sábado, 12 de julio de 2014

La generación perdida... . Puente hacia ninguna parte (1950-1980).

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A mis compañeros de colegio -en "aquel lugar "de Aravaca...-. En especial a mi gran amigo Blas Pérez y Martínez-Sanz (fallecido en accidente de tráfico en 1985, a los veinticuatro años)
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SOBRE ESTAS LINEAS: Fotografía de mi Primera Comunión, un 25 de mayo de 1968. Figuro en el centro, vestido de monje dominico -órden que impartía religión en el colegio-. Detrás y a mi izquierda, mis padres y hermanos; junto a ellos, los familiares más cercanos -tíos y primos-. Por aquel tiempo, la Primera Comunión era todo un acontecimiento. En el artículo de hoy, hacemos un paréntesis entre aquellos en los que tratamos de Benigno de la Vega-Inclán (que continuarán en próximas entradas). Con el fin de reflexionar acerca de los cambios en los sistemas de enseñanza realizados durante los años sesenta, formando a jóvenes y niños de manera muy distinta a la de antes. Intentando comprender qué supuso esa modificación en las bases de estudio en la cultura y la ciencia desde niños; lo que ha tenido una gran repercusión en la vida y en la Sociedad de nuestro tiempo.
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ABAJO: Mi primera imagen en el colegio, tomada un par de años antes de la anterior y cuando entré en 1966 con los cinco años recién cumplidos -en lo que antes se llamaba "párvulos primero"-. Como se puede ver, la chaqueta y la corbata eran imprescindibles por entonces; tanto que en la Universidad había casos o profesores que sin ir encorbatado no se podía asistir a sus clases (al menos, examinarse con ellos). Con estas mismas "ropas uniformes" viví a diario, hasta que en COU nos dejaron ir de "paisano"; todo lo que para muchos era un triunfo, después de más de un decenio de azul y gris. Pero ese cambio de "imagen" en realidad solo sirvió para discriminar a los que vestían peor, o a quienes sus padres no les compraban atuendos a la moda. Fue por entonces cuando por primera vez me planteé si algo tan molesto como un uniforme habría sido muy útil, sirviendo para que todos fuésemos más amigos durante los once años anteriores.
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Más tarde comprendí que la disciplina nada tenía que ver con la severidad y que la educación había de realizarse conforme a unas pautas comprobadas -o probadas-, en anteriores generaciones (es decir, "que los experimentos debían de hacerse con gaseosa" y no con champagne o con personas). Todo lo que en mi generación fue un hecho, ya que en vez de enseñarnos aritmética y geometría, nos educaron con la "teoría de los conjuntos". Un absurdo pedagógico que pronto nos hizo conocer la poca base matemática con la que habíamos salido de aquel nuevo plan de estudios; algo que nos incapacitaba para carreras técnicas. Nunca entendí qué significaba aquella idea de los conjuntos, aunque con el tiempo llegué a intuir que eran a la matemática clásica, lo mismo que el Rock a la música. Una extraña teoría que intentaba sustituir el teorema de Pitágoras o las ecuaciones, por conjuntillos, cuyas explicaciones y exposiciones eran tan simples como absurdas. Pese a todo nos lo impusieron, porque debieron de creer -por entonces- que habían generado una nueva lógica matemática. Pero el hecho cierto es que la cultura o la ciencia no se pueden inventar, habiendo de evolucionarla o mejorarla poco a poco, para lograr modificar sus premisas. Porque intentar correr la Marathón por atajos, solo sirve para quedar descalificado en la carrera de la vida -y sobre todo, en el devenir de la Historia-.
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1.- El siglo XX como puente entre la Edad de los metales y la Era Atómica.
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Dirigía nuestro colegio un insigne y afamado pedagogo llamado Manuel Terán Troyano; hombre al que bien recuerdo porque jamás le vi una mala cara y por tratar siempre a los niños como si fueran personas adultas (por muy corta edad que tuvieran). De él, lo que más me impresionaba era como te hablaba y escuchaba; aunque fueras un chico de diez años, charlando contigo como si tuvieras los cuarenta. Aquel señor (porque lo era) tenía varias obras publicadas y un día de examen nos "cayó" un artículo suyo como Comentario de Texto. El ensayo se intitulaba algo parecido a "La generación puente"; estaba escrito hacia 1970 y en éste -Manuel Terán- argumentaba no ser verdad aquello que los de su edad afirmaban, cuando siempre decían ser "la generación puente".
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Explicaba en el mencionado artículo que los nacidos antes de la Guerra Mundial, se consideraban atrapados entre dos momentos históricos: Un antes y un después de la Era Atómica. Cambios que suponían mediar entre dos mundos y con ello, tener el deber de obrar como una bisagra, capaz de abrir un periodo para cerrar otro.Todo lo que les llevaba a afirmar de contínuo que era su generación la que más sufría, por haber sido "el puente" entre la Edad Contemporánea y la Nuclear. Una triste situación que les obligaba a vivir superando la educación recibida de sus padres (plenamente decimonónica), para poder aguantar la mala formación -y los peores principios- que estaban recibiendo sus hijos. Una disertación, en la el autor concluía con la frase de que "todas las generaciones eran el puente entre el pasado y el futuro". Por lo que aquella a la que él pertenecía, no debía considerarse ni especial, ni menos la única que se había visto sometida a mediar entre dos etapas históricas. Pues desde la Revolución Industrial, todas habían sido "el puente" desde los abuelos a los nietos.
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Sin desear quitar la razón a Manuel Terán, también habríamos de matizar que los cambios habidos en el siglo XVIII y XIX no pueden compararse con las variaciones sociales durante la convulsa centuria del XX. Un siglo que comenzó con costumbres de la Edad del Hierro -y hombres dispuestos a ir a la guerra a machetazos-; para terminar en una era digitalizada, donde la sensibilidad hacia el dolor y la batalla es tanta, que las gentes se preocupan solo del sufrimiento de los animales que les rodean (pese a no querer enterarse mucho de cuanto sucede en el Tercer Mundo). Un fin de siglo en que el Planeta quedó ya tan pequeño, que uno podía comprar su ropa -o la comida- en las atípodas (a través de internet). Siendo el resultado cierto del paso de los años durante el anterior siglo, que jamás la Humanidad ha sufrido tantas trasformaciones en tan poco tiempo. Tanto, que en una simple cuartilla cabrían todos los inventos sucedidos entre los años de Julio César y los que vieron nacer a los Reyes Católicos. Al igual que los progresos de la ciencia y la tecnología llevados a cabo desde el siglo XVI hasta comienzos del XX, podrían enumerarse en un centenar de páginas. Aunque si deseáramos recoger aquellos que se produjeron en los últimos cien años, se precisaría un libro con varios tomos (tan solo para un listado que mencionase cada uno de ellos). .
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Por todo lo antes dicho, algo de verdad hay en el problema de "unas generaciones puente" durante el siglo XX, tanto que habríamos de plantearnos si esa centuria no fue más que "un puente" de dos etapas. Quizás el paso entre la Edad de los Metales, hacia la Era del Plástico; y el umbral entre la época de la explosión a la fisión nuclear. Ya que hasta hace unos cien años, los materiales y las herramientas estaban fabricados en metal y por medio del fuego, tanto como las armas lo eran de filo o de explosión. Mientras que después de las dos terribles Guerras Mundiales, nacieron nuevos enseres (fundamentalmente de plástico); junto a armamento y maquinaria que utilizaba elementos como el hidrógeno o los átomos. Todo lo que en verdad ha dado por finalizada una etapa de la Historia -concluyendo lo que llamamos la Edad Contemporánea-, para comenzar otra que habríamos de denominar "Era del plástico" o "Nuclear". Aunque mejor sería llamarla "Edad Espacial", un momento que comenzó desde que el Hombre voló en aeroplano; logrando unos cincuenta años más tarde, salir de la órbita terrestre ascendiendo por la atmósfera.
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ARRIBA: Uno de los multiples tesoros de la Edad del Bronce, hallados en nuestras tierras (supuestamente procede de la provincia de León). Se trata de una pieza cortada en una pulsera de oro puro, fechada unos tres mil años atrás. Como podemos ver en la imagen, por su estilismo y la perfección en su trabajo, podría ser considerada una joya moderna. Debido a que su diseño y elaboración es comparable a muchas de las pulseras de los mas preciados orfebres de nuestros tiempos. Pese a ello, esta pieza que vemos en imagen tiene unos treinta siglos, habiéndose creado en un momento en el que en nuestras tierras no se conocía ni el Hierro. Todo lo que muestra como la elegancia, el diseño o la belleza y el buen gusto, nada tiene que ver con el progreso. Tanto que el adelanto tecnológico muchas veces genera precisamente lo contrario: Un tremendo mal gusto, al valorarse principalmente lo ostentoso, lo grotesco o lo más llamativo.
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ABAJO: Famosa estatua de bronce -un tanto deteriorada- hallada en las proximidades de las ruinas de Termantia (Tiermes, Soria). Este Apolo fechado en el siglo I a.C., testimonia el arte que llegó a nuestras tierras durante los años en los que Iberia terminaba de ser conquistada por los romanos -siendo colonizada por el gusto grecolatino-. Muy probablemente la escultura fue importada desde Roma (o quizás de Grecia, donde los broncistas fueron inmejorables) con el fin de mostrarla en uno de los últimos puntos rendidos al Imperio: Termancia, un lugar muy próximo a la casi invicta Numancia. Hasta allí la llevarían, en mi opinión como un acto de propaganda y para enseñar a los nuevos súbditos de Roma la superioridad de la cultura que les había vencido.
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De tal manera, este Apolo de Tiermes, probablemente cumplió una finalidad semejante a la de las producciones de Hollywood; con las que se pretendió mostrar la fastuosidad de una civilización más adelantada -desde los años cincuenta, a los ochenta-. Aunque tristemente, la calidad artística en un caso y en el otro, dejan mucho que desear (a favor de la pieza arqueológica). Ya que con el paso de los años, tales despliegues cinematográficos norteamericanos van quedando en el olvido; mientras los retratos romanos dificilménte serán superados en su belleza y en su técnica escultórica -habiendo sido la base para la estatuaria del Renacimiento-. Por lo demás, los cineastas de nuestras tierras -apenas sin recursos- crearon películas de una enorme calidad en unos mismos decenios. Nos referimos a personajes como Buñuel o García Berlanga -y largo etcétera de valiosísimos directores españoles-; quienes casi sin medios y con muy poco dinero, rodaron obras maestras de la cinematografía. Superando incluso aquellas producciones financiadas con grandes sumas de dinero y rodadas en los más afamados estudios americanos. Algo que nunca sucedió entre el arte ibérico y el romano, puesto que ciertamente aquella cultura que llegó a Iberia en los siglos antes de Cristo, era muy superior a las autóctonas.

