sí y día también)... . Algo que a mi juicio parece como aquel que solo decide acordarse de haber sufrido un terrible furúnculo, durante un tiempo pasado en que el resto de su cuerpo estaba invadido por la lepra... .
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Sea como fuere, fruto de aquel escándalo de Nixon, llegó a la Casa Blanca alguien que probablemente nunca debió haber sido presidente de su nación. Todo lo que afirmamos sin considerar a Carter una mala persona, aunque aquel hombre yo lo juzgaría con cualquier calificativo, menos con el de "político". Tanto fue así que durante su mandato produjo uno de los mayores desequilibrios mundiales de la segunda mitad del siglo XX; desestabilizando algunas de las más importantes naciones y civilizaciones del Planeta -como fue la Persa-.
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Pero no contentos con tanto escándalo, parece que Occidente gusta regodearse en sus males y en sus miserias (comunmente irrelevantes, o idiotas). Tanto que hechos muy similares -o peores- sucedieron de nuevo en Estados Unidos, y no hace mucho. Esta vez en un contexto y situación más idiota, creada por una estudiante becaria; quien tuvo al todos pendientes de si había tenido -o no- "relaciones" con el inquilino de la Casa Blanca. Tristemente aquella situación tan estúpida como absurda, mermó enormemente el prestigio de Clinton; tanto que debido a ello no gobernó el gran vicepresidente que pudo sucederle (Al Gore). En su lugar llegó otro que quizás nunca debía haber dirigido esa nación, personaje con una calidad humana y política muy "distintas".
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En relación a todo ello, he querido encabezar este artículo con la fotografía de la ex-ministra nippona Makiko Tanaka (hija del que fuera presidente: Kakuei Tanaka); cuyo padre era el centro de las "comidillas" de todo Japón en los días que visité esa tierra por primera vez (en 1977). Por entonces solo se hablaba de un tremendo escándalo que el ex-presidente Tanaka vivía desde unos años atrás; un asunto dividía en dos a la nación del Sol Naciente -que se debatía entre partidarios y detractores del gran lider-. Pasaron los años y aquel "tema turbio" que parecía iba a modificar el Mundo, se vió como una simple artimaña. Un ardid preparado por enemigos de Japón, con el fin de que el país del Sol Naciente no pudiera por entonces abrir libre mercado con otros -como China-. Pues la intención del presidente al que sacaron tantos "dossiers", era pactar con la república Popular y de ese modo convertir en la cabeza de Oriente al Japón -actuando de puente entre Occidente y Asia-. Unos hechos que curiosamente asemejan mucho la caida de Tanaka con la de Nixon; el líder americano que dimite poco despúes de terminar con Vietnam, pretendiendo el cese de hostilidades entre los bloques (el fin de la Guerra Fría)... .
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Pero los años pasaron, los escándalos tan vociferados como aireados fueron olvidándose y los japoneses pudieron ver que aquella cortina de "ruido" e "injurias", fundamentalmente había provocado un gran daño a su país. Nación, que al perder a Tanaka no solo se quedó sin uno de sus grandes Hombres de Estado, sino que además no tuvo la oportunidad de ponerse por entonces a la cabeza de Asia -como se habían propuesto al intentar abrir comecio con China-. Pese a ello, un pueblo inteligente y reflexivo (como es el japonés) siguió queriendo y recordando a su líder. Tanto así, que pocos años después, su hija Makiko entró "en política" y solo tres décadas más tarde -hacia el 2002- fue nombrada canciller. Una primera mujer nippona ministro de Asuntos Exteriores, quien alcanzó muy joven el poder no solo por su enorme valía, sino bajo la sombra y el recuerdo en la figura de quien había sido triste e injustamente expulsado del ruedo (aún siendo el "mejor torero").
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Arriba -como dijimos- podemos ver una imagen actual de Makiko Tanaka, que me he permitido "decorar" con colorines. Abajo, una foto mía tomada en Nikko, durante los días posteriores a los que presidente Tanaka había dimitido y estaba siendo sometido a terribles presiones en Japón.  En 1977, este país en el que hoy se celebran elecciones, tan solo se hablaba del "extraño asunto" que enturbiaba la política. Años después -casado con una japonesa y con el ánimo de afincarme allí- volví y pregunté sobre todo ello. Lo único que me respodieron fue que había sido "una cortina de humo", pero que el daño sufrido por la nación a consecuencia de aquel asunto fue irreparable. Una sucesión de escándalos que tan solo se convirtieron en una batalla de desprestigio de las instituciones y personalidades japonesas; con el fin de desestabilizar y hundir al país. Todo sucedido en una nación que por aquel entonces se estaba convirtiendo en la primera economía del Mundo; pero que no consiguió culminarse como líder asiático a consecuencia de aquellos tristes hechos.
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Cuanto narramos, me vino a la memoria, porque parece que hay ciclos semejantes: Nuestro país, que hace tan solo unos años era una economía floreciente, hoy se ve en plena crisis y envuelto desde hace años en oleadas de escándalos. Asuntos turbios cuyo resultado final será -irremediablemente- la pérdida de fuerza y del prestigio mundial (algo que tristemente muchos parecen desear aumentar -o azuzar-). Pues en verdad hay que juzgar a los culpables de todo delito, y el peso de la ley debe caer sobre cualquier ciudano de igual forma. Pero de ello a exponer diariamente al escarnio público a todas las instituciones, hay mucho... . Sobre todo porque a todos nos va a perjudicar (antes o después) este estado continuo y continuado de hechos aireados a todas horas, que solo dan una imagen penosa de España. Por lo que habríamos de plantearnos seriamente, quién puede salir dañado de tanta publicidad negativa y de la relevancia a primera linea, que se da diariamente a sucesos tan tristes. Ya que para todos está claro que los hechos delictivos o los motivos de escándalo, se deben de juzgar con celeridad, con contundencia y con rigor. Pero lo que veo personalmente nada positivo es que en España no se hable de otra cosa.
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Pues de seguir así no solo vamos a parecer un "país de tercera", sino que los jóvenes y quienes necesitan creer en nuestra nación, nunca más van a hacerlo. Y es que la palabra crédito, viene de creer; pero también el término "crear" se debe en gran parte a "creer"; tanto como "crecer" solo se logra por medio de "creer" y de "crear".
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A-. RELIGIÓN Y OPIO; DE MARX A NUESTROS DÍAS:

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Escribía Carlos Marx que "La religión era el opio del pueblo"; algo que parece haberse confirmado en el siglo XX y XXI. Cuando todos los pueblos que han perdido su religión, que no atienden a principios filosóficos o que carecen de creencias, sufren la desdicha de que una parte de su población haya optado por "el opio". Cayendo irremesiblemente en el alcohol o en las drogas aquellas personas más débiles (intelectual o moralmente hablando), junto las culturas que se infravaloran, renegando del pasado y olvidado los orígenes de su civilización. Un mal terrible y narcótico que acecha principalmente a quienes carecen de mundo interior, de bases filosóficas, o de creencias firmes que le permitan afrontar la vida -y la muerte, que tristemente es parte de aquella-. De tal manera, la relación entre gentes "que no creen en nada" y los adictos a las drogas, es tristemente tan paralela y firme como pueda serlo la existente entre el número de vacunados contra una epidemia y quienes no la sufren. Siendo todo ello así, parece cierta la frase de Marx "la religión es el opio del pueblo"; puesto que aquellos que pierden sus creencias y su filosofía pueden necesitar del opio. Sustituyendo la vida intelectual, interna o cultural; por un "analgésico espiritual ".
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Consecuentemente a lo antes dicho, podríamos obtener una primera conclusión clara acerca de "para qué sirve" la filosofía, la religión, las artes o las creencias. Incluso podemos explicarnos para qué es útil la cultura, el mundo interior, el pensamiento y el conocimiento humanístico. Todo lo que sin duda alguna sirve para poder afrontar y comprender la vida; superando las adversidades y a los fracasos de un modo muy distinto. Tanto como puede lograrse a través de ellas, que los éxitos y triunfos no nos deformen ni nos destruyan; pues nada puede haber más corrosivo para el hombre que no saber asimilar una victoria. Así, parece lógico concluir que una persona culta y bien formada no necesitará "estimularse"; o al menos que sabrá hacerlo de un modo que le permita disfrutar de un mundo interior verdadero (no para ocultar su ignorancia espiritual). Puesto que el terrible drama de Occidente y que está arruinando al hombre de hoy, debemos denominarlo "analfabetismo espiritual". Una falta de formación intelectual quizás sobrevenida por un exceso de datos sin saber su razón; o por unos conocimientos que en ocasiones nos desbordan. Datos y conocimientos de los que comunmente ni entendemos para qué sirven, ni menos qué significan. Por cuanto a todo ello se debe una deformación espiritual generalizada, que nos produce la atrofia -o incapacidad- para ver, saber y enfrentarse a los problemas esenciales de la vida.