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Volviendo a nuestro tiempo, la situación que se ha vivido en las artes plásticas durante el ultimo tercio del siglo XX, importando nuevos movimientos llegados desde los puntos más ricos del Planeta, ha sido preocupante. Extendiéndose modas como la del Pop-Art o del Rock y las instalaciones; desbancando el mundo clásico junto a otras muchas vanguardias anteriores, que sí tuvieron un profundo sentido y carácter intelectual o social. De tal modo, durante los años sesenta y setenta se inicia una "incursión artística" que llega a eliminar todo movimiento del pasado, confundiendo definitivamente el arte con el espectáculo. Produciendo una situación final en la que no se diferencia el cabaret del concierto; el montaje de la actuación, o el show de la representación. Finalmente, el resultado ha sido que el mismo Pop y el Rock (que tuvieron valores de gran calidad artística) fagocitaron a sus genios; debido a que su manera de medir la creatividad, fue tan solo tasarla en índice de ventas -de discos, o en taquilla-. Este modo de cualificar el arte, ha acabado en gran parte con él, ya que ha convertido en mercancía lo que es un bien intelectual, cultural y espiritual. Tal es la disociación que debiera hacerse entre arte y mercado, que para comprenderla hemos de reflexionar por qué Juan Ramón Jimenez dedicaba sus obras "a la minoría, siempre".
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2.- El siglo XXI y su divorcio con la cultura.
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Continuando con la idea de la "generación puente" habríamos de plantearnos qué lazos culturales vamos a transmitir a nuestras gentes venideras, puesto que las letras, las artes y hasta el cine, cada día van siendo más pobres (al menos en Occidente). En España el problema es acuciante; tanto, que en apenas treinta años hemos pasado de ser uno de los paises del Mundo con más artistas y literatos conocidos, a no tener prácticamente ninguno de relevancia internacional. Y no será porque no los haya (que los hay a montones); sino, simplemente porque no se promocionan. Tan solo en la guitarra (una disciplina sobre la que creo "algo conozco") existe una pléyade de artistas inigualables y como jamás existió; quienes superan todo lo que podía pensarse antaño sobre las posibilidades de este instrumento. Me refiero a medio centenar de intérpretes -no digo cinco, ni diez- que son los primeros del Mundo (por no decir los mejores de la Historia). Unos cincuenta guitarristas, entre los que podemos destacar en el clásico a los hermanos Romero (Pepe y Angel), a Manolo Barrueco, Ma.Esther Guzmán, Paola Requena, o a Cañizares y larga compañía. Junto a ellos, hay más de treinta de "tocaores" Flamencos, que lo interpretan "todo" y mejor que nunca. Pero eso sí... Nosotros a promocionar la canción ligera; que es lo importante para España y lo que le gusta a la gente.
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Como digo, al menos en la guitarra estamos viviendo en nuestro país un momento que jamás había conocido la música. Una etapa herencia directa y plena de lo sembrado por una generación anterior, con figuras como Segovia y Yepes; o Sanlúcar y de Lucía. Algo que también debe estar sucediendo en la literatura, en la poesía, la pintura o la escultura; donde muy probablemente existan decenas de genios ocultos, mientras se promocionan solo las "artes ligth", olvidando todo aquello con un peso cultural (por no tener gran salida comercial y no gustar a la gran mayoría). Debido a que -como ya dijimos-, el criterio de promoción actual es apoyar al que más vende, o al que se divulga con mayor facilidad; dejando postergado y condenado al ostracismo, a cuantos no son capaces de ser comprendidos por todos. Creadores de verdad, que debido a su calidad no gozan de esa capacidad de divulgación; al precisarse conocimientos para entender sus obras -necesitando ser vistos, leidos y escuchados, al menos con algún criterio y preparación-.
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Por lo demás, si las anteriores afirmaciones las hacemos en público, uno será tachado de elitista y de clasista. Sin posibilidad de explicar que el arte es la base de la cultura, debido a lo que ha de estar necesariamente regulado y controlado por profesionales y no por quienes lo ignoran casi todo sobre esas disciplinas. Bastando para entender qué pasa en la cultura, plantearse que sucedería si hacemos lo mismo con otras profesiones (que igualmente serían erradicadas si en ellas aplicamos un igual baremo). Ya que hemos de preguntarnos qué sería de la medicina, de la judicatura o de la ingeniería, bajo un mismo criterio de elección: Dejando en manos del público o de la opinión general la decisión de quienes son los más cualificados. Siendo el juez que mejor cayera a la gente, el médico más simpático y mediático o el ingeniero más ingenioso; los que se considerasen capacitados para operar, investigar (o para ocupar la plaza de catedrático y de magistrado del Supremo).
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Debido a ello, afirmo que en el arte hoy en día, el criterio de profesionalidad, de calidad, de técnica y de trabajo; ya no cuentan. Tan solo vale la capacidad de llegar al público; todo lo cual significa que la Sociedad moderna ha caido en el Darwinismo más triste. Donde los que sobreviven son los que mejor se adaptan, que casi nunca son los mejores. Para que entendamos la anterior afirmación, hemos de reflexionar qué es en sí mismo este criterio de adaptación. Lo que supone que en caso de una catástrofe en nuestro Planeta, tan solo las especies con capacidad para sobrevivir a esa hecatombe, saldrían adelante. Evidentemente, la Humanidad no la superaría; algo que quizás pueda compararse a lo que ha sucedido con las humanidades en nuestra época. Un tiempo en que el humanismo no ha logrado sobrevivir a la tecnología. Todo que me atrevo a escribir al ver que los jóvenes llaman concierto a lo que es un simple espectáculo de luces, baile y canciones. En un momento en que los menores de treinta años apenas saben qué son el griego o el latín; sin haber leido la gran mayoría a Garcí Lasso de la Vega, o a San Juan de la Cruz. Desconociendo casi todos lo que significó la Generación del 98 y la del 27 (no digamos ya lo que era el Novecentismo o la del Medio Siglo). ¡Todo un logro en la época de las comunicaciones!. Un momento Histórico en el que el menor número de personas con formación universitaria se interesa por la cultura. O bien en el que denominan "cultura" a lo que en realidad no es más que espectáculo, bailes o divertimentos de fin de semana, similares al cabaret.
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ARRIBA: Precioso claustro renacimiento (del siglo XVI, cercano al círculo de Vandelvira) perteneciente a la Universidad de Baeza -institución a la que agradecemos nos permita divulgar la imagen-. En este recinto impartió clases de filología francesa Antonio Machado, desde 1912, hasta 1919; conservándose a día de hoy el aula tal como se supone estaba en el tiempo en que el gran poeta enseñaba en ella.
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ABAJO: Placa conmemorativa de Antonio Machado expuesta en una de las paredes del claustro en imagen superior. La universidad de Baeza fue fundada por uno de los clérigos y escritores más cultos de la España del Renacimiento: San Juan de Ávila. Santo nacido en una rica familia conversa de Almagro -dueños de minas de Plata en Sierra Morena- de joven quiso estudiar leyes en Salamanca, pero poco antes de terminar su licenciatura fue expulsado por ser "cristiano nuevo". Su ascendencia judía le obligó a volver al lugar de origen y sin saber qué hacer allí, le asesoraron que ingresara en la Iglesia (quizás con el fin de que el Santo Oficio no actuase contra él, ni sobre su familia). Al morir su padre, regaló enteramente la herencia a los pobres -quizás para evitar procesos o que se conociera el origen judeoconverso de su fortuna-; y tras tomár lo hábitos marchó a América, logrando hacerse famoso como predicador en México. Más tarde regreso al Sur de España, donde debido a la fama de su oratoria y a sus conocimientos, asesoró y tuvo amistad con los más importantes prelados y altas jerarquías católicas.
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El enorme prestigio del que gozó facilitó su elección como fundador de la Universidad de Baeza, para lo que se rodeó de conversos con el fin de crear un centro de sabiduría distinto y mejor documentado. Uniendo los nuevos movimientos europeos de pensamiento llegados a la España de Carlos V, con la enorme cultura que las gentes de origen hebráico tenían por entonces. Su abierto carácter Erasmista y su afán por prosperar y formar debidamente a los jóvenes (valiéndose del saber de personajes multiculturales), le llevó a granjearse el odio de La Inquisición. Finalmente, este deseo de predicar y educar en un cristianismo abierto, con un profesorado bien formado en las distintas ramas de la filosofía; hizo que el Santo Oficio actuase sobre él. Siendo así como Juan de Ávila sufrió prisión y persecución durante largo tiempo, al igual que gran parte del resto de profesorado en la Universidad de Baeza (acusados todos de "alumbrados" o de "herejes").

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Como si de un triste destino o de una maldición se tratase; casi cuatro siglos más tarde uno de los más destacados profesores de este claustro, también tuvo que exiliarse, viviendo la soledad y el ostracismo. Nos referimos a Antonio Machado, quien a día de hoy da nombre a esta universidad creada por el místico renacentista. Ambos se vieron perseguidos, al igual que sucedió con muchos otros intelectuales y personajes cultos hispanos; algunos de ellos, amigos de aquel fundador de la Universidad de Baeza (como lo fueron: Santa Teresa, San Juan de la Cruz o Fray Luis de León). Unos hechos que hacen parecer que en nuestro país el mayor delito fue el de leer; más aún si con ello se llegaba a pensar... .

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3.- Ciencia y arte; incomprensibles sin una mínima base de conocimientos.
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Continuando con mis experiencias escolares, diremos que a aquel director que hablaba de "la generación puente" fue sucedido por una mujer. No la conocí en este puesto (terminé el COU en 1978), porque hasta ese año fue la profesora de literatura. Se llamaba Alicia Bleiberg y era hija de un famoso catedrático de filología hispana en una universidad norteamericana. Un hombre comprometido y relacionado con lo más granado de la Generación del 27 y la del Medio Siglo (recordaremos que así se llamaba la que comprendía figuras como los Sánchez-Ferlosio, Blas de Otero, Goytisolo, o al mismo Camilo José Cela). Pues bien, aquella profesora -que tras salir nosotros del colegio pasó a dirigirlo-, nos dio clase de literatura durante dos años, en los que nos preparó perfectamente para comprender no solo lo que fueron artísticamente las sucesivas generaciones del siglo XIX y XX; sino también su significado social, filosófico y hasta político. Por lo demás, la base para comprender sus complejas lecciones la habíamos adquirido de otro magnífico profesor llamado Estébanez-Calderón; quien durante los dos cursos previos nos había preparado en literatura medieval y clásica (hasta el siglo XVIII).
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Así fue como salimos de COU con una excepcional preparación cultural en su materia, gracias a las referidas clases de "la Bleiberg" -que seguíamos sin problemas, tomando apuntes y entendiéndolo todo-. Muy por el contrario, el pobre profesor de matemáticas se las veía crudísimas para que comprendiéramos algo de cuanto explicaba... . Y es que gracias a "los conjuntos" habíamos llegado ya sin base suficiente como para procesar "logaritmos", "neperianos" y "vectores". Tanto fue así y tanto nos aburríamos en las horas de matemáticas, que se puso de moda durante aquellas, ir rellenando con lapos una botella de refresco. Botellín que iba pasando de pupitre en pupitre; para que allí, cada alumno echara su escupitajo y lo enviara al de al lado. Nunca supe qué se hizo con tales joyas de la gastronomía y qué fue de los centenares de botes que se llenaron en la referida clase de matemáticas -donde viajaba de unas a otras filas, el ilustre recipiente-. Una costumbre que se terminó el día en que aquella muestra de la cerdada mayor imaginable, fue parada por el profesor en el preciso momento en que un alumno la entregaba a su compañero más cercano. Terrible era la cara del matemático y la expresión de asco al tener que coger aquella cosa -que agarraba dificilmente con dos dedos, mientras hacía lo posible por no vomitar-.
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Tras ello y sin inmutarse -aun tomando ese objeto semi sostenido por las uñas- nos preguntó con voz muy adusta y disgustada:
-"¿Sois vosotros la primera generación del plan nuevo?"-
Todos asentimos con la cabeza; a lo que él prosiguió:
-"Claro... No sabeis el daño que os han hecho con la imbecilidad de los conjuntos... . No tenéis base alguna y es imposible que comprendais ya las matemáticas en este nivel; a menos que toméis profesores particulares y comenceis desde cero, para lograr entender todo aquello que no os han enseñado en su debido momento"-.
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Aquel hombre se fue de allí sin enfadarse (con el botellín en la mano) y estuvo algunos días sin venir. Todos comprendíamos que era imposible seguir sus clases, pues gracias al "nuevo plan" estábamos romos, yermos y hasta secos, de conocimientos. Por lo que intentar aprender a "derivar" con esa preparación anterior, era como pretender que entendiéramos un haiku japonés escrito en kanji. Fue por entonces cuando de contínuo repetía yo, que había dos cosas incompresibles en el Mundo para mí: "Los mariquitas y los tíos a los que les gustaban las matemáticas". No sé si por lo uno o por lo otro, suspendí en matemáticas y ello me obligó a tomar profesores particulares adquiriendo la formación que me faltaba. Finalmente, pasaron los años y tras estudiar música y arqueología, me fui aficionando a esa ciencia; imprescindible al menos para la teoría antigua de la armonía y para la arqueo astronomía. Tanto, que cada vez me parecieron más entretenidas e interesantes, y a día de hoy me encantan las matemáticas; aunque todavía no me he logrado aficionar (ni comprender) "lo segundo" que mencionaba la frase que con quince años tanto repetía.
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Sea como fuese, la verdad es que sin base era imposible acometer las matemáticas a un cierto nivel, al igual que sin dominar un idioma es imposible leerlo -aún menos, entender su poesía-. Algo que igualmente ocurre con el arte en todas sus ramas, que precisa de unos mínimos conocimientos, para poder disfrutar y opinar sobre aquél. Una preparación que tristemente ya no tienen la mayoría de los jóvenes, gracias al poquísimo interés que el plan de estudios dedica en nuestro país a la música, o al arte clásico. Porque al fin y al cabo, el arte "no sirve para nada"; todo lo que lleva a que la gente joven haya quedado analfabeta en ciertos campos imprescindibles para el espíritu. Motivo por cual solo disfrutan con una especie de "chunda chunda", que utilizan para bailar y beber. Una música consumida en unas condiciones lamentables y cuya calidad es muy inferior a la que cantan o bailan las tribus más atrasadas del Mundo... . Porque ya quisiera ese "chunda chunda" que usan en el botellón, poder compararse con las bellas canciones tribales africanas, o las de gentes de las selvas Suramericanas (que son preciosas).
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ARRIBA: El aula de D. Antonio Machado reconstruida -o imaginada- tal y como estaba en los días en que el genio de la poesía impartía sus clases en Baeza. Fue allí donde creó personajes como Juan de Mairena, inspirado según algunos en Adolfo de Almazán, boticario y profesor de gimnasia en esta ciudad andaluza. Aunque otros lo entienden como un heterónimo similar a los utilizados por Pessoa, por lo que consideran que pertenecería más bien una etapa mucho más tardía -fechable en el periodo segoviano de Machado-. Por su parte, el maestro Juan de Mairena (según su "supuesto biógrafo") proyectó fundar en Sevilla una Escuela Popular de Sabiduría Superior. Algo que no sabemos si se trata de una crítica sofista a la propia Institución Libre de Enseñanza, o bien del recuerdo de Antonio hacia su padre: Demófilo -"amante del pueblo"-, Antonio Machado Álvarez, conocido como uno de los primeros estudiosos de etnografía y de costumbres populares en nuestras tierras.
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ABAJO: Vista de la Catedral de Baeza desde la puerta de salida del "claustro nuevo" de la Universidad Antonio Machado. Frente a este precioso portón podemos disfrutar en primer término de una fuente hecha por Andrés de Vandelvira; y tras ella, de la plaza y escalinata del edificio catedralicio. Un conjunto arquitectónico ante el que muy bien se entiende dónde inspiró varios de sus versos el poeta. Un hombre que durante toda su vida, posiblemente pudo escribir esas frases tan bellas, motivado -en gran parte- por los edificios tan majestuosos de las ciudades en las que residió (Sevilla, Baeza, Soria o Segovia). Porque es muy difícil que el ser humano cree arte sublime y de calidad, si no se encuentra rodeado de un entorno bello y rico en cultura (o de paisajes maravillosos). Este es uno de los motivos por los que podemos preguntarnos para qué sirve el arte, y que a su vez puede respondernos por qué a día de hoy se está generando tanta creatividad fea como grotesca. Ya que ni las ciudades, ni el urbanismo moderno, son un prodigio de belleza, ni menos de algo sublime. Todo lo contrario sucede en lugares como Baeza, que parecen estar construidos para provocar sensaciones sobrenaturales transmitidas a través de la piedra, la luz y las formas (quizás con el fin de generar artistas).
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4.- Sobre la cultura musical española actualmente:

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No soy solo yo quien afirma que la educación musical en España en nuestros días es nefasta; son estas mismas, las palabras que dedica Daniel Barenboim a la formación artístico-acústica en nuestro país. Un genio del piano y la orquesta que el mes pasado visitó Madrid, y donde aprovechó para referirse al terrible olvido que sufre su arte en nuestra nación. Lo cual es manifiesto si se asiste a un concierto suyo y vemos que el público en la capital de España es capaz de sentarse y levantarse entre pieza y pieza; argumentando que la obra de Bach sobre piano, es demasiado extensa y un tanto aburrida como para escucharla "de un tirón"... .
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Pero no solo es eso lo que de seguro le preocupó a Barenboim; porque el problema de fondo es el olvido más absoluto en la enseñanza, de todo lo que signifique "mundo clásico". Junto a esta deficiencia, se da además la mezcla de lo antiguo con "lo moderno"; entendiendo la pedagogía musical, que el mundo "pop", "lo melódico" y la canción ligera, han de aunarse con el pasado. Tanto que los catalogan como "arte contemporáneo", con categoría suficiente como para ser interpretados junto a los grades compositores. Un hecho al que no se da importancia, tocando canciones de moda, junto a música barroca; sin reparar siquiera -quienes así lo hacen- que el referente con Picasso, sería Stravinsky o bien Manuel de Falla (pero nunca los famosos del Pop o del Rock). Tanto como Miró equivaldría a E.ó R. Halffter, y que Dalí puede compararse con Bacarisse o con Albéniz y Granados (pero no con los cantantes ligeros de éxito). Siendo el equivalente a la música Rock y Pop, el arte y la pintura de fin de siglo; por lo que tendría su parangón en Warhol y en genios tales como Francis Bacon. Pintores, cuyo arte indudablemente tiene una gran calidad, pese a no poderse considerar del todo admitidos por la Historia; ya que al menos han de pasar cien años para que una obra sea vista y comprendida en su sentido pleno y humanístico -o en su verdadero valor frente al futuro-.
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Pese a todo, no es solo en España donde se cometen estas tropelías, pues en el corazón de Londres y durante la inaguración de las Olimpiadas pudimos ver al propio Barenboim portando la bandera olímpica en el cesped del Estadio, mientras en sus gradas intentaba tocar un piano, un famoso cantante... . Todo un alarde de cultura musical, realizado en un evento de tal categoría y magnitud, que era visto por miles de millones de personas. Y es que al menos, en las olimpiadas de Barcelona fue Sakamoto el encargado de realizar la música del ballet inagural; mientras cantaban artistas como la Caballé o Plácido Domingo y largo elenco de genios -"desaparecidos" en Londres-. Por lo demás y aún siendo verdad las palabras de Barenboim, afirmando que la educación musical en españa es "nula". Se da también el hecho de que entre los cien primeros guitarristas del mundo, cincuenta serían españoles... Toda una proeza para un país que mantiene en el analfabetismo a su población, y algo que además demuestra como la "cultura en la sangre" también existe.
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Por cuanto hemos expuesto, "también en Inglaterra cuecen habas", porque la Casa Real británica -desde hace décadas- nunca ha dejado de favorecer a la "música moderna" (muchas veces en detrimento de la clásica). Tanto es así, que podemos decir que el Rock y el Pop prácticamente son un "invento inglés". Lo que expreso sin desear descalificar a esta música, ni menos afirmando que sea fea o de baja calidad; sino porque simplemente no es un arte culto y por ello no necesita de patrocinios y menos de la realeza (se basta por sí misma para salir adelante). Es arte del pueblo, y el arte popular en múltiples ocasiones es mucho más bello que el clásico o el palaciego -lo que podemos ver en nuestro tiempo, donde las melodías más bonitas se compusieron en "estilos modernos"-. Aunque el problema se produce cuando solo hay arte popular y no se tiene otra alternativa; es decir, desde el momento en que ya a nadie le interesa el mundo clásico o cultivado -algo que parece estar ya viviendo España-.
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Un hecho que se produce también y en parte, porque las instituciones y las más altas autoridades dejan de ir a conciertos o exposiciones, prefiriendo darse baños de multitud asistiendo a espectáculos nuevos o presidiendo partidos de fútbol -argumentando que la Sociedad se ha modernizado y lo de los violines y el frac es del pasado-. Lo antes descrito puede llegar a hacernos suponer que si la Sociedad ha de cambiar tanto como para que los reyes solo asistan a "conciertos Rock", alternen con futbolistas o inviten a cantantes a sus recepciones (olvidando a los investigadores, literatos y a los músicos clásicos)... . Quizás la modernización social debe comenzar por cambiar el sistema. Ya que más lógico es pensar que una Corona sirva para mantener ciertas tradiciones, a élites bien formadas, las actividades que no logran otros apoyos y las costumbres más importantes de una Nación. Entre las que están: Las causas benéficas, las tradiciones culturales e históricas y hasta las peculiaridades religiosas y las fiestas nacionales.
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Cuanto expongo puede entenderse perfectamente si observamos el comportamiento de los emperadores del Japón, que sirven para que su país conserve su idiosincrasia, sus raices, su cultura, su civismo y su civilización milenaria. Siendo ello lo que convierte a la Casa Real japonesa en uno de los pilares fundamentales de la nación. Muy por el contrario, se hace dificil entender las monarquías en muchos de los paises europeos, donde sus representantes han decidido incorporarse a la "mediocridad televisada"; creyendo quizás que con ello aumenta su popularidad. Auque en verdad, si un jefe de Estado baja hasta el nivel de la canción ligera o del fútbol, olvidado los deportes que necesitan ayuda, y a la verdadera cultura. Provocará que antes o después sus súbditos terminen por preguntarse quién apoya las causas que en verdad lo merecen y lo necesitan -porque para ir al fútbol o a bailar, siempre hay gente dispuesta-. Motivando esta situación, además, el rechazo de parte de la intelectualidad y de las élites; quienes actúan de común movidos tan solo por la vocación de mantener su cultura y sus tradiciones (sin recibir nada a cambio, en múltiples ocasiones)
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SOBRE ESTAS LINEAS: Reloj solar de Baelo Claudia hallado en las ruinas de esa cuidad romana, sita en la playa de Bolonia -Cádiz- y fechado en el siglo I a.C. (propiedad del MAN, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Bajo este precioso artefacto, donde para leer la hora había que tener muchos conocimientos, he recogido la frase de Albert Einstein cuando afirmaba: "Temo el día en que la tecnología sobrepase la creatividad humana. El mundo solo tendrá una generación de idiotas". En lo que se refiere a la música, desde hace unos años la tecnología superó la "capacidad interactiva" del creador; generando instrumentos, sintetizadores y sistemas de componer a través de ordenadores. Por lo que la generación de idiotas (al menos musicales) ya ha nacido; de lo que no debe asustarnos la bajísima calidad que tiene todo lo que se viene haciendo nuevo en este arte -al menos desde hace un par de lustros-..
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ABAJO: Portada del libro sobre temperamentos históricos de Goldáraz Gainza. En este, podremos leer la complejidad que tuvo antaño la teoría de la música; que aunaba la matemática, la física, las astronomía y a la filosofía. Considerando que las distintas afinaciones (o los modos diferentes de regular las escalas) provocaban en el hombre alteraciones espirituales muy distintas. Partiendo de esa premisa, se estudiaba cómo regular los tonos con el fin de que aquellas notas modificaran el estado de ánimo y mejorasen la situación del alma. Generándose infinidad de teorías para explicar qué modos de cortar la escala -en base a "La Sección Áurea" o en razón de otros números y figuras geométricas- generaban sensaciones espirituales diversas.
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He explicando esta teoría musical ante personas jóvenes -que se suponen cultas (licenciados)- o en conferencias concierto; y me he visto obligado a escuchar comentarios tales como que aquella forma de ver la afinación no era más que "una masturbación mental"... . Muy alejados de la realidad y en una ignorancia plena, mucha gente de hoy en día no sabe por qué cuando uno se sitúa bajo a una cúpula cisterciense (o gótica) y canta o habla, aquella voz resuena de un modo celestial. Todo lo que parte desde esa ciencia musical, unida a la física, a la matemática y a la arquitectura; secretos que ya se ha perdido pero que ampliamente conocían los griegos y romanos (del modo como Vitrubio las describe -por ejemplo- en sus fórmulas de vasos acústicos, llamados vitrubianos). En la portada del libro de Goldáraz Gaínza vemos el "Sistema Perfecto" de afinación creado por Salinas, muy cercano ya al Bien Temperado (unos ciento cincuenta años antes de que se resolviera la raiz doceava de dos, como coeficiente de intervalos en cada nota). Viendo este precioso dibujo en que se explican los intervalos y su armonía; escuchando la música de hace siglos, junto a la de hoy; uno no tiene dudas de que "la generación de idiotas" ha nacido.

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5.- La generación de los idiotas y el puente hacia ninguna parte (1950-1980):
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Seguiremos recordando algo más de mis años de colegio: En sus últimos cursos tuve como mejor amigo a Blas; que tristemente murió poco tiempo después. Nuestra amistad nació principalmente por la afición que yo tenía a la guitarra y la música; junto a la suya hacia la poesía. Así, mientras yo le prestaba o le grababa discos y le buscaba entradas para conciertos (como el primero que dió Barenboim en El Teatro Real, de Madrid -hace ya unos treinta y siete años-); él me encontraba ejemplares, datos y libros sobre poetas. Pues su familia era de Granada (su abuela materna recuerdo, se llamaba Garcia-Valdecasas) y habían sido amigos de muchos de los mejores artistas del 27. Hablaba de Lorca, de Falla, o de Barrios y Albéniz; por boca de lo que escuchado en su casa. Narrando anécdotas de primera mano y hechos que sus padres o abuelos habían vivido junto a los representantes de esta Generación. Por su parte, a Blas también le encantaba mi guitarra y mientras hablábamos de lo divino y de lo humano, intercambiábamos anécdotas e ilusiones (poemas por música); le comentaba lo que en casa había oido sobre arte, o acerca del Regeneracionismo y el krausismo (tan ligado a mi familia materna y sobre todo, a los Canalejas).
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Muchas son las anécdotas que podría contar de este buen amigo con el que solo pude disfrutrar unos cinco o seis años -tres en el colegio y otros tantos en la carrera-. Pues un día de frío enero (en 1985), me llamaron para decirme que había muerto en un accidente de coche. Tenía él veinticuatro años; los que yo todavía no había cumplido. En su sepelio decidí dedicarme a la guitarra tal como él me aconsejaba siempre; para dejar la abogacía, que tanto y tan mal habíamos estudiado juntos. En aquellos días ya estaba yo trabajando con Carmen Conde (por entonces, primera y única mujer de la RAE) en el proyecto de poner música a sus versos. Un año después estrenábamos en París la obra a guitarra y canto con sus poemas; seis meses más tarde de presentar en Madrid un ballet con argumento de la poetisa y con música mía. Pero aquel fue el último tiempo en que las gentes se interesaban por la guitarra y por la poesía. Recuerdo que ya empezaba a dar igual la cultura, y cuando llamé a un amigo que presidía una de las empresas más importantes de prensa (propietaria de varios periódicos), para que cubriera la noticia del estreno; me enviaron al de "Sociedad" -el de bodas, bautizos y comuniones-. Carmen Conde se enfadó por tal afrenta y yo solo pensé por qué no me habrían mandado al de las esquelas, ya que por entonces se veía venir que la gente solo quería ya el "chunda-chunda", la discoteca y el fútbol. Se vislumbraba ya la agonía de la música.
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Desde aquellos días (hablamos de 1985) hasta hoy, la cosa ha ido de mal en peor. Tanto que el Pop y el Rock (cuyos líderes habían sido autores de grandes melodías), quedó superado. Siendo sucedido por movimientos tan "raros" como el Punkie, el Heavy, el Metal y largo etcétera... . Por lo que "eso" que antes era cosa de marginales y que se oía solo por los "más colgados", pasó a escucharse en todo lugar y toda fiesta. Llegando a parecer algo normal a un padre (educador o a un profesional con hijos) que sus vástagos escuchasen aquella música estridente, ruidosa, cacofónica y sin sentido. La degradación progresó y a día de hoy ya un chaval no es capaz de escuchar a Mozart, porque una vaca tiene más sensibilidad acústica. Lo que digo lo afirmo con plena seguridad, pues sabido es que en las lecherías se hace sonar de contínuo música clásica (preferentemente de Mozart), con el fin de que los animales produzcan más litros. Curiosamente si se cambia a otras melodías más rápidas, las vaquitas pueden dar menos leche; pero si se les hace escuchar Punkie, o Metal y Heavy, se ha probado que se les corta. Algo de eso creo que me pasa a mí... .
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Por lo demás, el oir de contínuo música de baja calidad, estridente o cacofónica degrada el oído y el gusto, del mismo modo que lo hace el consumo de comida basura. Bien sabido es que si un chaval se alimenta solo de chuches, patatas fritas y refrescos, tendrá en pocos años el paladar destrozado y las hormonas machacadas. Dado que la degradación del gusto que provoca esa mala alimentación, no es solo preocupante por un motivo estético. Sino lo es sobre todo porque la persona así educada, tendrá siempre propensión a alimentarse mal y por ende, a sufrir obesidad, junto a muy diferentes enfermedades. Lo mismo sucede con la música (y con el resto de la cultura), debido a que aquellos que se acostumbran a consumir cultura-basura sufren procesos de degradación emocional (por no decir espiritual). Tanto que les será mucho más fácil caer en la droga o el alcoholismo, habida cuenta que se hace imprescindible acompañar con "determinadas sustancias" esos sonidos tan fuertes como duros (en decibelios y en estridencias). Pese a ello, nada se hace por educar a la juventud en la música clásica, en la poesía o en la literatura; potenciándose tan solo que asistan a espectáculos o a ver deportes de estadio -especialmente el fútbol-.
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Frente a la situación antes descrita y viendo lo que sucede con la música o la literatura desde hace algunos años, podemos afirmar (sin temor a equivocarnos) que la "generación idiota" ya ha nacido. Pero esta se engendró, vivió y creció así, por culpa de sus antecesores -la nuestra-. Ya que fueron aquellos (los de mi edad) los que en los años ochenta y noventa decidieron que el mundo intelectual era un rollo patatero y que lo divertido era el fútbol y el chunda-chunda. Unos padres o educadores que no han sabido inculcar a los jóvenes que les sucedieron, el amor hacia el verdadero arte y a la cultura; algo que sí nos fue enseñado a nosotros (con gran esmero). Al decir nosotros, me refiero a los de mi "quinta", que nació con mucho, que fue la primera en no vivir una sola guerra y que no tuvo prácticamente problemas.
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De tal modo, si por generación se toman unos treinta años, concretamente habremos de señalar a los nacidos entre 1950 y 1980; quienes no tuvieron que soportar la posguerra, no vivieron un país de hambre y pobreza, no lucharon contra una dictadura, ni contra el comunismo, ni contra el fascismo, ni a favor de nada. Y que, en definitiva, lo tuvieron casi todo hecho. Porque esta generación mía ha sido la primera que se ha educado con la televisión y el cine (sin necesitar leer ni escribir, para divertirse). Un grupo que en verdad creo, ha sido un puente hacia ninguna parte; dejando romos de cultura y posibilidades económicas a los que le siguen. Por lo que no puedo más que terminar diciendo que quizás la pronosticada por Einstein "generación de idiotas" (culturales) ya ha nacido. Pero si lo hizo fue porque sus antecesores se empeñaron en crearla, no porque la tecnología haya acabado con las posibilidades del humanismo, ni del arte.
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ARRIBA: Junto a Carmen Conde, en una noticia publicada en ABC; verano de 1985. En esta se comentaba las obras que íbamos a estrenar (con letra o argumento de la poetisa y música mía). Hoy en día, las noticias culturales apenas existen; y las que se dan, en su gran mayoría hablan de espectáculos celebrados en estadios... . No se refieren por lo tanto a cultura, sino a un Show.
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ABAJO: Tocando la guitarra en público, en Japón (foto tomada hace unos seis años). Todavía recuerdo que cuando estrenaba obras con Carmen Conde se me acercaron algunos productores de música para comentarme que si trabajaba para grupos "modernos", podría ganar mucho más que haciendo esa "música aburrida" (tal como literalmente algunos pronunciaban, advirtiendo que había unas grandes posibilidades de forrarse si cambiaba mi orientación). A todos ellos les dije lo mismo: -Yo hago la música que me gusta; y para hacer otras cosa, me dedico a la abogacía-. Alguno, al oir esas frases mías se tocó la sién, señalando que estaba yo "mu pirado; pero que mu pirao". Tenían razón porque no sé si saben Uds. lo difícil que es subirse a un escenario con una guitarrita clásica, ante cientos de personas; y además, no cobrar casi nada. Pese a ello, lo seguiré haciendo (hasta que el cuerpo aguante). ¡Porque nosotros, los de la música de siempre, esos sí que somos los modernos; no los que tocan por dinero o por la fama!.
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domingo, 12 de enero de 2014

SOBRE UNA FOTO DE LA EMPERATRIZ, de BENIGNO DE LA VEGA-INCLÁN Y DE LA FAMILIA DEL DUQUE DE ALBA (tomada en el jardín de la casa de Nicolás Santafé). ACLARACIÓN SOLICITADA POR UN LECTOR.