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Pero sigamos con la frase que comentábamos de Marx, de la que también podía concuirse cómo aquellos que no creen en nada, pudieran terminar necesitando las drogas. Porque si afirmamos que "la religión es el opio del puebo", hemos de suponer que quienes no pertenecían al pueblo -al menos en tiempos de Carlos Marx- ingerían opio para soportar o sobrellevar la vida. Todo lo que sin lugar a dudas tiene lógica, puesto que el alcohol, los enteógenos, o las sustancias estimulantes y excitantes; producen algo similar a lo que se consigue con la filosofía, las humanidades y las artes cultas. Lo que se intuye y puede describirse como "trascender", o salir de la cárcel a la que el cuerpo humano -y nuestra esencia animal-, nos condena. Aunque en cuando se trasciende gracias a la cultura o a través de las creencias y del pensamiento, lo que se produce en nosotros es una auténtica transformación. De ello, cada vez que se "asciende" a un nivel intelectual, cultural o espiritual, superior -por medio de las humanidades, la filosofía o de las artes cultivadas-; no se vuelve al estado inferior o anterior, del cual habíamos partido. Sin existir un retorno sinó una evolución, debido a que el intelecto muta y trasciende. Siendo así, cada vez que logramos una mejora intelectual, de conocimientos (o espiritual); ya no hemos de regresar a la realidad anterior. Y como la realidad es una percepción, ello logra liberarnos de la carga del pasado y del presente. Por lo que las humanidades y el arte culto, en la espiritualidad actúan como catarsis, incluso consiguiendo que superemos los peores recuerdos y logrando que sublimemos la vida.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Sobre estas líneas, mi abuelo Angel Santafé; poco antes de ser destinado a Sagunto a dirigir los Altos Hornos. Cuando le tomaron esta foto (recién casado y hacia 1920) no pudo sospechar que aquel destino -que era un gran paso para su carrera de ingeniero-, traería la desdicha a su familia. Pues quince años después (en 1936) fue matado bajo la acusación de pertenecer a la directiva y ser monárquico, arrasando sus bienes y su casa. Mi madre y sus hermanos tuvieron que venirse sufriendo penalidades, logrando llegar a Madrid para criarse junto a su abuela y tíos. Una historia que las pocas veces que oí por boca de mi progenitora, me ponía los pelos de punta. Pese a ello, nunca vi en mi madre una sola palabra de rencor hacia quienes hicieron aquello, ya que sentía pena de "esos monstruos que la Historia crea" -tal como ella los calificaba-. Siempre nos decía que las Sociedades que cultivan el odio, terminan utilizando a los más salvajes (o a los más extremistas), quienes luego llevan a cabo atrocidades sin saber siquiera lo que hacen.
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Desde niño me admiró la capacidad de perdonar que vi en mi progenitora y siendo algo que no podía compartir con ella -ya que soy muy rencoroso-, un día le pregunté cómo lo lograba. Me dijo que era la única forma de ser feliz: Poder y saber perdonar. Por ese motivo, a mi madre le encantaba Asia, cuyas religiones -como el budhismo- procuran no fomentar la venganza ni los malos sentimientos; sino autoinculparse o responsabiizarse de cuanto a uno le pasa. Sea como fuere, habia logrado lo que yo nunca conseguiré; pues en verdad por mucho que uno viva en Oriente y por tanto budhismo que me rodee o lea; sigo sin "olvidarme" de los que tan mal me caen... .

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ABAJO: Mi suegro en un dia de lluvia en Japón, "huyendo" del tifón, de espaldas y llevando a hombros a su primer nieto (mi sobrino Tomo-ki). Una de las personas mejores que conocí en mi vida, fue mi suegro, aunque solo tenía un pequeño defecto: De común leía unos libros de taoismo como ladrillos y las conclusiones que obtenía de aquellos "tochos" de filosofía eran absolutamente incomprensibles (por no decir "intragables"). Creo que era la persona más buena que ví en mi vida, quizás gracias al Tao "ese" -que yo ni entiendo ni trago-, lo que probablemente le convertía en un ser tan paciente, como simpático y agradable. Un triste día, hace ya varios años, tuvo un accidente y murió; muy jóven y en un tiempo en que estábamos sufriendo multitud de problemas. Pese a ello, gracias al mundo de la cultura, a nuestras aficiones, a la familia y a cuanto hacemos en común, pudimos ir superando los problemas. Pues en la vida uno de los mejores "elixires" para la estabilidad personal se encuentra el la cultura y en las humanidades; de donde se pueden obtener unos buenos cimientos espirituales que nos permitan afrontar y superar cuantos terribles problemas tengamos.
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B-. REGRESO AL FUTURO:
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1º.) La plastificación del alma:

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Con este el título de Regreso al Futuro estrenaba una película de gran éxito Spilberg -no hace tanto-, cuya base argumental narraba la posibilidad de trasladarse al "mañana" y modificar en aquel viaje, el presente. Pese a ello y en mi opinión, lo que nos sucede en nuestros días es muy distinto, ocurriendo precisamente lo contrario: Que cuanto vamos alterando de nuestro pasado, es lo que está afectando a nuestro presente y futuro. Me refiero concretamente a cuantas obras de "ingeniería" cultural, intelectual y hasta espiritual, se realizan en los últimos tiempos (más concretamente desde fines del siglo XX). Logrando con ellas generar una deformación del concepto de lo que era el ayer y a través de las que se han adulterado la História, junto a los valores estéticos, éticos o humanísticos de antaño. Tanto como para dar una visión absolutamente inexacta e inatractiva del pasado, "falsificando" de continuo premisas, modos de vida, la filosofía y hasta la misma Historia. Un hecho cierto que lleva ocurriendo desde el siglo XIX, cuando de un modo generalizado se decide enseñar a todos la enorme ignorancia del las gentes de ayer, afirmando que hasta el tiempo de Cristóbal Colón todos pensaban que la tierra era plana... . Ocultando quienes así explican el pasado, los logros de las grandes civilizaciones de antaño; que dieron personajes como Eratóstenes de Cirene, Ptolomeo o Al-Fragano -entre otros muchos que desde milenios atrás ya describen la geografía planetaria o midieron el arco terrestre-.
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Pese a esa intención actual de degradar el ayer, el progreso en las culturas siempre se ha debido a "un renacimiento"; que como su nombre indica es "renacer en los cimientos".... . Bromas aparte, en verdad no puede cabernos la menor duda que todos los logros de la Humanidad se han hecho comunmente mirando al pasado y tomando desde allí una gran base sobre la cual lograr el avance. Pero ahora parece ser que toda la Historia estaba confundida y no hay que seguir nada de aquella. Tanto que todo ha de ser moderno, pues antaño no hubo más que miserias. Por lo que gran parte de las personas nacidas a fines del siglo XX son absolutamente incapaces de admirar el pasado y menos aún las Antiguas Civilizaciones (incluyendo la romana). Todo ello en un proceso que personalmente denomino como "plastificación" del alma; una plastificación debida al hecho cierto de que cuanto nos rodea afecta nuestro interior. De lo que el plástico, tan imprescindible como usado a diario, ya forma parte de nuestra espiritualidad... .
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Un plástico que compruebo y oigo hasta en la mísma música y que a día de hoy se expande hasta por el territorio de la clásica; aunque sobre todo de la moderna, que ya es vinilo digitalizado.... Hechos que experimento comunmente cuando toco la guitarra en público (en Japón o en España); observando con asombro que los chicos jóvenes no entienden por qué se puede corregir a un afinador electrónico. Peor aún es cuando observan que tras templar un instrumento con ese sistema exacto, tengo por costumbre retocar un poco la tensión de las cuerdas -para desajustarla-. Momento en el que muchos me preguntan: -"Pero por qué la desafinas, si estaba marcada en la nota exacta"-. A lo que les contesto: -"Porque lo perfecto es contrario a lo bueno"-. Ante su cara de extrañeza, me veo en la necesidad de preguntarles: -"A tí te gusta la gente perfecta, operada y hecha en plástico"-. Su respuesta es una leve sonrisa, y un "no" asentido con la cabeza. Tras lo que les explico que a mí tampoco me atrae la "música artificial", ni menos la "sometida a cirugía electrónica".
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, una foto mía con unos once años, tocando junto a un tuno (tomada en una fiesta, hacia 1972). Desde niño siempre escuche la guitarra en casa; ya que no nos dejaban ver la televisión y a cambio el mejor entretenimiento que teníamos eran los instrumentos de música. Ello me provocó una educación musical inmediata y doméstica, pues mi padre rasgueaba en sus ratos libres su "requinto" y mi hermana Ma. José la estudiaba desde muy pequeña. La familiaridad con los instrumentos de cuerda ha de producirse antes de los diez años, porque de lo contrario, aquel que intente enfrentarse a instrumentos como el violín o la guitarra, puede "desesperarse" debido a la paciencia que se precisa para dominarlos. Pero si desde niño has experimentado la dificultad que contienen, sabes que has de ir avanzando poco a poco y con muchas horas de práctica.