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EN IMAGEN SUPERIOR: Portada del libro escrito por Emilia Landaluce intitulado "JACOBO ALBA la vida de novela del padre de la duquesa de Alba" (editado por La esfera, 2013). En este interesante volumen -que recomendamos a todos los amantes de los años comprendidos entre La Restauración y el final de la Guerra Civil-; se recoge de modo fidedigno la biografía de Jacobo Fitz-James Stuart -XVII duque de Alba-. Debido al éxito y divulgación que ha alcanzado la novela, hace pocos dias uno de nuestros más de treinta y cinco mil lectores, se dirigió a mí para preguntarme sobre una fotografía divulgada en nuestra entrada anterior (imagen que aparece también en el referido libro):
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Cuestionando primero quiénes son los personajes que en la foto se sitúan (pues en el libro de Landaluce carecen de descripción) y a su vez, pidiendo que haga una rectificación. Ello, porque a su juicio, en algunas de las cosas que escribo hay un error (o confusión), pues he afirmado en ocasiones que Nicolás Santafé Arellano -mi bisabuelo- era administrador de la Casa de Alba. Exponiendo el lector, que quien administraba plenipotenciaramente esos bienes de los Alba, era Lopategui (no hallando referencias a Santafé en la mencionada obra). Por lo demás, pide que divulgue la imagen a definición alta, para poder conservarla (ya que es estudioso de la época y no la tiene con buena calidad)
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Dicho esto y agradeciendo muchísimo las preguntas que nos hacen, tanto como los ánimos que nos expresan, vamos a contestar primero lo que concierne a la administración de la Casa de Alba y más tarde al tema de la foto (que recogemos más abajo tal como se publica en la novela sobre el XVII duque de Alba y en el original mio solicitado). Comenzaremos por comentar que el momento que describimos nosotros, no es exactamente aquel desde el que arranca la referida biografía. Donde se narra la recuperación de las finanzas y propiedades de esta dinastía; comenzando la novela en una generación antes a la que yo me refiero. Al tratarse de los padres de Jacobo Fitz-James Stuart, quienes rehicieron la fotuna ayudados por uno de los grandes economistas de España (hoy casi olvidado y llamado Aurelio Lopategui). Un administrador de la Casa de Alba que -tal como nos comentan-, fue considerado en los círculos financieros casi tan importante como el síndico de la Bolsa o el ministro de economía; ya que todos le consultaban acerca de movimientos e inversiones a fines del siglo XIX.
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Así era Lopategui (hombre de confianza del XVI duque) el "conocido apoderado de los Alba", aunque al margen de él había otros tantos que asesoraban y llevaban la contabilidad de esta familia, de sus finanzas y de otras muchas dinastías cercanas y emparentadas con ella. Uno de ellos y en Sevilla -durante la misma época-, fue el padre de los Machado; llamado Antonio Machado Díaz, pero más conocido como Demófilo (el amante del Pueblo). El seudónimo se debió a que se convirtió quizás en el más afamado folklorista y etnógrafo del Sur; comenzando con él los estudios sobre costumbrismo, flamenco y raices andaluzas. Siendo uno de los introductores del Krausismo en España (a lo que se debió el espíritu regeneracionista de sus hijos Manuel y Antonio), a vez que actuaba como administrador del duque de Alba, viviendo en el Palacio de Dueñas -a todo lo que debemos aquellos maravillosos versos de Machado y que comienzan: "Mi infancia son recuerdos, de un patio de Sevilla"-.
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ABAJO: Páginas centrales del libro de Emilia Landaluce ya referido, en el que se contiene una carpeta de fotos que titula la autora "Album de Jacobo Fitz-James Stuart". Entre ellas encontramos aquella por la que nos preguntan y que efectivamente es en la que aparece en primér término el Marqués de la Vega-Inclán. En el libro menciona que se trata de los Alba con su tía la emperatriz Eugenia de Montijo (todo lo que aclaramos más abajo, tal como nos solicita el lector que nos pide explicación acerca de la imagen). PARA UNA MEJOR COMPRENSIÓN DE LOS PERSONAJES QUE APARECEN EN ELLA LOS HEMOS NUMERADO AQUÍ. JUSTO AL FINAL DE ESTA ENTRADA, PODEMOS LEER SUS NOMBRES.
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Siguiendo con los administradores de los Alba y familia, otros de los Regeneracionistas económicos adscritos a filosofías similares a las de Demófilo Machado (el krausismo); fueron Nicolás y Juan Santafé Arellano. Ambos procedentes de una educación navarro-francesa. Juan se dedicó a la arquitectura y a las finanzas, mientras Nicolás fue músico y banquero; dirigiendo el Hipotecario y actuando como apoderado de las familias que hablamos, en una siguiente generación. Siendo así como desde el año 1900 dirigía o asesoraba parte de la administración de los Montijo, de los Tamames y de los Peñaranda (tanto como de los Lesseps o de los Baviera y Hohenlohe -entre otros-). Por lo demás, parece ser que en tiempos de Lopategui, quienes gestionan los créditos y otorgan los medios bancarios para recuperar gran parte del potencial económico de los Alba; dícese que fueron estos hermanos Santafé Arellano (Juan y Nicolás). Al menos eso es lo que pudo oir de niño en casa, comentándome quienes me contaron esta historia, que de algún modo Nicolás sucedió en muchas de las funciones al mencionado Aurelio Lopategui (pero desde comienzos de siglo; es decir, en épocas de Jacobo y Hernando Fitz-James Stuart o de los Tamames, de los Baviera y de los Mesia).
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Considerando que con lo expuesto hemos contestado a la pregunta que nos hacían, pasaremos a explicar la foto sobre la que nos cuestionaban: Se trata efectivamente de una instantánea tomada en primavera de 1920 en el jardín de la casa de Nicolás Santafé. Un chalet que era parte de Quinta Miranda y que le había regalado a mi bisabuelo la emperatriz Eugenia de Montijo, en agradecimiento y compensación a su labor como administrador de ella y de sus familiares. Como curiosidad, diremos que se trata de la "última fotografía" de quien fuera "la última reina" de los franceses, hecha unos días antes de que ella falleciera en el Palacio de Liria (la casa de su hermana Paca, abuela de Jacobo Fitz-James; el XVII duque de Alba).
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Las personas que rodean a la condesa de Montijo en la imagen que vemos bajo estas líneas, son en gran parte las que también la acompañaron en su lecho de muerte y muchas de ellas venían como "séquito" en su viaje -habida cuenta que esperaban le recibiera en esos días el doctor Barraquer en Barcelona, para operar a la anciana de cataratas-. Pese a todo y según me dijeron de niño, ella no pudo intervenirse, ya murío unos días después de esta instantánea y rodeada en gran parte de las personas que aquí vemos. Al que me pregunta sobre su identidad, le diremos que son muchos de sus más queridos sobrinos y parientes (como el duque de Peñaranda, Tamames y de Mora), junto a los más cercanos a Eugenia de Montijo (Lastra, Bacciochi, Atainville) o las personas de su confianza en Madrid (como los Fernandez Espila, Bertrán de Lis, el mencionado Vega-Inclán y los referidos Santafé -en este caso Nicolás y Martín-).

Creo así que con esto hemos contestado a la rectificación o pregunta solicitada acerca de la imagen de la Emperatriz, Benigno de Vega-Inclán y de los familiares del duque de Alba. Bajo estas líneas divulgo el original en definición alta (para el interesado que me la pide). Bajo ella podrán leerse los nombres de quienes aparecen en ella, a los que como dije he numerados en la otra imagen (la del libro de Emilia Landaluce, sobre estos párrafos -bastando ir mirando cada cifra en la superior para comprobar los nombres-).
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1- MARQUES DE LA VEGA-INCLÁN // 2-JOSÉ DE LA LASTRA // 3-MR. DE ATAINVILLE // 4-ISABEL MESIA // 5-FERNÁNDEZ ESPILA // 6-MARÍA MESIA // 7- NICOLÁS SANTAFÉ // 8-MR. BACCIOCHI // 9-MME. DE ATAINVILLE // 10-VIZCONDESA DE SAN ENRIQUE // 11-MARGOT BERTRÁN DE LIS // 12-MARTÍN SANTAFÉ // 13-ÁNGELA MESÍA DE LASTRA // 14-DUQUESA VIUDA DE TAMAMES // 15-EMPERATRIZ EUGENIA // 16-CONDESA DE MORA // 17-DUQUE DE PEÑARANDA // 18-DUQUE DE TAMAMES // 19-CONDE DE MORA

lunes, 23 de diciembre de 2013

VEGA-INCLÁN, EL GRAN BENIGNO (parte II): Sobre la generosidad, la simpatía y la bondad.