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ABAJO: Foto divertida junto a mi sobrina japonesa acompañándola en su "cante jondo" nippón (ella cantando "Flamenco" y yo tocando). Como decimos, es imprescindible familiarizarnos desde muy pequeños con la música auténtica y no plastificada, pues de lo contrario el sentido estético melódico puede quedar deformado. De ello, si un niño tan solo oye música moderna, de ordenador o sintética, sufrirá el mismo proceso que un chico que tan solo come patatas fritas, chuches y refrescos. Pero mientras en el segundo caso pronto veremos que ha contraido una enfermedad derivada de su mala alimentación; en el primero -el que solo ha consumido "música basura"- seguramente nadie detecta el origen de su "morbosidad espiritual".
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Una deformación adquirida, debido a escuchar tan solo sonidos de máquinas o sintéticos; lo que afectará al individuo de tal manera, que su sentido estético queda reducido al "plástico". No pudiendo admirar y oir melodías o armonías de cierta belleza, ni menos con dificultad constructiva; de un mismo modo que el analfabeto es incapaz de analizar un poema. Pero curiosamente estos mismos individuos suelen ser personas que precisan escuchar continua y continuadamente músicas -que se basan en un simple golpe de síncopa-. Sonidos que en realidad solo encierran el recuerdo acústico del corazón en el claustro de una madre -lo que posiblemente les regresa al estado fetal-. Unas "músicas sin ton ni son", que "nockean" al que las sufre y que en verdad van minando el interior del que las consume -tanto que debido a su simplicidad y tosquedad, tan solo pueden ser escuchadas bajo los efectos de "un atontador"-. Por cuanto decimos, uno de los mejores métodos para evitar las drogas o el alcoholismo es la buena educación musical, que llevará al individuo a precisar estar consciente y a usar la inteligencia para disfrutar de las melodías que le atraen.
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2º.) Lo perfecto, siempre contrario a lo bueno:

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El problema que narramos parece que tan solo concierne a "lo moderno", pero no es así, puesto igualmente atañe al clasicismo. Ya que en el mundo "culto" nos hemos acostumbrado a una música (antigua, renacentista, barroca o mediopensionista) totalmente perfecta. Una "plastificación" artística nacida de la afinación absolutamente exacta, la pulsación tal como la marca la partitura y del sonido totalmente modulado y sin fallo alguno. Algo que en gran parte procede de escucharla en disco y de oir una y mil veces las mismas piezas; obras que se han ensayado un millón de ocasiones y que por ende no pueden tener fallo alguno. Pero tampoco contienen cambios, ni variación, ni menos errores -que distingan unas versiones de otras-. Con lo que el resultado final, debido a tal perfeccionismo y de tanta exactitud, es que a todos (o prácticamente a la gran mayoría) nos suenan igual las mismas obras. Idénticas casi, y como las tocó aquel "primero" que las interpretaba correctamente. Sin poderse hoy en en día distinguir a un maestro de otro, ni menos a este del alumno -más que en los fallos; muy pocas veces en los errores y casi nunca en la personalidad y en la expresión-.
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Todo cuanto decimos surge de aquel perfeccionismo "plastificado", por el que la nota ha de estar electrónicamente afinada, técnicamente pulsada, correctamente vibrada y exactamente tocada. Hecho este que ha logrado aburrir a las ovejas en los conciertos, con lo que apenas hay ya quienes tienen el más mínimo interés por asistir o escuchar música clásica... . Ello, porque como muchos nos afirman: Todo suena igual y además es casi exacto, pero peor que en el disco (entiéndase en el CD). Cuanto explico, parecerá una tontería, pero en sí mismo es una tragedia. Porque hasta nuestros días nunca hubo un tiempo en el se tocase mejor la música culta, ni jamás ha habido intérpretes de la categoría que existen hoy. Pero también, nunca en la Historia hubo un momento en que aquellos grandes músicos despertaran menos interés. Un magnífico virtuosismo que casi a nadie ya escucha y que condena a los grandes genios de la interpretación, a ser simples profesores -o a dar pequeños recitales (dejando el triunfo de las masas para muchos que tan solo saben hacer ruido sobre un escenario)-.
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Pese a ello, esta incultura no fue siempre normal; ya que en el siglo XVIII hubo quienes se peleaban por presenciar ensayos de orquestas, siendo capaces de quitarse una comida, para poder asistir al estreno de una obra (hoy tenida como clásica). Gentes del pueblo, en su mayoría analfabetos -al parecer- y sin formación musical alguna (aparentemente). Pero cuyo analfabetismo intelectual no les impedía estar alfabetizados espíritualmente, tanto que aplaudían con entusiasmo a Häendel y a Bach -o a Mozart y a Beethoven-; con un igual entusiasmo, como hoy en día se vitorea a un equipo de fútbol. Aunque hoy nos creemos mucho más cultos que aquellos; como los campesinos ingleses que asistían al Globe a presenciar las obras de Shakespeare y un siglo y medio más tarde, iban al teatro para oir a "lo último" Häendel. Tanto como vemos atrasados y zafios a los labradores y gentes manchegas que se reunían en el corral de Almagro, a disfrutar de obras del Siglo de Oro. Al igual que no entendemos por qué las gentes comunes de Alemania y centro Europa, asistían tan contentos a las misas protestantes; debido a que en ellas podían disfrutar de las composiciones de genios como los Bach.
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Frente a cuanto les narro, prueben Udes. hacer escuchar un oratorio o una sinfonía a un chico jóven de hoy, y verá lo que le dice... -por muchas horas de música que ese chaval lleve oidas en su MP3- . ¿Y por qué?. Pues muy sencillo: Porque todo les suena a igual, habida cuenta que carecen de "instinto" musical. A ello se une que los clásicos llevan cientos de años repitiendo lo mismo; todo lo que ha logrado hacer de la cultura una experiencia aburrida. Por cuanto expongo, hoy se ha convertido el mundo cultural en un ámbito de apariencia triste y hasta casposa; repetitiva y exigente, donde el perfeccionismo es la pauta y donde el academicismo es imprescindible. La consecuencia directa ha sido que "lo culto y refinado" prácticamente ha muerto (al menos en la música), y que casi ningún joven siente interés por la música clásica. Lo que se produce en gran parte, porque "allí" nadie puede cambiar nada; las notas han de ser perfectas, las partituras han de tocarse siempre igual, no hay posibilidad de inventar y aquel que prentenda modificar algo en la música culta, no tiene sitio o lugar (ni menos, razón para la existencia). Siempre, sin darse cuenta de que Chopin, Mozart, Beethoven y hasta el mismo Bach, fueron en su tiempo muy extraños, muy innovadores, y hasta "psicodélicos e imperfectos". Pese a todo, aún hay "mundillos" que en nuestro tiempo han podido salvarse de esta falta de creatividad, como ha sido el de la "música barroca", donde cada pieza se interpreta como cada maestro la concibe.
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El resultado final de lo que narro y de no haber admitido la modernidad, la variación, ni la innovación en el mundo clásico (tal como se hizo en el barroco), es el absoluto triunfo de la música moderna -melódica, ligera, pop, rock o como se quiera llamar-. Un hecho que podría ser explicable durante los años sesenta y setenta, cuando aquellas melodías tenían una gran calidad. Pero, a día de hoy el triunfo de la música moderna sobre la clásica, es un verdadero desastre. Un deterioro absoluto del mundo artístico, donde parece que ya no hay más que "síncopas", generándose sonidos sin un carácter propio y cuyas "melodías" ya no son más que un ruido insoportable. Habiendo llegado a ser tan terriblemente molestos esos "temas" actuales, que cuando uno entra en un ascensor donde le regalan esta música, prefiere subir las escaleras andando -lo mismo que nos sucede cuando vamos un supermercado que nos la "ofrece" a todo volumen por sus altavoces; donde haremos la compra a toda prisa (lamentándonos por tener sobre la cabeza aquello que más parece el ruido de una moto, junto a los gritos de su dueño)-.
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IMÁGENES: Arriba, en Guadamur (Toledo) rodando un programa para la Televisión Japonesa, junto al equipo y los protagonistas del reportaje. Desde niño me gustaba la música moderna -aunque más la clásica-, pero jamás entendí nada de divertido en las discotecas, ni en los bailes de "chunda chunda". Ello me apartó de muchos grupos y de gentes que me consideraban un aburrido, o un "tio rollo" -por disgustarme el ambiente discotequero-. Con el tiempo pude darme cuenta de que aquello ciertamente es el regreso a la caverna; pero no a la de Platón, sino a la más precaria y primitiva. Muy por el contrario, encontré los pueblos y los campos de España, maravillosos y divertidísimos. Desde joven me aficioné a viajar por ellos y aquel entretenimiento ha logrado que pudiera transmitir muchas cosas y curiosidades a los japoneses. En la fotografía tomada durante un rodaje en Guadamur, tenemos en primer término (de espaldas) a mi mujer, que es una apasionada de los pueblos de España. Al fondo, el maravilloso castillo de Guadamur, emplazado en las proximidades del lugar donde fue hallado el tesoro visigodo más importante jamás encontrado.