ESTA ES LA SEGUNDA PARTE DE LAS QUE DEDICAREMOS A VEGA-INCLÁN Y TAMBIÉN EL CAPÍTULO 2 DE NUESTRA NUEVA SERIE DENOMINADA "El pan de hoy". 
Para ver el Primero pulsar: http://recuerdosyanoranzas.blogspot.com.es/2013/11/vega-inclan-el-gran-benigno-capitulo-i.html
ARTÍCULOS QUE ASÍ INTITULAMOS, EN EL DESEÓ DE RENDIR HOMENAJE A QUIENES NOS HAN LEGADO GRANDES TESOROS ARTÍSTICOS E IDEAS. HOMBRES Y PUEBLOS (CULTURAS O GENTES), QUE CON SU TRABAJO, SU INTELIGENCIA Y SU ESFUERZO, LOGRARON DEJARNOS UNA MARAVILLOSA HERENCIA -PESE A LO QUE, EN NUMEROSAS VECES, HAN QUEDADO EN EL OLVIDO-. LO QUE EN GRAN PARTE, ES NUESTRO PAN DE HOY, NACIDO EN OCASIONES DEL HAMBRE DE AYER. DESEANDO POR ELLO COMENZAR DESTACANDO LA FIGURA BENIGNO DE LA VEGA-INCLÁN. UNO DE LOS GRANDES MECENAS ESPAÑOLES, QUIEN SE ENCUENTRA ENTRE LOS QUE MÁS HICIERON POR EL PROGRESO CULTURAL E INDUSTRIAL DE NUESTRO PAÍS (EN UNOS AÑOS EN LOS QUE ESPAÑA SE HALLABA HUNDIDA Y DERRUIDA).
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SOBRE ESTAS LINEAS: Busto en bronce de Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, cuyo original fue realizado por Mariano Benlliure en 1930 (propiedad del Museo del Romanticismo, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). En el retrato vemos a quien donó parte de sus fondos a diferentes instituciones, generando así diversos museos; entre los que destacó el llamado antaño Romántico -sito en la calle San Mateo, de Madrid-. Escultura que hoy encontraremos a la entrada de esta institución, que durante años fuera la oficina y lugar de trabajo de Don Benigno. Allí y antes de subir a la primera planta, hallamos la presente estatua, cuyo pedestal dicta: AL MARQUÉS
 DE LA VEGA-INCLÁN, QUE CONSAGRÓ SU VIDA AL ARTE ESPAÑOL. En el artículo de hoy trataremos de nuevo sobre los logros y donaciones que realizó aquel que fuera el primer "secretario de turismo" de España (nombrado por Canalejas y Alfonso XIII "Comisario Regio" y cuya finalidad fue promocionar la cultura y las Bellas Artes de nuestras tierras por todo el Mundo). Tanto como a completar algunos datos sobre su labor en museo hoy denominado del Romanticismo (todo ello desde los recuerdos y comentarios que de niño escuché sobre Benigno de la Vega-Inclán  -algunos de los que de mayor pude conformar y confirmar-).
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ABAJO: Entrada principal del mencionado museo dedicado al movimiento Romántico y al siglo XIX, tal y como se encuentra en nuestros días (donde se celebran de común exposiciones, destacando actualmente la del pintor portugués Domingos Sequeira). Previamente a tratar sobre esta institución, y a relatar algunas de las donaciones o las fundaciones realizadas por el marqués de la Vega-Inclán; deseamos comenzar mencionando diversos hechos que se han ido sucediendo (mientras preparamos nuestros artículos): Siendo muy de destacar y de valorar el aviso de dos familiares que hace algunos días nos han facilitado datos y fotografías, para mejorar, ampliar y continuar con nuestros estudios y escritos acerca de los "recuerdos, añoranzas y semblanzas".
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Debiendo agradecer sobremanera la donación de documentación y fotos que me han hecho mi prima MariSol Santafé y su marido, el arquitecto Javier Casanueva. Quienes con el mayor de los cariños me han recopilado más de un centenar de fotos familiares -en su mayoría anteriores a los años treinta-; entregándome asimismo decenas de documentos y notas pertenecientes a mis abuelos, a los tíos, a sus padres, a los comunes bisabuelos y etcétera. Todo con el fin de que las conservemos y de que sirvan para ampliar estas notas y artículos que voy redactando. De tal manera, deseo expresamente hoy agradecer la generosidad de mis primos (Casanueva Santafé), de los que más tarde también hablaré, puesto que como dicta el título de este artículo, la generosidad suele ir siempre acompañada de simpatía y de bondad.
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Siendo así, esta rama de la familia Santafé (los Casanueva), no solo fueron conocidos en Madrid por su enorme generosidad, sino también por sus historietas. Muchas veces motivadas por el gran número de hermanos que eran, o de lo que allí observaban sus famosos vecinos de la casi hoy desaparecida colonia madrileña de Welingtonia . Puesto que vivían pared con pared junto a Vicente Aleixandre y Conchita, al lado de Carmen Conde y Antonio Oliver; o muy cerca de Sebastián Miranda (entre otros). Anécdotas que sobre ellos llegaban a nuestros oidos cargadas de curiosidades culturales y de las repetidamente tuve noticia en diversos foros y lugares de España -en los que en numerosas ocasiones oí hablar de sus padres o abuelos, narrando las virtudes generosas de los Casanueva, pero también sus divertidas peripecias (de las que más tarde podré recoger algunas)-.
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1-. "Sobre la generosidad, la simpatía y la bondad". ANTES DE COMENZAR:
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Hemos subtitulado de este modo nuestro segundo artículo sobre Vega-Inclán, porque recuerdo que mi tío Martín repetía de continuo que si hubiera de clasificarse entre alguna de las especies conocidas al famoso Don Benigno, aquella habría de ser la de un "caballero de los pies a la cabeza". Tras ello recapacitaba y seguía comentando que: -"Sobre todo, y principalmente, Vega-Inclán era más que "un caballero de los pies a la cabeza, un conquistador de la cabeza a los pies" (generoso y saleroso como nadie)"-. Luego, apostillaba el pobre tío Martín, que ello se debía de seguro a tratarse de un miembro "del grupito" de Alfonso XIII -al que mi padre apodaba "el acachondado", como si de una nueva versión de Empecinado se tratase- . Eran esos los momentos en los que mi progenitor -o mi hermano- aprovechaban para preguntarle con picardía sobre "la vida alegre" de los años veinte. Instantes de los que recuerdo que las conversaciones que mantenían empezaban a subir de tono, envolviéndose en metáforas, "parábolas" e hipérboles; por lo que para mí resultaban practicamente indescifrables (sin saber del todo que en cuanto decían, solo procuraban  "censurárme" por lo que cotilleaban).
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Así, mientras mi persona -que por entonces tendría doce o trece años- intentaba pillar alguna de las "referencias" que soltaba en clave el tío Martín, haciendo reir a todos los mayores. Ellos se divertían con las susodichas aventuras del pasado narradas por aquel hermano de nuestro abuelo; al que día sí y día también, tiraban de la lengua, por ver si les contaba las intimidades y picardías de la Belle Epoque. Ya que por aquel entonces "las alegrías" estaban prácticamente en desuso en nuestro país, pues hablamos del comienzo de los años setenta; en los que se charlaba aún sobre los espectáculos de "señoritas" que hubo en el Madrid de principios de siglo (cinco o seis décadas antes), recordándolos con verdadera "admiración".
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De tal manera, en mi memoria tengo tardes en las que conversaban acerca de estas cosas y en las que el tío Martín narraba anécdotas, de las cuales casi nunca me enteraba. Pues todo estaba relatado en clave, a menos que me escondiera en un lugar desde donde oir lo que decían libremente, al saber que ya no merodeaban por allí menores (sin "ropa tendida" -tal como se referían a mí-). Así un día les pesqué hablando de una famosa cupletista llamada "La Chelito", sobre la que narraban que su número de teatro trataba simplemente de intentar encontrarse una pulga, que "le picaba por doquier". Explicando cómo aquella Chelito luchaba contra el insecto en el escenario, tal como el domador pelea con las fieras (buscándolo a toda prisa por sus ropas y sacando de vez en cuando algunas de sus carnes). Los espectadores ante la visión de tan rollizas y tersas partes corporales se levantaban dando gritos, con grandes ovaciones y aplausos, tras hacer los más divertidos comentarios.
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Sobre ello, le oí contar al tío Martín, que una de las noches en la que la pobre terminaba su numerito enseñando uno de los pechos -como era habitual-. Un ajeno a la metrópoli queriendo más de lo que se podía enseñar, gritó con bravura desde un palco: -"¡La otra, la otra. Queremos ver la otra!"-. Tras lo cual la actriz quedó cohibida, pues el guión solo estipulaba que debía sacar a "pasear", una por noche. Pero tales eran las voces de aquellos fans pidiendo ver "a la vecina no presentada", que la bella se hallaba asustada y en un duro tránsito ante tanta demanda. Así, debatiéndose dubitativa la pobre por si debía o no ampliar el "numerito", y viendo muchos que todo parecía un exceso, la escena de tensa espera fue arreglada por un señor de los pies a la cabeza, que gritó muy alto y en tono grave:
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-"¡Pero hombre, cállate ya!. ¿Aún no sabes que tiene las dos iguales?. Vuelve mañana y verás la otra"-. Tras lo que se oyó otra voz que exclamaba: -"Claro... La de los días pares"-. Echando a reir todo el teatro y liberando así a la actriz de ampliar su sesión; logrando de paso apagar las iras de aquellos cavernícolas, que al parecer desde las gradas estaban a punto de tirarse de cabeza al patio de butacas (por ver más de cerca a la famosa Chelito y a su "pulga amaestrada").
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BAJO ESTAS LINEAS: El hermano de mi abuelo, Martín Santafé, en un posible autorretrato fotográfico hacia 1918. Esta preciosa foto es una de las muchas que me hicieron llegar mis primos Ma.Sol y Javier Casanueva Santafé.
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Estas y muchas otras cosas escuchábamos a tío Martín, quien nunca daba el nombre del caballero o del amigo que había protagonizado el tránsito; aunque sí nos narraba las historias como si hubiera sido un hecho a recordar en unas oposiciones -por cuanto las contaba con tanta parsimonia y exactitud, como vacías de inventiva y alegría-. Pues todo en él era así; ya que parecía el padre del despiste y el abuelo de lo imprevisto. Lo mismo te soltaba lo de la Chelito, que al día siguiente y cuando le decías que te ibas a Stuttgart en verano, te preguntaba con cara muy seria cómo y para qué tenías previsto ir allí. Tras explicarle que en avión y a aprender alemán, volvía a cuestionarte si en Astorga hablaban tan bien el tedesco como para enseñarlo y que cuándo habían abierto el aeropuerto de la capital maragata... .
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Nunca supe si hacía esas cosas de broma o en serio, aunque todos suponíamos que se trataba de ironías decimonónicas; pero cuando te preguntaba algo semejante a lo que me planteó el día de Stuttgart, podías quedarte maravillado de sus razonamientos. Aunque todo ello, claro está, sucedía tras tomarse el tío Martín unas "copitinas"; en lo más que un aficionado, era un amateur de talla olímpica. Y es que el hermano de nuestro abuelo, como había sido "jubilado nato" (cual un San Ramón, desde sus primeros días) tras adoptar como profesión la de soltero; no llevaba foto alguna de boda -o de novia- en el bolsillo. Muy por el contrario, portaba una imagen del día en que inaguraron las destilerías DYC, en Segovia. Algo que enseñaba como un gran trofeo y como si se tratase de su recuerdo de boda, mostrándola en esa "carpetilla hortera" que todos tenemos en las carteras (hecha en plasticucho y donde ponemos una foto; puesto que nadie sabe si aquella solapa asquerosa y transparente, es para un carnet, para la licencia de armas o simplemente para darnos calor en verano).
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Sea como fuere, no he podido aún hacerme con aquella instantánea del tío Martín junto a un grupo de colegas en la inaguración de las Destilerías DYC. Foto que de seguro aún existe, pues la guardaba como oro en paño en memoria de la ocasión en que le invitaron sus grandes amigos segovianos -el día en que abrían el negocio-. Imagen a la que él tenía un enorme cariño, aunque nosotros también le guardábamos un recuerdo inolvidable, pues mi padre afirmaba que se trataba de la primera foto en blanco y negro en la que había visto colores. Habida cuenta que -según decía mi progenitor- si te fijabas bien, unos tenían la nariz roja, otros morada y el resto de color azul; por lo que podía considerarse una de las instantáneas a blanco y negro más curiosas y sugerentes de la Historia (al menos en lo que se refería a destilados).
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Aunque no he podido hacerme con la referida instantánea en DYC; tal como he dicho y gracias a mis primos MariSol Santafé y a su marido Javier Casanueva; me han llegado hace apenas unos días unas preciosas fotos familiares, entre las que destaco abajo algunas del tío Martín (quien, como venimos hablando recordaba con gran admiración y cariño a Benigno de la Vega-Inclán).
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ARRIBA: El tío Martín arreglando una de sus máquinas de escribir en casa de sus padres, antes de 1920. La afición de Martín Santafé por los ingenios y las modernidades de entonces, le llevó a ser un gran experto de las imprentas, los libros y las maquinas -como la que vemos arreglar y que posiblemente aún conserve mi tio Manolo en su despacho (para poner telegramas...)-. Pero ese afán de "modernidad" sobre todo despertó su interés por la fotografía. De tal modo que desde principios de siglo XX coleccionó y tuvo un gran número de cámaras, logrando tomar con ellas imágenes magníficas en albúminas, cristales argentados y diversas formas de instantánea -que por entonces eran tecnología punta-. Afortunadamente la colección de máquinas fotográficas, de cristales y de negativos y de positivados, en gran parte se conservó. Muchas de ellas han ido a parar a manos de mis primos Ma.Sol Santafé y de su marido Javier Casanueva, quienes por fortuna las han mejorado y catalogado, mientras siguen estudiándolas con gran cariño -pasando gran parte de aquellas a soporte digital (de las que me han hecho llegar las copias referidas, que desde hoy presentaremos ilustrando nuestros recuerdos)-.
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ABAJO: Otra foto de mi tioabuelo Martín, en este caso hacia 1920 y en el exterior de la casa de su hermano Angel, en el Puerto de Sagunto (donde mi abuelo estaba destinado como ingeniero de Minas). Sostiene a sus dos primeros sobrinos -Conchita y Angel (los hermanos mayores de mi madre)- que con apenas dos o tres años, ya estaban bastante malhumorados... . Esta imagen me ha sido igualmente facilitada por Javier Casanueva y Ma.Sol Santafé, a los que agradecemos su atención.
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2-. "Sobre la generosidad, la simpatía y la bondad" en los tiempos de Vega-Inclán: CUANDO AÚN PROLIFERABAN EN ESPAÑA LOS GENIOS Y PREMIOS NOBEL:

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Tal como decíamos, el tío Martín de común contaba sus batallitas, pero casi sempre callaba sobre los protagonistas de las truculentas historias (por ser en unas ocasiones indecentes, y en otras, impensables). Siendo como fuera, cada domingo de los que comía en casa de mis padres, aparecía con nuevos relatos; entre los cuales por ejemplo nos repetía siempre que habíamos de hablar bien el español y con la claridad del castellano, pero nunca con la exactitud del madrileño. Puesto que, al parecer, le molestaba sobremanera el acento de Madrid (de chulapo, tal como entonces se decía). Así para advertirnos que no se debía hablar de ese modo, contaba que había tenido un mecánico que siempre decía "natural", en lugar de contestar afirmativamente con un: "Sí", "claro" ó "por su puesto". De tal modo era este "chulapo" tan "natural" de Madrid por los cuatro costados, que siempre les comentaba antes de que salieran de caza: -"Dígale a los Sres., que si quieren uno ´pa` cazar, pero ´pa` cazar bien, que aquí me tienen. Que yo lo mismo saco la pieza de día, que de noche. Que me es igual a plena luz, que en la oscuridad; a plena noche, ´caga` oscuro, o ´caga` claro"- .
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Tan escatológico individuo ponía como ejemplo el tío Martín, para enseñarnos que no se debían coger acentos y menos algunos como el de Madrid. Pues tan malas podían ser sus consecuencias, como las que sufrió este "chulapo" que siempre contestaba "natural" en vez de "sí" -y entre amigos "naturaca"-. Ya que al ir a inscribir un hijo suyo al Registro Civil, tras haberle preguntado el funcionario si el niño era legítimo, no tuvo mejor idea que contestarle con tono adusto y casi enfadado: -"¡ Natural !"-. Por lo que tuvo que ir años después a corregir la partida de nacimiento de su nene, al que habían inscrito como -"Hijo: ¡Natural!"-.
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Pese a ello, cuando aquel individuo quería vengarse de tanta exigencia idiomática y sacar de sus casillas al tío Martín, no tenía más que mencionarle los "celindros" del coche, o hablar de como volaba de bien el "licotero". Tras lo que ambos se enzarzaban en una contienda de consecuencias imprevisibles y que terminaba con el tío trinando cuando le decían aquello de: -"Don Martín, si es que yo digo ´celindros` por que no me sale pronunciar lo de cilindros, que me suena mucho a tabaco. Vamos, que me suena como a ´celindrines`..."-.
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SOBRE ESTAS LINEAS: Mis primos Javier Casanueva y MaSol Santafé, junto a Chiho (mi mujer) en el momento en que nos hacían entrega de las copias de fotos y de algunos documentos de la familia (en su sala de música, donde también guardan las cámaras del tío Martín). 