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ABAJO: En otro rodaje, esta vez presentando para Tabbi -canal viajar de Japón-, en el Rincón de Antonio (Zamora). Una gran parte de los reportajes que hacen los japoneses sobre España están centrados en la gastronomía y es que parece que en este país los más listos son los cocineros. Pues ellos en vez de promocionar lo más accesible y la "comida barata", venden lo mejor -la altísima gastronomía-. Algo similar hacen los modistas y algunos cineastas, pese a que en otros terrenos -como la pintura o la música- parece que nos hemos empeñado en promocionar lo más simple y hasta vulgar. Quizás por un exceso de modestia o por pensar que lo elitista no vende; todo lo que no es verdad, habida cuenta que en los países avanzados lo raro es divertirse solo en la discoteca, admirando de veras la música y la pintura de calidad.
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3º.) Regreso o regresión:

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Evidentemente parece lógico que "ponerse hasta arriba" sea la única forma de lograr escuchar o soportar estos sonidos, a los que llaman "música máquina", "bacalao" -y largo etcétera de denominaciones, a cual más rara y que más bien pudieran resumirse en la voz "patatao"-. Cacofonías acompañadas de percusión, que tan solo se parecen a los tambores de guerra y a las músicas tribales más primitivas. Todo lo que en mi opinión ha llevado a un estado de regresión a la Humanidad, en el terreno acústico; provocando una sequía creativa y un paso atrás -que tan solo puede comparase con el que Roma experimenta tras la entrada de los bárbaros en Italia-. Y siendo así, sabiendo que el arte se anticipa al menos en medio siglo a los acontecimientos históricos, hemos de plantearnos seriamente si esta crisis que vivimos no se estaba anunciando ya en los años ochenta y noventa, cuando la música pasó a ser un simple golpe de tambor (o un ruido sintético). O cuando los pintores que se promocionaban, ya dejaron de hacer algo nuevo y bello; años estos en los que también desaparecen los escritores -me refiero a los que escribían como antaño; para sí mismos y no para el público-.
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Pero esta regresión musical y del baile, que nos acerca a los estados más primitivos y precarios, parece atraer a casi todos. Tanto que no he encontrado practicamente a nadie que no disfrute en las discotecas o en las playas, saltando y brincando al son del "chunda chunda". Todo lo cual visto desde fuera y cuando a uno la "disco-dance" no le produjo desde niño más que asombro; me hace ver que se parece muchísimo a lo que realizan las tribus más primitivas: "Ponerse" hasta arriba de lo que sea, y tras ello, pasar horas saltando al son de un tambor y de cuatro gritos. Hechos estos que explican como toda esa tecnología desbordante de sonidos y de luces, quizás tan solo tiene como función recordarnos el pasado más remoto. Es decir, crear un ambiente muy similar al de las ceremonias del paleolítico -y del neolítico- ; cuando por medio de pinturas, disfraces, antorchas y juegos de luces, oficiaban en las cuevas los rituales más antiguos. Celebraciones cavernarias, de las que sabemos perduraron al menos hasta la Edad del Hierro y que eran iguales o muy semejantes a las que conservaron las tribus más primitivas. Todo lo que consiste principalmente en entar en un "falso éxtasis" por medio de alucinógenos -o alcohol a "tutiplen"- y divertirse dando brincos durante horas vociferando y al son de un "tun, tun, tun".
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Pero ya decía mi padre que "el hombre no era un animal racional, sino un animal emocional"... . Tal rectificación de Darwin la escuché apenas desde los siete años y me hizo reflexionar muy mucho sobre la esencia humana, llegando a pensar que realmente lo que mueve al hombre es la emoción y muy poco la razón. Tanto que si fuera el ser humano un animal racional, ni el fútbol, las artes, las pasiones, ni las ilusiones, le moverían; sino muy por el contrario serían solo los intereses pensados y los fundamentos meditados, los que atraerían sus decisiones. Algo que está muy lejano a sus actos, siendo las pasiones e intuiciones, las que realmente impulsan a los seres humanos a tomar un camino. Emociones que en gran parte nacen desde la educación recibida, de nuestra civilización y de la cultura que nos enseñaron. Por lo que es imprescindible que aquel animal racional haya sido sometido una determinada educación, para que tenga algún tipo de raciocinio "normal" -ya que es tan extraño encontrar a un occidental interesado por la caligrafía en "kanji" (ideogramas chinos), como hallar un oriental apasionado por vestirse de nazareno-. Siendo así, hay que dejarles muy claro que aquello que tanto les entretiene -pegar saltos al son de un "chunda chunda"-, es en verdad una enorme regresión. Un retorno a la Edad de Piedra... .
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Sobre estas líneas, un sello de la República Soviética del año 1987, con la efigie de Newton. Este filósofo y físico, partiendo de las teorías de Kepler, confirmará y creará la Ley de la Gravitación. Ambos investigadores se basaron en el pitagorismo, que preconizaba desde el siglo VI a.C. la existencia de una Armonía Mundi, y que relacionaba proporcionalmente la escala musical con el orden de los planetas. Unas ideas que -se sabe- Pitágoras aprende en Egipto (durante su estancia en Tebas, como aprendiz de un templo) y que más tarde completa en Babilonia; donde es llevado preso -o como rehén-, en el tiempos de Cambises. Momentos históricos en los que era imposible que alguien conociera las distancias interplanetarias, ni el peso de la Tierra; pese a haberse formulado entonces tales teorías desde las que parten Kepler y Newton. Unas ideas que de seguro conformaban la religión egipcia, basada en una armonía universal -a la que denominaban Maat-; tanto como la mesopotámica, que partía de una medida común y una proporción divina, en la que "el todo" se unía en relación con la escala musical.
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ABAJO: Autorretrato a lápiz de Miguel Angel Oyarbide. Este pintor, discípulo de Antonio López, menciona comunmente la existencia de una Proporción Divina que rige la belleza y la armonía. Una "medida universal" basada en "fi" (la sección áurea); base con la que podemos establecer las pautas y la regulación de lo bello y lo sublime. Una idea sobre la que añadiremos que se puede también trasladar a la escala musical pitagórica (que este filósofo importó hasta el mundo griego). Una afinación que parte desde la división en un 1/2; mitad que se escribe hoy en cifras como 0,5 y que relaciona El Todo, con estos dos números: el 2 y el 5. Siendo así, en el número perfecto pitagòrico podremos hallar igualmente la presencia de "fi", como: "Raiz cuadrada de 5, dividido por dos, más un medio" =  Fórmula desde la que se puede partir para temperar por completo la escala pitagórica.
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C) RETORNO AL PASADO: 

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Los sabios antiguos generaron una serie de recursos, con los que el hombre pudo asimilar y comprender los mecanismos sobrenaturales. Me refiero a esas cosas que suceden, que son inexplicables y que aquel que desee razonarlas termina loco o tonto (aunque son hechos que todos intuimos). Siendo aquello la esencia y el misterio de la vida, cuyo enigma a veces consiste en ver que el hombre -como un animal más, pero muy distinto- está atado a hechos sobrenaturales. Resultando como cualquier otro mamífero que ha de sobrevivir, pero en un modo que su defensa y unión con "el todo" se basa en el pensamiento. Un raciocinio que puede usar de una forma igual que un gato utiliza sus recursos; felino que gracias a su instinto (o a sus bigotes) puede llegar a distinguir el veneno y los alimentos en mal estado. De tal manera y de igual forma al gato que sabe lo que ha de comer, el hombre puede intuir verdades absolutas, aunque sean imposibles de demostrar en su tiempo. Tanto ha sido así que infinidad de teorías científicas y filosóficas se han adelantado a su época, sin poder comprobarse en el momento en que fueron creadas. Ideas que se concibieron de un modo simplemente intuitivo y "animal", pero que con el paso los siglos se pudieron demostrar como ciertas.
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Un caso absolutamente claro de ello es el pitagorismo. Teoría procedente de la religión numérica de Babilonia y del misticismo matemático egipcio, que divulgó el sabio de Samos (en el siglo VI a.C). Filosofía que predicaba la existencia de una Armonía Universal basada en la belleza del número y en la relación de las distancias entre los planetas, proporcional a los intervalos en las notas musicales. Siendo así, el iniciado Pitágoras -tanto como algunos de sus seguidores (Platón entre ellos)-; eran capaces de salir en las noches estrelladas a escuchar el sonido que aquel arpa del Cosmos producía (al hacer girar sus esferas a un ritmo y en unos intervalos maravillosos). Sublimación de un hecho tan sencillo como es el movimiento de la bóveda celeste, llevada a cabo por quienes idealizaron de ese modo la observación de los astros; lo que llegó a crear una fé acerca de la existencia de una música celeste.
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Teoría que en el Renacimiento y gracias las escuelas neoplatónicas volvió a surgir. Creyendo en ella un astrónomo llamado Kepler, quien basándose en esta Armonía Mundi pudo formular sus "leyes". Leyes de Kepler que inspiraron de igual modo a Newton; físico inglés que también tuvo fe en la existencia de este arpa celeste y en la "música de las esferas". Filosofía bajo la cual formula sus hipótesis y así, partiendo desde Kepler, Newton consigue hallar la Ley de los Graves. Una "ley de la gravedad" que expresa cómo realmente la proporcionalidad entre masa y la atracción (basada en las distancias y las órbitas de los cuerpos celestes) se relaciona con la que Pitágoras preconizaba en la armonía de su afinación musical. Sonidos de las doce notas cuya base se halla en 1 y 1/2 (octava), tanto como en 3/4 (cuarta) y 3/2 (quinta). Todo lo que une plenamente las distancias y pesos del Cosmos, con esa escala musical pitagórica. Ya que aquella proporción entre masa y longitud de cuerpos planetarios es muy semejante a las tesiones entre las cuerdas, en su distancia y en su armonia. Formulando finalmente Newton su idea basada en un "arpa universal", cuyas proporciones de tensión y sonido son iguales a las de la atraccion gravitatoria.
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Esta teoría pitagórica, nacida hace miles de años y que pudiera considerarse absurda, generó a través de Newton la física moderna, de la cual nace la Cuántica y la Relatividad. Aunque -tristemente- en el siglo XX lo más importante fue partir y llegar hasta hipótesis demostrables, por lo que se hizo imposible trascender hacia ideas ajenas a la ciencia. Algo que ha llevado a la física a lograr grandes avances técnicos, pero a su vez a estar bajo un tremendo deterioro creativo. Sufriendo quizás un proceso similar de perfección al que ha vivido la música clásica; que goza hoy de los mejores intérpretes de la Historia, pero en un momento en el que ya han desaparecido de escena los compositores. Todo ello, antes o después supone un gran parón; puesto que la función de la ciencia no es tan solo avanzar, sinó que además, ha de lograr que la Humanidad crea en sí misma. Siendo así, las teorías que no reconocen o que no se preocupan de estudiar la existencia de un orden establecido -o de un Universo creado bajo unas leyes de belleza y bondad-; aún pudiendo ser muy útiles, no completan la función del investigador. Una última esencia que está en la capacidad del sabio para trascender gracias a sus conocimientos. Por medio de un estado de superioridad cognitiva, a través del cual se debe lograr vislumbrar que hay algo superior (lo que quizás ordena una "armonía mundi" y que se regula bajo el bien y la belleza el Cosmos y la vida).
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Hablar de todo esto hoy en día y ser tachado de imbécil -o de iluso- es todo uno... . Aunque la verdad siempre prevalece a lo largo de la Historia, aunque la diga "Agamenón, o su porquero" (o su "portero", como algunos parafrasean esta máxima machadiana). Siendo así, tan solo me queda hacer unas preguntas a quienes tanto niegan la existencia mística de la "proporción áurea" y la veracidad de la "armonía mundi". A los que pediría que me respondieran acerca de:
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1-:¿Por qué partiendo de "la música de las esferas", Kepler y Newton lograron resolver sus teorías?.
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2-: Siendo así, ¿Podemos considerar falso el pitagorismo?.
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3-: ¿Cómo Pitágoras pudo intuir hace casi veintiseis siglos, la proporción de 1/2 que regula la distancia de los astros; desconociendo el peso, la longitud y hasta las y medidas de estos?. 

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4-: ¿No será que la intuición es más útil que los conocimientos; y no lo es tanto como la imaginación (tal como decía Einstein)?... .
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BAJO ESTAS LÍNEAS: Un poema que me dedicó Carmen Conde. Trata sobre "crear y creer".

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lunes, 10 de junio de 2013

EL "PATRÓN HOMBRE", CUANDO EL ARTE Y LAS VANGUARDIAS YA CARECEN DE HEREDEROS... . (de "La crisis de Occidente, capítulo VI")

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COMENTARIO A LA IMÁGENES: Arriba, Milton Friedman en la portada de Time, un teórico que asesoró al gobierno de Nixon, generando sus ideas la liberación del patrón oro (tal como apuntábamos al finalizar nuestra anterior entrada). Regresaremos sobre estos personajes de los años setenta, no solo porque hoy volveremos a tratar acerca del problema de los "patrones" y su relación con lo valores sociales. Sinó también porque nos vemos obligados antes de comenzar artículo de hoy, a responder y comentar lo que algunos lectores nos han "reprochado". Ello por haber incluido en mi anterior entrada una imagen de Richard Nixon, expresando sobre ella que fue uno de los mejores presidentes de Estados Unidos. La crítica que nos hacen, sin lugar a dudas procede de que este político se vió envuelto en un escándalo de escuchas telefónicas, que terminó obligándole a dimitir. Un asunto turbio -evidentemente-, y que oscureció e hizo olvidar otros muchos logros de Nixon; entre ellos haber terminado con la triste Guerra de Vietnam (reconociendo la derrota) y así poder dar comienzo al final de la Guerra Fría. Igualmente, bajo su mandato la Secretaría de Estado estuvo al mando de Kissinger, uno de los que más lucharon por la paz y estabilidad de nuestro Planeta.
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Asimismo, este presidente que comenzó en su juventud trabajando de barrendero, no por ello dejó de tener convicciones liberales (perteneciendo al Partido Republicano); tantas que economicamente hablando logró que el dollar fuera un patrón monetario mundial. Llegando a liberar el mercado del "valor oro", generando de este modo la nueva economía del siglo XX; un periodo en el que se vivió una gran eclosión y del quizás no hayamos entendido que no podemos considerarnos herederos. Ello porque estos genios como Nixon, como Kissinger o como Milton Friedman (el "economista de cabecera" de aquellos días), gozaban de unas mentes y mentalidades muy distintas a las del hombre de hoy, ya que su forma de trabajo era puramente experimenral y con ello se guíaban por parámetros de "inspiración". Es decir, que fueron plenamente intuitivos, actuando en cada momento de manera improvisada y creando un Mundo que hasta entonces no podía imaginarse. Una economía vanguardista y que podemos describir como Pop, cuyo fundamento era la genialidad, ajenos a la técnica clásica o a la historia de los mercados.
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Aquellos movimientos entendemos se crearon gracias al pensamiento de hombres que vivían en
 momentos en los que el Planeta cambiaba de Era. Así, desde sus impulsos y emociones del ciudadano que veía generarse una época nueva en el Mundo (la del plástico o la atómica), intuitivamente sabían hacia dónde habían de dirigir a su Sociedad. Estando obligados a improvisar y sin tener ni poder atender a parámetros clásicos, ya que se internaban en un nuevo ciclo. En la imagen superior vemos a Milton Friedman, el economista que "liberó" al Mundo del patrón oro en los años setenta y que conoció y razonó como pocos los motivos de la Crisis del 29 . Hoy nos encontramos en la encrucijada de no saber cual es el patrón valor de nuestra economía y quizás siquiera el que tiene La Humanidad... . 
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ABAJO: Imágenes y pies de fotos tomados del libro de José Bárcena "Aquellos Bohemios del Café Gijón". En la parte superior podemos ver a Carlos Oroza en los años que frecuentaba y declamaba sus versos a diario en El Gijón. Bajo este, una divertida instantánea que recoge un grupo en el que están Antonio Hernández, junto a Bousoño; a su lado y en el centro, José Bárcena, y a nuestra derecha: Brines, Luis A. de Villena y José Ovidio. Estas personas del mundo del arte y esos grupos de intelectuales que en los años sesenta y ochenta se reunían en lugares como el Café Gijón, eran los herederos directos de la Generación del 27 y del 14 y -por ende- de la Generación del 98. Todos "se ejercitaban" en las vanguardias más punteras y algunos hicieron el primer arte pop-literario o pictórico de España; importando y aportando las más increibles novedades al mundo intelectual. En mi opinión, creo que tristemente a muchos los ha dejado en el olvido la Sociedad española (que tanto les debía como artífices de la verdadera Transición).
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Aquellos de los que hablamos, fueron artistas, actores, pintores, músicos, literatos y poetas de una calidad inimaginable, que se reunían durante los sesenta y setenta en lugares como El Gijón; donde los de "un bando" discutían contra "los de otro" como si aquellos cafés fueran por entonces el único y verdadero Parlamento hispano. Mentideros del arte y embriones de la democracia (que llegaría años después), esos tugurios se convertían en el caldo de cultivo del pensamiento y la imaginación; donde sus asistentes siempre soñaban que estaban logrando "montar el contubernio final" que iba a cambiar España, devolviéndolos a la libertad. Pese a ello, cuando llegó la democracia, gran parte de aquellos hombres que tanto hicieron por alcanzarla y que tanto soñaron, quedaron de nuevo al margen de la política, e incluso de la Sociedad. Una generación de maravillosos pintores perteneciente al Medio Siglo, fue casi olvidada; al igual que los numerosísimos literatos -tan fecundos en tiempos de la dictadura-, dejaron de leerse en los años ochenta. Finalmente, la música y otras artes, tomaron el derrotero del espectáculo, olvidando todo atisbo de intelectualidad. No sabemos muy bien lo que ha pasado, pero lo que sucedió verdaderamente ha ocurrido y aunque nos parezca increible, a día de hoy España se halla casi sin artistas ni intelectuales que mostrar (permaneciendo gran parte de ellos en la penumbra, o en un "exilio espiritual") .