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ABAJO: Mi prima Ma.Sol, dándonos algunos de sus documentos y legajos, con el fin de que podamos ampliar y documentar mejor las cosas que escribo sobre la familia. 
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Hablando de cuanto venimos relatando con mis primos Ma.Sol Santafé y Javier Casanueva, surgió -entre conversaciones y cotilleos- una curiosa circunstancia. Coincidencia que vivimos hace más de treinta años en casa de mis padres y junto a Carmen Conde, un día en que vino a cenar mi primo Angel Santafé (quien es profesor contrabajista y hermano de Ma.Sol). Noche en la que la recién nombrada por entonces académica "de la R.A.E.", al enterarse que mi primo era nieto de Enrique Casanueva, no podía creerlo. Ello porque fueron sus vecinos en la calle y colonia Wellingtonia durante casi veinte años; cuando la poetisa y su marido (Antonio Oliver Belmás) vivían en la segunda planta del chalet contiguo al de los Casanueva, y propiedad de Conchita y Vicente Aleixandre -sito hoy en la calle Vicente Aleixandre, 5-. Tanto hablaron de todo ello mi primo Angel y la escritora, que aún puedo recordar aquella tarde en la que charlaban interminablemente de su vecindad, memorizando la poetisa casi todo sobre aquel tiempo feliz para ellos (donde disfrutó de una magnífica etapa de su vida, junto a su Marido y los Aleixandre). Y aunque habían pasado ya décadas de aquello, lo tenía todo en su memoria, pese a los años transcurridos desde su "traslado" a su último piso de Madrid -el de Ferraz 67; donde se mudaron entre otros motivos, por la situación de enfermedad que sufría Antonio Oliver antes de fallecer-.
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Charlaban de aquellos divertidos años compartidos también con los Casanueva, en Wellingtonia; comentando la magnífica vecindad y el buen carácter de los Casanueva, pero escurriendo en algunos momentos el "bulto" en torno a algunos sucesos sobre chiquilladas. Pues parece ser que entre los dos chalets, el más requerido de todos no era el escritor que terminó Premio Nobel (Aleixandre), ni menos la poetisa a la que hicieron primera mujer de la R.A.E. (Carmen Conde). Sino que el centro de los litigios y bromas fue el pobre chucho que Vicente Aleixandre tenía de común a su lado y al que siempre llamaban Sirio (fuera cual fuera el canino de turno). Un nombre "culteranista", de seguro debido a que Sirio es la estrella principal de la Constelación del Can Mayor (la que regulaba el calendario egipcio). Todo lo que suponía quizás algo tan poético, como para que con el recuerdo de aquel astro pudieran sustituir -en parte- el espíritu de cada perrito, una vez que fallecía. De tal manera, en cuanto se les moría el can a los poetas, compraban otro al que llamaban del mismo modo. Algo que por ser poco normal, resultaba un hecho relevante para los niños del vecino (los Casanueva); quienes durante los meses en los que el chucho ya había aprendido su nombre, siempre le podían llamar haciéndole venir hasta la verja medianera, con el fin de soltarle un par de pedradas.
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De tal forma, la inteligencia de cada nuevo Sirio se probaba haciendo la media entre el tiempo en que aquel perrillo había tardado en aprender su nombre y el que necesitaba para entender que cuando los niños del chalet contiguo le nombraban, nunca debía de acercarse a la valla (so pena de recibir un cantazo en el lomo, o en la cresta...). Aunque al parecer, el culpable de esa terrible trama siriaca era sin duda Javi -al que podemos ver en una de las fotos anteriores-, quien además parece que nunca llegó a ser descubierto. Tanto, que cuando alguna vez necesitaba trabajos de literatura para el cole, llamaba a la puerta del vecino, poniendo cara de bueno y decía: -"Oye Vicente. ¿Tú sabes algo de Dón Alvaro y la fuerza del Sino"-. Tras ello, y a los pocos días, aparecía el que fue Premio Nobel cargando con los tomos que especialista en el duque de Rivas de la R.A.E. le había dado a Aleixandre, como documentación necesaria para que Javi (el terror de Sirio) sacara un diez en literatura. Y todo gracias a que los perros no hablan, porque si los canes pudieran comentar algo de lo vivido a sus dueños, Javi (hoy don Javier Casanueva) no hubiera aprobado en su vida la Lengua, ni menos la Literatura (y para mí que siquiera hubiese pasado ni "el dictado").
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ARRIBA: Un ejemplar de poemas de Vicente Aleixandre dedicado a mi prima Marisol y a su marido Javier (en el día de su boda) por el autor, quien fue vecino y amigo durante decenios en el chalet de Wellingtonia. En la dedicatoria: "A MARISOL Y JAVIER, DESEÁNDOLES MUCHA FELICIDAD A TRAVÉS DE LA VIDA. DE SU AMIGO, DESDE QUE NACIERON: VICENTE" . Evidentemente, cuando leemos tan cariñosas palabras, comprendemos que ninguno de los perros llamados "Sirio", llegaron a transmitir a su dueño algo de lo vivido con el joven vecino -de costumbres "trogloditas" durante su infancia...- .
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ABAJO: El Mundo es más pequeño de lo que nadie pudiera imaginar (lo escribe quien reside largas temporadas en Japón, donde he coincidido con quienes menos pudiera pensarse). Un caso de esas estrechas coincidencias lo viví al saber que los Casanueva compartían amistad, vecindad y hasta "perro", con Conchita y Vicente Aleixandre (junto a Carmen Conde y su marido). De lo que me enteré cuando comencé a trabajar con la escritora, quien entre los años 1982 y 1989, me pidió que "musicara" a guitarra y voz sus poemas. Un proyecto en el que estuvimos trabajando juntos durante más de un lustro, aunque las obras nunca llegaron a grabarse (pese a haberse estrenado con éxito repetidamente, en España y en París). Así y tal como arriba narro; una tarde, mientras preparábamos un ballet con argumento de ella y música mía -obra años después desaparecida en una inundación-, vino a nuestra casa mi primo Angel Santafé, para "ayudarme con el solfeo" (quien es hoy catedrático de contrabajo). Allí se enteró Carmen Conde de que sus vecinos de siempre, eran la familia de mis primos... .
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A los pocos días de estos hechos y viendo que entre los nuestros, muchos nos llamábamos Ángel y éramos músicos, recordó la poetisa que tenía una obra dedicada a los ángeles músicos. Tanta gracia le hizo la coincidencia y tan divertido lo pasábamos trabajando juntos, que en cuanto pudo encontrar esa obra me trajo el original holográfico, para dedicármelo. En la imagen, el final de aquella poesía donde escribe sobre los ángeles músicos, que me dedicó: "A mi amigo, otro Ángel músico, con mi cariño y admiración". Al lado y bajo aquellas palabras, su foto sobre la que escribió: "Para Angel, melodicamente, 1986".
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3.- "Sobre la generosidad, la simpatía y la bondad": COSAS DE CÓRDOBA.
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De estas y otras mucha cosas (que poco o mucho tienen que ver con Benigno de la Vega-Inclán) estábamos hablando con los primos MaSol y Javier, cuando en un momento de la conversación, apareció por casualidad la figura del abuelo de ellos. Me refiero al progenitor de la madre de los Casanueva (la Sra. que habitaba junto al chalet de los Aleixandre), quien fue hija un famoso notario de Córdoba llamado don Antonio Muñoz... . Bueno... Digamos que muy conocido por sus correrías y amistades, entre las que se encontraban el pintor Julio Romero de Torres y Rafael "El Guerra". Había sabido yo -a través de otras personas- sobre la existencia de este "antecesor" del primo Javier, del cual se narraban múltiples historietas en Madrid. Por lo que aproveché y mostrando gran interés comencé a preguntarle sobre su abuelo. Saliendo pronto aquella curiosa amistad del notario y el torero, debida en gran parte al asesoramiento de leyes que el primero proporcionaba; todo lo que correspondida el maestro con grandes consejos sobre féminas. Ello, bajo la participación plena de Antonio Muñoz en la tertulia Guerrita, un club que abrió en Córdoba aquel matador tras retirarse del toreo, cuando hubo de vivir de sus negocios y del campo (a fines del siglo XIX).
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Descubrí, mientras íbamos hablando y con gran sorpresa, que algunas de las cosas que mi primo Casanueva narraba de su abuelo -junto a Guerrita-, me habían sido contadas por algunos de los miembros de aquel club taurino y por otros amigos del famosísimo torero. Concretamente por Aurelio Segovia y Mora-Figueroa, un conocido abogado nacido en Jerez a principios del siglo XX, quien había ejercido gran parte de su carrera en París. El mencionado Aurelio (del que ya hablé en alguna ocasión anterior) era un entusiasta de mi guitarra y pasaba horas escuchándola. Estaba muy mayor por aquel entonces (hablo de mediados de los años ochenta), pero entre rasgueo y rasgueo -al que atentamente atendía-, siempre nos contaba anécdotas vividas en su juventud.
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Comentando de continuo las habidas en el Club Guerrita de Córdoba, en el cual participaba con apenas veinte años y donde conoció al referido notario, Antonio Muñoz. Amigo y "asesor jurídico" del Guerra, ya que a diario tenía que aconsejar al torero que no siguiera en el empeño de separarse de su mujer (que creo recordar, se llamaba Isidra -o Isidora-). Debido a que aquel diestro -retirado-, de común llegaba al club-tertulia más enfadado que un mono con zapatos; afirmando a gritos que el peor morlaco al que se había enfrentado, era la tal Isidra. Tras lo que repetía una y mil veces a don Antonio Muñoz, que le preparase los papeles de separación; todo lo que el notario cortaba advirtiendo que sus posesiones estaban bajo el régimen de gananciales y que de hacerlo así, la mitad iba a ser para su mujer. Momento este en el cual El Guerra se volvía medio loco, exclamando a voces: -"¿Y la ´mitá pa` ella...?. ¡Pero cuando a bajado al ruedo la Isidra a "atorea", si ella no ha "atoreao" nunca!"-.
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El referido Aurelio Segovia me comentaba que esos momentos eran los únicos en los que el matador se ponía como fuera de sí, mientras sus amigos intentaban calmarle y quitarle la idea de la separación de la cabeza. Luego y para tranquilizarle, parece que le llevaban muchas tardes al estudio del pintor Julio Romero de Torres; de cuyas modelos -se dice- estaba el notario Muñoz ocupado comunmente en preparar y cerrarles los "castings"... . Por lo demás, parece que al famoso diestro no le gustaba mucho "atorear" en Madrid mientras estuvo activo; por lo que sus compañeros de "club" le tiraban de la lengua en cuanto aparecía un madrileño por la tertulia Guerrita, preguntándole: -"Oye Guerra, dile a este que viene de `Madrís´ por qué no ´atoreabas` mucho por allí"-. A lo que el veterano matador siempre contestaba: -"Quiyo, es que de Despeñaperros ´pa arriba`, son ´tos` alemanes"- . Frase de El Guerra que me contó de primera mano Aurelio Segovia, pero que también oí comentar a mi tía Lolita Casanueva; quien afirmaba que lo "de Despeñaperros ´pa` arriba, ´tos` alemanes", era una "sentencia" que de común decía el torero a su abuelo -Antonio Muñoz-.
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SOBRE ESTAS LINEAS: Un dibujito a lápiz de Rafael Guerra Bejarano (Guerrita) pintado por mí. El famoso diestro de fines del siglo XIX, tan solo toreó unos diez años, pese a lo que consiguió ser uno de los más nombrados y recordados matadores de su tiempo. Una fama que creció con las vivencias y sus anécdotas tras el retiro (sucedido en 1889); principalmente llevadas a cabo en el Club taurino y tertulia que mantuvo hasta su muerte (en 1941). Destacaban entre las amistades de El Guerra, el rey Alfonso XIII y sus más cercanos (entre ellos Benigno de la Vega-Inclán); aunque al parecer una de las que tanto admiraba y quería al simpático diestro, era la "novia vitalicia" del marqués de Vega-Inclán (la andaluza María Belén López-Cepero y Aguado). A través de Aurelio Segovia y Mora-Figueroa, ya a mediados de los años ochenta, escuché de primera mano varias anécdotas de este conocido torero; del cual fue durante más de tres décadas "asesor legal" y amiguete, el referido Antonio Muñoz (notario de Córdoba).
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ABAJO: Otro de los curiosísimos amigos (o conocidos) del Marqués de la Vega-Inclán, dicen que era ese escritor denominado por entonces: "El raro hombre de Getafe". El tío Martín también se refería al él como una persona "extraña", pues al parecer Juan Bautista Amorós y Vázquez de Figueroa (alias Silverio Lanza), era muy "estrambótico". Iba bastante por las tertulias y reuniones de la Bolsa de Madrid, sobre todo desde que en 1893 crean su nueva sede (en la actual Plaza de la Lealtad); fecha en la que entró como "bolsista" Vega-Inclán. Un puesto -que afirmaba el tío Martín- había conseguido el referido don Benigno, tras abandonar el ejército y gracias al "patrocinio" de Nicolás Santafé, junto al banco que ellos dirigían (El Hipotecario). Sea como fuere, parece que el marqués de la Vega y Silverio Lanza tenían bastante en común, por lo que se divertían juntos en las reuniones de La Bolsa. Una amistad compartida de vivencias comunes ya que este escritor también se retiró del ejército por las mismas fechas (en su caso para irse a vivir a Getafe) y pertenecía igualmente a una conocida familia de prestigiadísimos militares. Así y hacia 1890, ambos cambiaron repentinamente de rumbo, para dedicar su vida al arte; aunque en el caso de Silverio Lanza fue de un modo más extraño y casi rocambolesco (tal como en ocasiones nos comentaba el tío Martín).
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Decíamos en el pié de imagen de El Guerra, que entre las amistades de aquel diestro se hallaban algunos de los más cercanos a Alfonso XIII; lo que también oí comentar en numerosas ocasiones al tío Martín. Quien no solo hablaba sobre algunas de las anécdotas del torero con el mencionado notario Antonio Muñoz (bisabuelo de los Santafé Casanueva), sinó que también recordaba un sucedido famoso ocurrido entre aquel y Vega-Inclán, mientras cazaban con el entonces rey de España. Narrando que en una mañana de invierno y mientras le esperaban para llegar a los puestos, vieron que se acercaba Guerrita en traje corto, con un "marsellés" (abrigo) en tono vino y con un sombrero cordobés del mismo color (todo bermejo). Observándole venir así vestido -ropa no muy apropiada para cazar- y estando aún lejos, le gritó Alfonso XIII: -"¡Oye Guerra...! . Veíamos un personaje de colorado y como no sabíamos quién eras, creímos que se trataba de un Cardenal"-. A lo que el diestro replicó -"¿Cardenal yo?... Si yo en lo mío, soy el Papa... ¡Pero el papa ´aliñá`! "-.
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Y como digo -o como escribo-, los domingos que coincidían en casa de mis padres, Aurelio Segovia con mi tío Martín (junto a otros cercanos a sus quintas); mientras charlaban con mi padre y mi hermano, no dejaban de contarse los unos a los otros anécdotas de El Guerra, en las que repetidamente aparecía el mencionado notario de Córdoba y otros amigos comunes. Atribuyendo muchas de estas historietas vividas junto al torero, a narraciones transmitidas por los amigos de Nicolas Santafé (el padre de mi tío), entre los que destacaba Vega-Inclán (quien al parecer se divertía muchísimo con las frases lapidarias del diestro cordobés). Historias del Guerrita entre las que recuerdo especialmente una, que me hizo verdaderamente gracia y que contaba en ocasiones Aurelio:
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Narraba ese abogado que en una corrida de Ronda estuvo fatal. Trás su estrepitoso fracaso en ese afamado ruedo, se supo que Rafael Guerra se dirigió el lunes a primera hora a un puesto de telégrafos (con el fin de mandar "un cable", como entonces se decía). Allí, pidió al encargado de telegramas que con toda prontitud transmitiera un mensaje que iba a dictarle, para envíar a Madrid (al diario ABC -creo recordar-). Así, y preparándose para hacerlo, el telegrafista comenzó a copiar lo que el diestro le dictaba, y que decía: -"Plaza de toros de Ronda, ganadería de Contreras, seis toros. En el primero y cuarto, Frascuelo; vuelta al ruedo y vuelta, sin éxito. El segundo y quinto para Emilio Torres (Bombita), una oreja y regular. En el tecero y sexto, Rafael Guerra (Guerrita) fantástico y el mejor"-. En ese momento, aquel que escribía, levantó la cara y mirando con extrañeza al que le dictaba, le dijo: -"Maestro, eso no es verdad... . Si Frascuelo y Bombita ayer estuvieron superior"-. A lo que El Guerra en tono adusto le contestó: -"¿Y quíen paga el telegrama: Frascuelo, Bombita, o yo?"-.
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Así era como aquellos domingos en casa de mis padres, cuando asistían andaluces (como Aurelio y otros de su quinta), no se cansaban de contar anécotas, entre las que destacaban los referidos a Rafael Guerra -de las que Segovia sabía tantas-. Un día, ya asombrado, le pregunté a Aurelio Segovia porqué estuvo tan ligado de ese matador cordobés y me confesó que su padre le había educado en la veneración a Guerrita. Tan partidarios eran de ese torero, que no admitían el éxito de Belmonte, afirmando que "Ber" había traido el "mal fario" a los ruedos. Ello porque Belmonte, había sustituido en su fama y prestigio a Rafael Guerra, lo que no podía soportar el retirado matador de Córdoba, ni menos sus seguidores.
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Tanto era así, que todo aquel que comentaba a Guerrita que Belmonte era el nuevo genio, -llegado para revolucionar las plazas y los toros-, recibía la misma frase por respuesta: -"¿Te gusta Ber...?. Po vete a verlo pronto; que ese no dura mucho. Es carne de matadero"-. La profecía de la "corná final" de Belmonte (al que denominaban "Ber... Ber...mude") nunca se produjo; por lo que hubo hasta algunos ganaderos seguidores de Rafael Guerra, que no quisieron que el nuevo dueño de los ruedos diera un pase a sus reses. Le veían mal y le llamaban "Ber"... "Bermudez" (para no mentar la "bicha" y el verdadero nombre). Afirmando Aurelio Segovia que su familia vendió la ganadería para que no los torease "Bermudez", que tenía "mu mar fario"... . -evidentemente y como podemos leer, estos conflictos y ese mundo lleno de gracia y de cultura no es el mismo al que hoy tenemos; pudiéndose comparar aquella afición y pugnas, con las peleas actuales entre los seguidores del Real Madrid y el Barcelona (o del Betis y el Sevilla) carentes de ironía e ingenio-.
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SOBRE ESTAS LINEAS: Tal como decimos, Benigno de la Vega-Inclán tenía "algunas" coincidencias con Silverio Lanza (Juan Bautista Amorós y Vázquez de Figueroa). Ambos pertenecían a una distinguida familia de militares, aunque hacia 1890 los dos deciden dejar su carrera en el ejército para dedicar su vida a la cultura. Pese a ello, la trayectoria del segundo -Silverio Lanza- fue más que peculiar, extraña -logrando convertirse desde Getafe en uno de los maestros de Ramón Gómez de la Serna y de algunos escritores del 98 y del 14 (Novecentistas)-.
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En la imagen superior, propiedad del archivo del Museo Romántico (al que agradecemos nos permita divulgar la foto) está fotografiado el padre de Benigno de la Vega-Inclán (Miguel, primer marqués de la Vega-Inclán). Quien, igualmente fue hijo de otro general vallisoletano: Benigno de la Vega-Inclán Enriquez, ministro de la guerra y cuatro veces laureado. Por su parte, Miguel -padre del segundo Benigno y segundo marqués (sobre el que hoy escribimos)- fue también Capitán General, tres veces laureado y gran cruz de Carlos III, además de otras condecoraciones. No tan ilustre era la familia de Silverio Lanza, pese a lo cual sus antecesores eran algunos de los más destacados hombres de la Armada -Acerca de la importancia de esta familia vallisoletana en el seno del ejército, podemos consultar la obra recientemente publicada: "LA AVENTURA DEL MARQUÉS DE LA VEGA-INCLÁN, teniente coronel de caballería, Comisario Regio de Turismo y Cultura"; de Jose Ma. de Campos Setién (ED. AMBITO 2007)-.
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ABAJO: Plaza y campanario (antes minarete) del pueblo cordobés de Bujalance. En esta preciosa población, sita a unos sesenta kilómetros de la capital provincial, tenía sus tierras y palacetes la familia de Silverio Lanza -los Amorós y los Vázquez de Figueroa-. Lugar donde pasaba también largas temporadas el escritor, cuando decidía abandonar su retiro en Getafe. El motivo de sus visitas a Bujalance parece que no estaba tan relacionado con mantener y revisar las rentas, sino más bien en el deseo de contactar con los ideólogos del progresismo más filosófico de entonces. Un liberalismo que en gran parte nace en tierras de Córdoba (y de Ronda) de manos de los krausistas; quienes a través de idearios como el de Joaquín Costa, de ideologías como las de Giner de los Rios y de iniciativas político-filosóficas (como las de los Canalejas); llegó a regerenar en gran parte España durante La Restauración.
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Siendo así, no es de extrañar el interés de Silverio Lanza por visitar y pasar temporadas en sus tierras cordobesas, donde se estaba gestando gran parte del Regeneracionismo (surgido en principalmente del pensamiento andaluz y de la filosofía post-kantiana importada unos decenios antes, desde Alemania). En un momento en el que poblaciones como Sevilla y Cordoba, Lucena, Luque, Priego (incluso el mismo Bujalance) eran la cuna de personajes tan destacados como los Canalejas, Romero de Torres, Mario Méndez Bejarano y un larguísimo etcétera de liberales, artistas y pensadores -quienes por entonces lograron que nuestra nación se regenerase (al menos durante unos decenios)-.
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La gran mayoría de ellos eran de tendencias izquierdistas sin ser hegelianos ni partidarios de Marx; pues el marxismo aún no había entrado en nuestra Sociedad con suficiente raigambre. Por lo que aquellos primeros progresistas liberales sublimaban sus utopías en base a reconstruir la Nación sobre el recuerdo de una España culta, mágica y cívica (como lo fuera en el pasado). De ello, que tuvieran como gran pasión, el estudio de las costumbres locales, del arte de cada región y las diferencias culturales de cada zona o provincia española. Terminando por crear algo muy ajeno a lo que se entendió más tarde como progresista (o de izquierdas), dado que en su filosofía perseguían lograr el bien del pueblo culturizándolo (sin buscar simplemente el beneficio material y el progreso en base a la riqueza). De todo cuanto nació una élite científica, artística, política y humanista; de la que surge el segundo Gran Siglo de Oro Español; dando como fruto -entre otras- las generaciones del 98, del 14 y del 27 (muchas de ellas nacidas directamente del pensamiento, de la estética y tierras, andaluzas).