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Hablábamos en nuestro anterior artículo del patrón monetario, entendiendo que el problema pecuniario de nuestro país en gran parte procede de aquel problema. Algo facilmente comprensible, ya que después de que el valor oro se hubiera sustituido por parámetros económicos (entiéndase numismático) el patrón común que tenemos hoy en Europa es tan solo el Euro. Una moneda de todos y que por tanto vale lo mismo en Alemania que en España; lo que "agobia" a la economía de nuestro país de un modo similar a como si tuviera que convivir un humilde obrero, junto a los más ricos de los banqueros. Para comprender lo difícil que resulta unificar varias divisas en una sola, bastará recordar que antaño (cuando teníamos la peseta y las cosas iban mal), era suficiente con devaluar y todos de un día para otro más pobres (-o más ricos, si se revaluaba-.
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Tras la entrada en el Euro, la devaluación ya no es posible, por lo que algunos economistas creyeron que el modo de desvalorizar cada economía particular, se hacía subiendo los impuestos. Aunque nada más lejos, puesto que incrementar la presión fiscal lo que se produce es "inflar" los costes y por ende, provoca un efecto muy distinto a una devaluación: La Inflación -que es en sí misma un impuesto-. Siendo así y dentro del Euro, el único medio de devaluar "nuestra economía" es bajar precios; disminuir los salarios y el nivel de vida. Pero aquí volvemos a chocar con otro terrible problema, habida cuenta de que si reducimos en un 20% lo que ganan los españoles, mientras los alimentos y objetos de primera necesidad mantienen sus precios (por efecto de su exportación y venta libre por Europa); llegaría un momento que un trabajador cobraría menos de lo que gasta en comer. Una situación que destruiría las Clases Medias, convirtiéndolas en un proletariado en supervivencia y con una mayor precariedad de la que hubo en el siglo XIX. Todo cuanto exponemos es "la quimera" económica de nuestro Continente y el problema del Sur, cuestión en la que Europa en estos días piensa y reflexiona, buscando hallar una solución.
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Siendo el nuestro tiempo en el que nuestros políticos y expertos tratan de arreglar o enmendar esta terrible situación, a la que creo personalmente se ha llegado por no tener cuenta que la economía de los años ochenta estaba creada por nuevos teóricos y nuevas mentes (muy diferentes a los "de siempre"). Genios que lograron un mercado diferente, adoptando modelos distintos e imaginativos, regidos tan solo por la intuición. Políticos y economistas que crearon el nuevo sistema, erradicando el "patrón oro" y sobre todo, ajenos por completo a todo parámetro clásico. Es decir, que su filosofía y teoría se correspondería con la de su época, siendo mentes pertenecientes a la vanguardia (y hasta al "Pop"), donde los genios intuyen y crean, pero no saben siquiera explicar lo que han hecho, ni con qué reglas se puede repetir lo realizado. Siendo así, es mi opinión que quizás las generaciones que les continuaron (las nuestras) pensaron que podían heredar los conocimientos de aquellos que nos anteceden. Todo lo que parece lógico, si en verdad las premisas y teorías económicas de aquellos no se fundamentaran en la intuición y en la genialidad y nunca en conocimientos. Siendo así, y si no hay teoremas heredados que aplicar (sino tan solo impulsos a copiar), se hace imposible continuarles. Puesto que nadie puede copiar las vanguardias, ni menos movimientos tales como el Pop, o aquellos que se basan en la inspiración (creando algo desconocido y nuevo).
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Esta última frase parece absurda, pero la entenderemos rápidamente si pensamos quíen puede cantar una canción "moderna", o crear un arte de corriente innovadora, sin ser un simple imitador. Es decir que si probamos a realizar un Picasso, veremos como seguramente lo logramos sin grandes dificultades; pero tras ello, lo que obtendremos habrá sido un Picasso, no una obra nuestra . Del mismo modo puede ser muy fácil pintar como Miró, tan sencillo que cuando lo acabe le dirán que lo que ha hecho es "un Miró" y nada suyo. Lo mismo sucede en la música, pudiendo ser muy simple cantar una melodía de Bob Dylan, de Cat Strevens o de Simon y Garfunkel; pese a lo cual nadie las interpretará como sus autores, por mucho que la ensaye otro y por cuanta música este conozca. Ello, porque estas formas de arte del siglo XX, no se basan en teorías, ni en el estudio o en la técnica; ya que nacen de la intuición y de impulsos subconscientes. De un estado irracional en el que el creador ni siquiera sabe por qué, ni cómo lo ha hecho; algo que en mi consideración pasó a mediados del siglo XX con los teóricos de las humanidades, de la economía, del mercado y hasta de las religiones.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, portada del libro sobre Claudio Rodríguez de Antonio Machín Romero. Fue Don Claudio una de esas mentes privilegiadas que uno conoce en su juventud y nunca olvida. Aún le recuerdo durante una mañana lluviosa y gris madrileña, en la que iba cargando el féretro de Vicente Aleixandre en primer término (a la "derecha del padre"). Junto a él, Justo Jorge Padrón y otros tantos amigos del premio Nóbel, que a hombros sacaban por vez última al poeta fallecido de su casa en la colonia Welintonia. Un entierro al que me pidió Carmen Conde que le acompañara, y donde se hallaban "presidiendo la escena" figuras tales como Dámaso Alonso (ya muy mayor) o Fernándo Lázaro Carreter. Junto a estos, asistían decenas de hombres de la cultura, quienes por entonces componían una verdadera élite europea. Fueron aquellos unos tiempos de verdadera bonanza cultural y de prosperidad en la España de la Transición; pese a que muy pronto, las nuevas generaciones de literatos y de intelectuales se vieron oscurecidas y casi condenadas a la penumbra. Había llegado la democracia y parecía que ya no hacían falta pensadores; porque lo importante era ya La Movida. De ideas como esas de los ochenta, donde olvidaron el intelecto y lo cambiaron por "el meneito", creo yo que comenzó la crisis que hoy vivimos... .
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ABAJO: Portada de uno de los discos de Regino Sainz de la Maza (RCA). También Don Regino fue otro ejemplo del intelectual castellano, de solera y raigambre. Con un gusto exquisito en todo cuanto en su vida hizo, era caballero en la guitarra y en el escenario. Vivió y completó los días en los que los artistas e intelectuales españoles marcaban lo que fue nuestra nación: Un crisol de civilizaciones de tal magnitud, que era capaz de generar el arte y el pensamiento más refinado del Planeta. Tristemente hoy, parece que en la música ya no hay figuras como Regino Sainz de la Maza, Andrés Segovia, Narciso Yepes o Segundo Pástor; ni siquiera la guitarra de Manolo Sanlucar, de Victor Monge y de otros tantos genios del Flamenco ya se escucha. Hemos de preguntarnos por qué y cómo en tan solo treinta años se ha pasado de crear el mejor arte, a una situación en que parecemos no tener casi nada que ofrecer (salvando los ejemplos de la gastronomía y la moda, que aunque sean importantes no son tan relevantes). Pese a ello, en España aún se dan los mejores guitarristas y pintores, aunque como digo, ya ocultos bajo el manto del olvido.
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Seguimos con lo que fueron los años cincuenta y sesenta, donde a excepción de la ciencia (que no permite más que parámetros demostrados), las demás disciplinas y artes se vieron sacudidas por innovaciones tecnológicas. Así se modificaron las humanidades y otras materias de un igual modo a como sucedió en la pintura hace siglo y medio -trás la aparición de la fotografía que la obligó a ir evolucionando por caminos insospechados (llegando a movimientos incluso antipictóricos)-. Y de similar manera a lo que se aconteció en la música, cuando aparecieron los métodos de grabación o emisión y la electrónica (introducida desde los sesenta en el sonido y en la instrumentación). Por todo ello, hemos de ver hechos muy parecidos a los que sufrieron la pintura y la música en otros campos o disciplinas universitarias.
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Lo que comento, es un problema que azotó a las humanidades y tantas otras materias, al menos desde hace medio siglo; agravándose la situación desde el momento en que la tecnología fue superior a la mente humana. Ya que hasta que las máquinas eran perfectamente dominadas por el hombre, aquellos tenían ideas absolutamente propias y podían crear obras realmente suyas. Pero desde el momento en que la cibernética o la información que guarda la técnica era infinitamente más poderosa que la memoria o la capacidad humana, la creatividad del hombre fue pasto de las máquinas (unos hechos que parecen haber sucedido desde hace una o dos décadas). De ello, que hasta los años setenta -e incluso a principios de los ochenta- el Pop y el Rock, tanto como las vanguardias pictóricas, estuvieran produciendo todavía obras de calidad. Pero poco después y con el dominio pleno de lo artificial y del artificio sobre lo humano (al menos en la música), aquellos que se dedicaban a la creación, no puedieron generar prácticamente nada verdaderamente suyo (por lo que casi todo suena "a igual").
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Cuanto explicábamos en el párrafo anterior, creo se puede traducir a muchas otras disciplinas -sobre todo a las humanidades-, en que las máquinas se han convertido ya en la herramienta principal de trabajo. Siendo la economía una de estas materias que han sido muy tocadas por el mundo de la informática, por lo quizás tristemente fueron en parte "transformadas en plástico". De cuanto es posible pensar que tras la intervención del ordenador y la creación de los mercados virtuales, quizás que "el hombre" no pueda o no sepa controlar ni manejar sus designios mercantiles. Sucediendo en la economía además algo similar a lo que ha pasado con aquellos artistas del Pop (de los años sesenta), que ya no pueden ser ni imitados, ni menos tener herederos. Habida cuenta que los medios de operar ya son técnicos. Por lo demás, trás un exceso de técnica y tecnología se puede destruir parte de la voluntad humana, y al no utilizarse ni precisarse los conocimientos humanos (con sus imperfecciones); lo que incluso provoca regresiones, al no dominar el hombre los recursos que maneja.
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Cuanto afirmo lo podemos ver hoy hasta en el terreno de la filosofía y de teología, con el nacimiento de nuevas formas de vida y de "creencias increibles". Generando las nuevas tecnologías repentinos movimientos inexplicables y que han llevado a "creencias" tan "revolucionarias", que ya se valen principalmente de métodos informáticos y de la televisión. Por su parte, lo más llamativo en ello es el hecho de que tales avances técnicos conduzcan a su vez unas regresiónes de una magnitud, que nos retrotraigan en ocasiones al paleolítico. Pues en lo que concierne a las creencias (o la fe), desde comienzos del siglo XXI han proliferado las "brujas oraculares", los magos y agures, los echadores de cartas y los adivinos (en general). Unas costumbres y credos cuyos orígenes se remontan al neolítico y que de nuevo surgen a la par que las más recientes tecnologías; dando quizás a entender que el hombre, ante tanto progreso, siente miedo y parece que desea o añora "las cavernas".
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, portada de un catálogo del pintor abulense Florencio Galindo. Bajo estas líneas, cubierta de uno de los discos de los Hermanos Romero, una "saga originaria de Granada" y que ha dado los mejores guitarristas de clásico -flamenco. Como podremos ver con la pintura de Florencio Galindo, en la España de hoy no faltan genios cuya "marca" podía ser un referente incomparable de cara a otros paises. Abajo tenemos una foto de esta familia de magníficos guitarristas, entre los que se encuentra Ángel y Pepe Romero, genios de la música. Catedráticos de universidades americanas, llevan años fuera de nuestro país y quizás por ello, si preguntamos a algún español quienes son Los Romeros, comunmente nos contestarán si nos referimos a "Los Romeros de la Puebla". Normal es que un país tenga música ligera, canción melódica y chunda-chunda (porque todo tiene su lugar y todo debe de existir); pero muy extraño es que la gente olvide a sus genios... . Quizás la pérdida de las cabezas es lo que lleva a una nación a entrar en las peores crisis, puesto que el dinero no está en los recursos, ni en los dones naturales; en verdad la riqueza surge y nace del trabajo y de la inteligencia.
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Como decíamos, no es menor regresión que la económica, la que últimamente sufre el mundo del arte. En especial el de la danza y la música, que desde hace un tiempo tan solo goza del beneplácito de las gentes, si es un chunda-chunda discotequero. Todo lo que nos puede retrotraer al paleolítico de nuevo, pues mirando un grupo de personas que bailan a ritmo de aquellos sones de "máquinas", pronto vemos el sentido etnográfico de estas. Ya que mucho -sino "todo"- se parecen a las fiestas y ceremonias de las tribus más primitivas (hasta en su juego de luces, que se asemeja a las llamas con las que en la noche bailan esas "macumbas"). Por lo demás, los tatuajes, el éxtasis y la catarsis que se produce entre los que así bailan y su forma de moverse al ritmo del "pum-pum-pum"; nos hará pensar si hay un atavismo irrefrenable en el hombre, que le obliga a empezar de nuevo en cada etapa -pretendiendo volver a la gruta de donde salimos-.
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Dicho esto y reflexionando sobre otros mundos, como el de la pintura o la escultura, veremos que igualmente desde hace unos treinta años se realizan y exponen movimientos con obras sin sentido estético, artístico, ni principios filosóficos perceptibles. Todo lo que nos lleva a concluir que en esta etapa histórica que vivimos, el artificio y lo artificial, ha podido con el arte. Algo que creemos sucede tras la aparición de las máquinas de hacer arte; lo que creemos que ha ocurrido de manera muy parecida en otras disciplinas (como las humanidades). Materias donde los ordenadores cumplen una función que hasta no hace tanto realizaban los hombres; ciencias como la economía, que quizás este hoy dominada por la informática, todo lo que posiblemente ha generado también una parte de esta terrible crisis económica.
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Por cuanto expongo, creo que los años de las vanguardias del medio siglo XX (los de Pop, el Rock y etc) fueron únicos y por ello, no tienen herederos. Primeramente porque a día de hoy ya no se puede hacer lo mismo, habida cuenta del dominio de la tecnología; y en segundo lugar, porque estos fueron los primeros y tras una vanguardia, la imitación es una burda copia sin sentido. De ello, que nadie siquiera puede cantar una de sus melodías mejor que sus autores, o crear una obra como la de aquellos; ya que tal como decimos, si pintamos siguiendo a Miró, llegaríamos a hacer tan solo, cuadros como los de Miró. De igual manera muy posiblemente si intentamos copiar las teorías económicas de los años sesenta y setenta, es muy probable que lo que lográsemos fuera regresar; una regresión que tristemente ya se ha producido a marchas forzadas. Puesto que el problema en el que quizás no vemos, es que en aquel tiempo (hace cincuenta años) cada idea o cada teorema era la primera vez que se planteaba y tan solo por ello, ya la gente lo seguía con una ilusión común. Pero hoy, cuando parece que todo ya se conoce y nada hay nuevo sobre la faz del Mundo, las soluciones no pueden ser las experimentadas y menos las creadas durante un tiempo en que ni siquiera había cibernética.
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Por otro lado, uno de los problemas de nuestros días es que el exceso de tecnología y el abuso en los recursos técnicos; todo lo que nos provoca "atrofias". Disfunciones que van a ser el mayor reto a superar por las generaciones que nos siguen y por quienes utilizan esa tecnología sin tener consciencia de que provocan diversas "minusvalías" intelectuales. Atrofias similares a las que otras tantas comodidades generan, llevando al sedentarismo y a la obesidad del intelecto (produciendo unas gorduras mentales, que quizás nos pueden llevar a la muerte cultural). Por cuanto digo, estos recursos técnicos motivan cambios de plasticidad en la inteligencia humana, modificando la capacidad y sobre todo la memoria. Algo facilmente entendible para quienes fuimos las primeras generaciones a las que nos explicaron las matemáticas en base a conjuntos. Una nueva ciencia exacta que nacía habida cuenta que se suponía por entonces que las calculadoras invadirían el Mundo; por lo tanto ya lo de sumar y multiplicar no tenía razón de ser. De tal manera, antes cumplir los doce años vimos como se comenzaban a comercializar esas esperadas computadoras para cálculo (como entonces las llamaban). Pero tristemente también observamos que a raiz de aquel nuevo invento y por motivo de los dichosos conjuntos, en mi generación el nivel de facilidad para comprensión de las matemáticas había bajado terriblemente, con respecto a las anteriores.
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Cuanto anteriormente narro son hechos tan ciertos como comprensibles y el que no los entienda, que deje de usar unos días los medios de transporte, para ir donde deba andando; verá como se le fortalecen las piernas. Evidentemente tardará mucho más en llegar a cualquier lugar, pero cuando lo haga, el que habrá llegado será él y no el coche. Pues lo que sucede con quienes trabajan utilizando tantos recursos técnicos es que al final el que realiza casi todo es la máquina, y no ellos. Debido a lo que cuanto escriben, pintan, componen o interpretan; no es algo que hace realmente un ser humano, pues un tanto por ciento altísimo ha sido creado por la tecnología. Eso significa que siempre se utilizarán los mismos procedimientos y pasos técnicos (que la máquina simplifica) y como el hombre no es un ser artificial, aquello que se realiza a través de estos recursos, antes o después no encaja con la naturaleza humana. Por lo que si consumimos un arte principalmente creado por máquinas, este nos podrá entretener e incluso divertir, pero nunca cultivarnos o enriquecernos (menos espiritualmente); de todo lo que quedaremos interiormente desnutridos.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, el jardín de entrada al Museo Sorolla (agradecemos a esta institución nos permita divulgar la imagen). Abajo, llegada al castillo de Pedraza (Segovia) villa de recreo del pintor Zuloaga. En estas dos fotos vemos cual es el patrimonio y la obra que finalmente legan algunos grandes artistas a sus paises. En primer lugar observamos la casa de Joaquín Sorolla, donde hoy está su museo; sito en la calle General Martínez Campos y en pleno centro de Madrid, que es visitado anualmente por cientos de miles de turistas e interesados por el arte. Abajo, el castillo de Pedraza que fue comprado y restaurado hace unos cien años por el pintor Ignacio Zuloaga, quien pasaba allí temporadas junto a su familia. En virtud de sus estancias en ese lugar, otras importantes personas llegaron hasta aquella población, que recibió el cuidado y el valor que merecía. Finalmente y gracias los que allí compraron casa, junto al trabajo de los naturales del lugar, Pedraza ha sido conservada perfectamente y es a día de hoy uno de los pueblos más bellos de Europa. Evidentemente, estos que vemos son legados de dos grandes artistas. Nadie niega la importancia del deporte (que puede ser mucha), pero no nos olvidemos que hace cien años también los jugadores de pelota (pelotaris) españoles eran los más importantes del Mundo. A día de hoy ya nadie se acuerda de aquello, mientras en las imágenes contiguas podemos ver el Museo Sorolla y la Pedraza de Zuloaga.