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Como voy relatando, sobre aquellos hombres de la España de La Restauración y de comienzos del siglo XX, se hablaba de continuo durante las tertulias de los domingos, en casa de mis padres. Destacando lo que se narraba de personajes tan "extraños" como el antes referido Silverio Lanza. Un individuo que "teniéndolo todo" por entonces: Siendo militar consagrado, de familia adinerada, de conocido abolengo y prestigiosa profesión; un día lo dejó, para irse a Getafe... . Nunca se supo por qué motivos se dió de baja para siempre en la Armada con el fin de dirigirse a esta población madrileña, donde pasó el resto de sus días meditando (según decía...) . Al parecer, cuando le preguntaban a don Silverio sobre esta "huida getafiana", contestaba que todo sabio para llegar a serlo había de ir a un lugar como el que él había elegido; puesto que allí su sabiduría se cultivaba. Habida cuenta que el conocimiento necesitaba de soledad y ascetismo; de tal modo aquel que no tuviera su templo de retiro, nunca conseguiría llegar al conocer absoluto y en plenitud. Siendo así, debió sentirse como un Lama tibetano (o como un monje Getafense), por lo cual decidió que el mejor lugar para meditar era esta población junto a la capital. Pueblo comunicado por varios trenes y en cuya calle principal habitaba este literato (antes capitan de barco), quien en verdad se llamaba Juan Bautista Amorós y Vázquez de Figueroa -aunque se hacía nombrar por don Silverio-.
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De tal modo, decía el tío Martín que "Silverio" frecuentaba como "raro escritor", los ambientes de La Bolsa madrileña, en el los que a comienzos del siglo XX era normal que sus directivos tuvieran casa de verano en Carabanchel. Ya que esa población que hoy es un barrio de Madrid, hasta entonces había sido lugar de villas para descanso -al menos desde el siglo XVII-. Por lo que esas segundas viviendas en Carabanchel de los adinerados "capitalinos", eran tan comunes como hoy puedan serlo los lujosos chalets de la costa mediterránea. A todos ellos les preguntaba Silverio Lanza el por qué de Carabanchel, si era mucho más sano el aire de Getafe. Además, allí donde el escritor vivía, un hombre podía lograr alcanzar el conocimiento, pues su retiro y reposo se hacía sin fama, ni menos con gentes conocidas que merodeasen sus casas. Por lo demás, el estado de anonimato de todo intelectual frente al pueblo y gentes de Getafe, le permitían hacer "sport" por las calles. Ello, porque Silverio Lanza odiaba la gimnasia, pero advertía que los sportsman eran muy sanos y buenos, habiendo de hacerse "sport" a diario por las calles (ya que era una buena costumbre). Pues mientras los que practicaban gimnástica, solo alimentaban la musculatura deformando el cuerpo; pero el caballero sano y normal, había de hacer lo que él denominaba "sport" (es decir: Deporte).
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Por último (y según comentaba nuestro tío Martín), eran famosos los grandes discursos culinarios de aquel al que llamaban "el raro hombre de Getafe"; quizás para diferenciarlo o compararlo con el Yetti -monstruo comunmente denominado "el extraño hombre de las nieves", quien habitaba en el Tibet; tierra de retiro, aunque algo más lejana y "elevada" que el lugar elegido por don Silverio-. Y parece que entre sus homilías sobre cocina se distinguía considerar al huevo como la esencia primera de la comida; tanto que por ser el ejemplo claro y el descendiente más cercano del "ovo primigenio", era aquel un símbolo del "alfa y omega". Siendo así, manifestaba que el huevo frito era el estado perfecto de aquel, convertido en alimento que no se puede dividir; pues al romperlo -mejor con un trozo de pan-, la yema desprende la esencia misma de la Creación (que ha de ser tan solo para un individuo, al resultar el principio mismo del "uno" o del "alfa"). De ello, compartir un huevo frito, era idea que cualquier mente inteligente puede ver como una obscenidad; tanto que convertía tan maravilloso manjar, en algo inapetecible, deslucido y sin higiene. Muy por el contrario, si nos ponían aquel "ovo primigenio" bien fritito, con un cachito de pan -o bien con una patatilla-; al notar su calor y romperlo e hincarle el diente, nos sentíamos frente al mismo eterno (convirtiendo al instante su esencia en la "omega" atemporal). Te todo ello, don Silverio dedujo qué los huevos fritos perfectos habían de salir de la sartén con forma triángular; dejando en su centro un círculo ovoide que -a modo de pestañas- hicieran ver en la yema, el ojo del Creador y su contorno (el triángulo de la Creación).
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ARRIBA: Fotografía de Mario Méndez Bejarano, en sus archivos del Ateneo de Sevilla. Este sevillano (al parecer de origen lucense), era primo hermano de José Canalejas Méndez y uno de sus más próximos ideólogos. Amigo del estadista que fue asesinado siendo Presidente del Consejo -y quizás el más querido de sus primos-, Méndez Bejarano estaba en 1912 nombrado para ocupar el cargo de ministro de enseñanza y cultura (cartera que nunca lográ desempeñar, pues al poco se produjo el atentado de la Puerta del Sol). De ideología krausista y enormemente progesista, puede ser considerado uno de los primeros andalucistas, compartiendo entre otros con los Machado -Demófilo (Antonio padre), Antonio y Manuel-, el estudio en profundidad del arte, la Historia y la cultura de esta tierra. Algunos mantienen que estaba emparentado con Rafael Guerra Bejarano (Guerrita, el torero -lo que no hemos podido comprobar-), aunque sí frecuentaba las tertulias de este y sobre todo las del pintor Romero de Torres. Por lo demás, pertenecía a la generación de filósofos andaluces progresistas, que gestaron el gran cambio que supuso la Restauración.
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Por su parte, Mario Méndez Bejarano era también familia de los pintores sevillanos Cabral Bejarano (y de sus hijos Cabral-Aguado Bejarano); en cuyo taller estudiaron entre otros los hermanos Bécquer (Gustavo Adolfo y Valeriano Domínquez). Un estudio de pintura donde se fraguó parte del liberalismo y el progresismo decimonónico; habida cuenta que tanto los Cabral-Bejarano, como la mayoría los asistentes a sus clases y tertulias, iban a las sesiones de pintura y cultura para realizar en ellas proxelitismo de las ideas que por aquel entonces se consideraban más avanzadas. Un progresismo que -como decimos-, en Andalucia y en gran parte de España, desde mediados del siglo XIX se convierte practicamente en ideologías krausistas, unidas a un culturalismo nacionalista. Filosofía política que en el Sur peninsular manaba sobre todo de la "fuente" de Lucena; hablamos de las familias Méndez y la Canalejas, cuyo primer introductor fue Francisco de Paula Canalejas, tío y maestro del que llegó a primer ministro.
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ABAJO: Mi bisabuelo Manuel Cobo Canalejas, junto a su hija (mi abuela Concepción Cobo da Riva, con unos veinte años), en la Ciudad Encantada de Cuenca -posiblemente la mujer a la derecha y de pié, sea una hermana de mi bisabuelo, aunque no puedo confirmarlo-. La foto está tomada en 1913, después del atentado en que muere José Canalejas, valedor y líder de Manuel Cobo (quien llevaba su despacho de abogados mientras el político ocupaba cargos públicos, regresando mi bisabuelo al juzgado cuando Canalejas cesaba o dimitía). Parece ser que el asesinato de su primo y amigo fue un durísimo golpe, tanto que al poco tiempo contrajo una enfermedad estomacal, de la cual murió.
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Como explicábamos al describir el carácter de estos hombres que vivieron el Romanticismo y la Restauración, su ideología y filosofía fue plasmando los innumerables cambios sociales, culturales y científicos que tuvo esa etapa histórica. Plena de convulsiones y transformaciones, pues no hay que olvidar que cuando nace la generación de mi bisabuelo (a mediados del siglo XIX), España aún conservaba colonias, el único medio artificial de transporte existente era el ferrocarril -apenas sin presencia-; los barcos de madera se propulsaban a vela y ni siquiera se editaba prensa diaria. A su muerte, ocurrida en 1916, existían los aeroplanos y los vapores de acero, las gentes se movían en coche por las carreteras; se había inventado el telégrafo y la radio, tanto como los periódicos poblaban todas las tertulias y hasta las barberías. La Rusia del Zar se había convertido ya en la futura Unión Soviética y en Europa se luchaba a bombazos (con los primeros aviones y carros de combate).
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Es decir, fueron estos hombres nacidos hacia 1850 la "generación puente" entre el Mundo Antiguo -que desde hacía milenios se trasladaba en diligencias, carros o con naves a vela- y el Contemporáneo -movido por motores de "explosión" en transportes de acero-. El tránsito entre una etapa y otra, que en España se sucede prácticamente en cincuenta años (entre 1850 y 1900); y debió ser tan duro que aquellos que lo vivieron, hubieron de desarrollar unas armas culturales y filosóficas inimaginables -para poder soportar los cambios sociales, científicos y cívicos-. De todo ello nacieron filosofías como la que nos referimos de Krause, que sería importada desde Alemania principalmente por Sanz del Rio y por Giner de los Rios. Ideología de la cual surge el movimiento de regeneración que triunfa politicamentre encabezado por Canalejas. Tristemente, tras el asesinato de José Canalejas, aquella tendencia sucumbe; ya que ni Romanones pudo ser líder de un verdadero liberalismo, ni García Prieto o Francos Rodríguez, fueron respetados como debieron serlo. De tal manera, tras 1912 los verdaderos progresistas pasaron a ser fundamentalmente marxistas (careciendo de la moderación que el izquierdismo krausista marcaba y de la religiosidad o creencias que este filósofo alemán y bondadoso, promulgaba).
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Para que comprendamos la situación de entonces, aunque nos pueda parecer incierto, un ejemplo del mejor progresista y liberal de principios de siglo XX fue Benigno de la Vega-Inclán. Quien en su ideología altruista dona casi todos sus bienes y colecciones al Estado, con el fin de crear museos, culturizar a las gentes y generar turismo en las ciudades más bellas de España. En ese empeño y función de mejorar a los españoles, fue nombrado en 1911 por José Canalejas Comisario Regio de Turismo (primer secretario de Estado para este fin). Puesto que ocupó hasta la llegada de Primo de Rivera; así en 1921, el marqués de la Vega-Inclán traslada sus oficinas al palacio de la Calle San Mateo 5, donde continúa con su labor como mecenas y promotor de turismo de España, comenzando a proyectar lo que en un futuro será el actual Museo del Romanticismo.
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4.- VEGA-INCLÁN Y EL ROMANTICISMO: El regeneracionismo cívico y el equilibrio cultural que llevó a cabo don Benigno, frente a los movimientos liberales más radicales del siglo XIX.
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Este último epígrafe es en verdad la conclusión de cuanto narrábamos en los anteriores, que por sí mismos no tenían más función que poder mostrar (de algún modo y de manera divertida) cómo eran las gentes y la Sociedad de fines del XIX y comienzos del XX. Pues cuanto de genial tenían los españoles de hace cien o ciento cincuenta años, quizás se debía en gran parte a la situación terrible que vivieron. Ya que su patria (nuestra España) se hallaba en un estado de putrefacción incompresible e incalculable, desde hacía décadas. Una desintegración que había comenzado con las primeras pérdidas de colonias en ultramar a fines del XVIII, seguida por la invasión francesa y culminada por la llegada de Fernando VII tras la desaparición de Napoleón. Y aunque la guerra de la Independencia se gana; mientras, se van sucediendo las independencias de cuanto quedaba del imperio español. Todo lo que continuó con la regencia y posterior coronación de Isabel II sobre un trono que intentaron arrebatarle su tío, su hermana, su madre; e incluso, su marido (que la odiaba tanto como los familiares más cercanos -antes citados-).
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Traspasaron así la mitad del siglo XIX los españoles, centuria en la que se habían matado entre ellos por millares en las numerosas guerras civiles (carlistas), decidiendo finalmente echar a la monarquía de España. Declarando una primera República en la que el desarraigo y la desvertebración fue tal, que Alicante atacaba con sus barcos de la armada a Barcelona; mientras Málaga hacía lo mismo con Cartagena y con otros puertos españoles del Mediterráneo. Por su parte, en esos días Jumilla se intentaba proclamar Estado Independiente, ya que Albacete deseaba declarar la guerra a sus provincias vecinas, a la vez que Cartagena pensaba conseguir pronto ser considerada cantón federal y libre de Murcia: Un cuasi-país en la República hispana... .
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Como podremos haber leido en los párrafos anteriores, los tres primeros tercios del siglo XIX en nuestra nación no fueron una locura porque ningún loco es capaz de hacer -menos aun pensar- las barbaridades que en aquellos años realizaron los españoles. Pese a todo, tras el fin de la Primera República y con La Restauración se llegó al acuerdo de regenerar esta nación -que había sido una de las más poderosas de la Tierra, para llegar a convertirse en aquel centenio en un verdadero detritus-. A todo ello lo que más contribuyó fue la transformación del progresismo radical, en un progresismo moderado y culto, capaz de pactar con los conservadores para sacar de la miseria cívica al pais que gobernaban. Por su parte algunos de los conservadores igualmente cambiaron hacia miras más liberales, pudiendo conformarse una estabilidad en la que muchos acordaban que lo único importante era culturizar a las gentes y darles una capacidad económica suficiente como para que pudieran vivir con todas sus necesidades cubiertas.
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Esta ideología que pretendía hacer nacer el Cuarto Estamento, convirtiendo el proletariado -y la mayor parte de la población- en una gran Clase Media, es la que fundamentaba los cimientos del Regeneracionismo. Ideas que eran compartidas por grupos de progresistas y de conservadores, ya que ambos podían acordar como mejor fin, el de enriquecer a los pobres (unos en el intento de suprimir la miseria y otros, incluso en el de aumentar sus riquezas). Sea como fuere, la idea de hacer ricos a los pobres era el principio del krausismo regeneracionista español y distaba mucho de otros movimientos progresistas de la época, que buscaban como fin primero empobrecer a los ricos para igualar la sociedad (una medida de dudosa efectividad, por cuanto ello podía suponer a su vez empobrecer más a los pobres). Siendo así, muchos de los más potentados y algunos de los más nobles se permitían ser los adalides del progresismo (entre los que se encontraban personajes como le Emperatriz Eugenia de Montijo, miembros de la casa de Alba o el famoso Romanones). Lo que en verdad era cierto en muchos casos, siendo un claro ejemplo de ello Benigno de la Vega-Inclán, quien conforme a su filosofía e ideología, dedicó su vida y bienes al pueblo y a la cultura.
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ARRIBA: Grabado de Villegas y Cordero que se expone en el Museo del Romanticismo, donde se representa el famoso Banquete de los Progresistas de 1863 (agradecemos a esta institución nos permita divulgar la imagen). Fue esta una reunión de liberales y demócratas, tras la que se vió que ya la monarquía de Isabel II estaba herida de pleno, al observar como el pueblo español se hallaba absolutamente disociado con su Casa Real. Poco después de aquel se sucederían los intentos por mantener a la reina en su trono, y los posteriores de implantar una monarquía nueva -o electa-, tras lo que llega la fracasadísima I República (que apenas duró once meses). Después de todo ello, una parte de los monárquicos entienden que hay que cambiar el país y se llegan a hacer progresistas, logrando aislar a las facciones más retrógradas, equilibrando así a la nación, beneficiado al pueblo para regenerar la Nación. Entre estos hombres de enorme tradición y con grandes ideales de progreso, se hallaba Benigno de la Vega-Inclán; a los que en gran parte se debió la estabilidad tenida en La Restauración -al menos hasta la muerte de Canalejas- .
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ABAJO: Precioso cuadro de Antonio María Esquivel que presenta el Museo del Romanticismo en sus primeras salas -al que agredecemos nos permita divulgar su imagen-, donde podemos ver a la reina Isabel II paseando junto a su marido (Francisco de Asís). Tal como escribimos, estos dos monarcas llegaron a ser odiados por los movimientos progresistas de mediados del siglo XIX, en especial entre los románticos, quienes sentían una animadversión especial hacia Francisco de Asís (quizás por la extraña relación existente entre él y su cónyuge). Poetas o pintores como Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, o los Cabral Bejarano manifestaban abiertamente su rechazo hacia la monarquía, todo lo que de algún modo provocó un progresismo radical que trajo las terribles consecuencias de la I República. Finalmente esos sentimientos extremos fueron equilibrados por las gentes de la siguiente generación (los de la Restauración), quienes procuraron crear una nación en paz, basada en pactos y acuerdos entre las diferentes ideologías.
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Un caso de este tipo de hombre con mentalidad culta y abierta es el de Benigno de la Vega-Inclán, que siendo uno de los mejores amigos de Alfonso XIII, creó un museo como el del Romanticismo donde se recogen las obras de los Cabral Bejarano y de los Becquer; rindiendo homeneja a las principales figuras del romanticismo (sin atender a su ideología o carácter). Este sentido de la pluralidad y del respeto, unido a la comprensión de que aquellas personas que vivieron el medio siglo XIX, pudieron terminar odiando una casa real que tan solo planteaba guerras y conflictos fraticidas. Hizo que figuras como las de los Bécquer tuvieran un lugar preferente en este museo; y ya tan solo fueron recordadas en su verdadero carácter de hombres románticos, pintores y poetas (quedando al margen y en el olvido sus problemas políticos motivados por el periodo que tuvieron que vivir).
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Como vamos exponiendo, el claro ejemplo del regeneracionista fue aquel hombre que deseaba culturizar al pueblo y cubrir sus necesidades, tal como el Ideario de Joaquín Costa marcaba, con su famosa frase "escuela y despensa". Tras ello mandaba también Costa cerrar con "doble llave el sepulcro del Cid" una frase que claramente indicaba a los nobles, caballeros o militares -y hasta a los señoritos españoles- que se olvidaran de las antiguas andanzas y glorias, para poner los pies sobre el suelo y comenzar a reconstruir un país hundido. Una labor que, sin duda, algunos (como Benigno de la Vega-Inclán) supieron realizar de un modo inmejorable. Tanto que si en España hubiera habido cien Benignos como aquel, de seguro el país no hubiera entrado en la crisis social que vivió en el primer tercio del siglo XX, ni menos en lucha de clases que se produjo tras la muerte de Canalejas (principalmente con la llegada de Primo de Rivera). Ello, porque una élite consagrada a enseñar a quienes no han tenido oportunidades de aprender y dedicada a que muchos sean educados y vivan como ellos; llega a generar una nacion rica y culta.
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Este sin duda fue el intento que pretendió Maria Victoria Eugenia, la mujer de Alfonso XIII, quien desde 1905 quiso importar la democracia inglesa a España siguiendo con el modelo semejante al de Sagasta y Cánovas, para lograr asentar definitivamente un partido Conservador y otro Laborista (liderando ese "ala izquierda"  Canalejas). Bipartidismo que de haber triunfado, de seguro hubiera integrado definitivamente a España en Europa, evitando además toda confrontación nacional. Aunque, por tristeza, parece que a los españoles lo que más les divierte es la experimentación política y en vez de copiar modelos que probadamente funcionan (como el inglés o el norteamericano), prefieren y prefirieron inventar "su propia democracia".
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Evidentemente, el Regeneracionismo no pretendía inventar; tanto que Unamuno daba poca credibilidad a los inventos españoles y alentaba a que las nuevas ideas llegaran de fuera... (quizás eso es lo que expresaba con esa incompresible frase de "que inventen ellos"). Ya que el hecho cierto es que como decía Ramón Gómez de la Serna "los experimentos se hacen con Casera" (tal como exclamó en el Café Gijón cuando un camarero derramó media botella de champagne al abrirla experimentando un nuevo método de apertura). Todo lo que indica claramente que más nos valía (y nos vale) no inventar tanto y haber seguido el modelo inglés -tal como pretendía Maria Victoria Eugenia-. Pues muchos fueron los partidos e ideas nuevas creadas en esa España de principios de siglo, que -como a día de hoy-, se cubría de mil colores e ideologías y "paises"  (impidiendo ser definitivamente gobernada). Pese a ello, frente a quienes siempre sembraron la discordia pensando que en "río revuelto hay ganancia de pescadores"; estuvieron hombres como Benigno de la Vega-Inclán. Que dedicó su vida a la concordia; quien en el museo que finalmente abre en lo que fueron sus oficinas (y con gran parte de sus fondos particulares de colección), rindió homenaje a los liberales, a los progresistas y a los más republicanos; colgando junto a ellos los retratos de reyes y reinas. Todo lo cual no es en sí mimo más que la verdad de la Historia y de la cultura;  la del momento en que tuvieron que vivir y convivir gentes de muy diferentes ideas, estratos y hasta intenciones.
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SOBRE ESTAS LINEAS Y BAJO ELLAS: Arriba, Gustavo Adolfo Bécquer fallecido, pintado por su amigo Vicente Palmaroli (hacia 1870). Abajo, lienzo de Valeriano Domínguez Bécquer, titulado "baile de campesinos en Soria" (1864). El Museo del Romanticismo -al que agradecemos nos permita divulgar las imágenes- y como no podía ser menos, rinde homenaje a ambos hermanos que murieron en plena juventud y en 1870. Queridos y admirados en la historia por Benigno de la Vega-Inclán (quien era un joven de doce años cuando fallecen), los integró en el periodo que vivieron tan solo cuarenta años después de su desaparición; sin separarlos de quienes eran sus adversarios y enemigos políticos.