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Aunque parece que no hay que dar mucha importancia al hecho de que la música se haya convertido en un "chunda-chunda", o que la pintura sea ya unas estrambóticas instalaciones; puesto que a día de hoy hemos de pensar que el arte tan solo tiene como misión divertir. De lo que ninguna relevancia hay en esa degradación de la música y de la pintura, tanto que hacer gamberradas en vez de obras de calidad, puede ser bueno si disfrutamos riendo o saltando con ellas. Pese a ello diré que en un Mundo como el de hoy, donde estamos basando gran parte de nuestra Sociedad en el ocio, crear un arte de mala calidad puede perjudicar a quienes lo disfrutan. Pues el consumo de sonido e imágenes es altísimo en nuestros días, tanto que si generamos un arte paupérrimo en valores, sin aportaciones filosóficas y de un técnica nefasta, estaremos a la vez semillando la miseria espiritual e intelectual en la gente. Haciendo creer que la creatividad es puro gamberrismo y que lo mejor para ser visto y conocido, es tender hacia la marginación. Todo lo que se traduce en que haremos que nuestra población enferme, si promovemos un ocio que lleva a tan malas costumbres -como la de beber hasta caerse, o drogarse para disfrutarlo "como es debido"-. Es más, así estaremos generando una juventud con propensión al consumo del alcohol y las drogas, por lo que muchos, tras ello quizás ya no puedan salir del infierno en el que -por una permisibilidad excesiva-, se han metido.
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No seré yo quien diga que tomarse unos vinos sea malo (por los muchos que me he bebido), pero sí seré quien afirme que borracho no se disfruta de nada. De ello que haya muchas formas de beber, pues no es lo mismo cogerse un "cebollón, que tomarse unas copitas para alegrarse, bailar unas sevillanas, tocar la guitarra con más alegría o recitar poemas con declamación inspirada. Antaño se bebía como he dicho (entre los jóvenes y los viejos) y la misión de esos vinitos era quitar la timidez, alegrar la escena y abrir el ingenio. Lo que nada tiene que ver con emborracharse para saltar como un gorila en el centro de una pista de baile y con beber hasta caerse en plena calle (tal como ocurre hoy casi a diario, los fines de semana y entre personas muy jóvenes). Por cuanto digo, es muy importante que el arte sea sano, porque de ser serio y profundo obliga a tomar ciertos comportamientos para comprenderlo. Consecuentemente, el que escucha un concierto de clásica, el que baila sevillanas, el que toca la guitara flamenca o el que recita poemas al son de un instrumento; tan solo puede ingerir una cantidad que le permita ser plenamente consciente, para conservar la lucidez que necesita. Muy por el contrario, en los llamados conciertos de Rock o de Pop, a día de hoy, cuanto más grande "el cebollón" parece que más se han divertido.
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La encrucijada en la que nos encontramos, quizas parte de uno de los grandes problemas que nuestra época tiene y que ya menciona Marx, cuando expresa que el capitalismo todo lo convierte en mercancía. Ello traducido al arte y a las humanidades consiste en que, las primeras quedan convertidas en espectáculo y las segundas en un residuo marginal -que a nadie interesa-. Puesto que si preguntamos a cualquier persona jóven si está interesado en el Mundo Clásico o en sus civilizaciones, normalmente nos contestarán que no, precisamente porque no sirve para nada (carece de valor mercantil). Aunque a los mismos deberíamos preguntarles para qué sirve pasar una noche pegando saltos en la discoteca al son del "chunda-chunda" y emulando a los gorilas; tanto como, qué puede tener de divertido un lugar en el que ni siquiera se puede hablar (debido al volumen que dan a "aquello" que llaman música).
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, mi padre hacia 1970 y con su "uniforme para ir al Café Gijón". Vestía de capa (como los antiguos) y así se encaminaba los fines de semana a tomar el cafelito o a charlar con sus amigos en las diferentes tertulias de aquel café. Un lugar donde se juntaban bohemios con artistas, políticos con idealistas y los más extravagantes personajes que tenía la escena madrileña. Por las mesas y veladores de EL Gijón pasaron los mejores intelectuales y creadores, cocinándose entre sus paredes muchas de las reformas que luego llegaron a España. Noches de declamación de poetas y gentes que no tenían ni para pagarse una pensión, quienes escribieron sobre sus mesas las mejores obras que luego conoció la literatura del Medio Siglo. Los que incluso se lavaban en ocasiones en los aseos de ese café, porque dormían de prestado y donde no podían ni disponer de un simple cuarto de baño. En ese estado y en esa situación se soñaron poemas, novelas y cuadros maravillosos. A día de hoy y con cuanto tenemos, parece que a nadie interesa ni la creación, ni la creatividad, ni menos los creadores.
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ABAJO: El abuelo de mi madre -Nicolás Santafé Arellano- tras haber sido salpicado por una ola, en San Sebastián (hacia 1910). Igualmente este fue un asiduo a los cafés madrileños y a las tertulias, como las de La Flor y Nata o las de El Gijón. Era un intelectual de la banca, músico y matemático, e introductor del krausismo financiero en la España de fines del siglo XIX. No sabremos lo que pensaría a día de hoy sobre lo que ocurre en la economía, ya que por entonces se fundaban determinados bancos tan solo para ayudar a las personas que más lo necesitaban. Ese fue el caso de las Cajas de Ahoro y de El Hipotecario, un banco que él dirigió hasta su muerte, pese a lo que siempre vivió con gran humildad no haciéndose nunca a rico. Pues para algunos profesionales de las finanzas de antaño, no había nada peor que la usura, ni mayor deshonra que no proteger a los que menos tenían. Con ese fin nacieron las Cajas de Ahorro y Monte de Piedad (creadas por la Iglesia), tanto como el Banco Hipotecario (promulgando las teorías regeneracionistas de la época).
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Tras cuanto hemos expuesto, concluiremos diciendo que en España se produce ya una gran crisis espiritual, social e intelectual, a comienzos de los años ochenta, cuando la juventud prescinde del mundo intelectual; todo lo que creo personalmente genera o propicia, esta situación económica que vivimos. Una crisis actual que en gran parte se debe a la falta de creación, de creatividad y de creativos; habida cuenta que la empresa ha de moverse por este impulso innovador, de regeneración y de expresiones nuevas. Algo que pudo perderse cuando se decide cambiar el café por la discoteca; los fines de semana discutiendo sobre lo divino y lo humano, por salidas al ligoteo y al chunda-chunda; y las reuniones poéticas, por botellones. Unos motivos suficientes para que la gente jóven haya quedado sin un entramado social necesario para organizarse, valorarse y conocerse realmente; todo lo que llevaría a que estas generaciones que nos siguen todavia no tengan líderes, ni una conducta determinada y propia, que les permitan formar una nueva ola (bien diferenciada de la anterior).
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Siendo así, creo firmemente que la crisis comienza desde el momento en que se dió de lado a los intelectuales y humanistas; pasando a ser estos sustituidos por personas del mundo del espectáculo. Élites nuevas que se instituyen a través de la imagen y que están fundamentalmente compuestas por famosos, por deportistas y por personas unidas al "las luces". Quienes en verdad son unos grandes entretenedores, pero que nunca serán capaces de ir por delante a su época (habida cuenta que no serían comprendidos). De ello, que sin vanguardias, intelectuales, ni artistas, la Sociedad no sepa hacia dónde camina. Surgiendo el mayor problema cuando el arte se convierte en mercancía y se mide en parámetros tales como aquel que dictamina como mejores, a quienes venden más discos o más libros -algo que es tanto como afirmar que la más exquisita comida es la que más se consume (lo que llevaría a nombrar reina de la gastronomía a las patatas fritas)-.
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Sea como fuere, parece evidente que la Sociedad española ha decidido paulatinamente suprimir su herencia intelectual y cultural desde mediados de los ochenta, cambiándola por un mundo "tecno". Un hecho que unido a que el Pop y el Rock no tienen herederos posibles, hace parecer que nadie puede guiarnos a dia de hoy. Por su parte, el mundo clásico también ha quedado olvidado, tanto que a los que tocamos un instrumento de cuerda y pretendemos hacer llegar a la gente una herencia centenaria, somos considerados "marcianos" (cuando no, "casposos"). Por cuanto hemos de plantearnos si la crisis no procederá de haber alterado o adulterado "el patrón hombre", cambiándolo por un "patrón máquina".