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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Arriba, lienzo de Manuel Cabral y Aguado Bejarano, titulado LA COPLA; abajo otro cuadro del mismo autor llamado PATIO DE CABALLOS (hacia 1860, agradecemos al Museo del Romanticismo nos permita divulgar las imágenes). Cabral Bejarano (padre de Manuel Cabral y Aguado Bejarano) fue el maestro de Valeriano Domínguez y de Gustavo Adolfo Becquer. Como hemos dicho, en el estudio sevillano de los Cabral Bejarano, se fraguaban los más terribles contubernios antimonárquicos y se presentaban las ideologías más progresistas del medio siglo XIX hispano. Por su parte, esta familia (compuesta al igual que la de los Machado, por: Antonio padre y Manuel y Antonio -hijos-) fueron los creadores del Museo de Bellas Artes de Sevilla, dando a conocer a pintores hasta entonces ignorados como Valdés Leal, o Llanos Valdés. Queridos y admirados por Benigno de la Vega-Inclán, en el Museo del romanticismo se conservan varias obras de Manuel y Antonio Cabral, Aguado Bejarano. Estas labores de cultura y de justicia histórica, como las del marqués de Vega-Inclán, fueron algunas de las que más beneficiaron a las élites españolas, logrando estabilizar su Sociedad a comienzos del siglo XX.

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