sábado, 8 de enero de 2011

FAUNA Y FLORA DE EL CAFÉ GIJÓN (VII Martín Saéz)


El pintor cántabro Martín Sáez era genial no solo como artista; como persona fue una de las más divertidas e "impactantes" que conocí de niño. Gran amigo de casa, venía casi a diario; fue quien le animó a mi hermano a pintar. Ambos admiraban a Picasso y a Goya, de los que no paraban de hablar (noche y día).
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Arriba: Martín Sáez junto a mi madre, foto tomada en el Café Gijón, hacia 1967. 

Abajo: retrato de mi madre (1959) y bajo este, el mío y el de mi perro (a los seis años de ambos en 1967).

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Muchas veces me pregunto por qué tengo necesidad de escribir estos recuerdos que aquí voy recogiendo.... Tras ello, reflexiono; y me doy cuenta de que en mí todo ello hace el mismo efecto que cuando fui al psicoanalista. Incluso su resultado es algo mejor, porque es absolutamente gratis (escribirlos y publicarlos -aprovecho desde aquí, para enviar mi agradecimiento a BLOGSPOT; que nos facilita este medio de "expansión"-).
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Por lo demás, cuando iba al psicoanalista, tras una hora de charla contando igualmente mi vida, el psiquiatra me cobraba 10.000 pesetas (de las de hace veinte años) y concluía diciéndome que yo tenía bastante mal la cabeza... . Muchas veces salía un tanto molesto, pues desde niño todos me habían comentado que estaba yo como una cabra y nadie me cobró nunca por ello. Es más, a veces lo decían con cautela y cuidado, incluso invitando a una cerveza, para hacer mas llevadera "la noticia". Por ello, este blog que ahora escribo es como sentarse en el diván de aquel doctor, que a veces no podía parar de reírse, mientras yo le contaba entre llantos y lamentos mis tristezas. Y es que no es lo mismo vivir las cosas que verlas...
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Pensemos qué pocas veces se ríe aquel que pisa una cáscara de plátano con zapatos de tacón y cae "despatarrado". Mientras todos los de alrededor, no pueden ocultar su alegría.... ¿Será el hombre un animal cruel por naturaleza?. ¿O es que el humor nace de aquello que no queremos que nos pase?. Creo que algo de eso hay y maestros como Chaplin o Keaton supieron ver que en la terrible crueldad humana, hay siempre una amarga idea de hacer "una gracia". Por ello, si a alguien se molesta, o se siente ofendido, con las palabras y las anécdotas (todas reales) que aquí voy exponiendo, le ruego me perdone y que en los comentarios, transmita su desacuerdo, para poder rectificar en lo que he redactado.
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Pasamos hoy a narrar como era ese magnífico pintor que se llamó Martín Saez;  hermano de Fernando; ambos nacidos en Cantabria - Por cierto, sobre Cantabria, a mí me gustaba más cuando se llamaba Santander, porque mi padre narraba que niño vivió en Torrelavega; y en aquella villa, a la entrada, había un gran cartel que decía: "LA CUIDAD de Torrelavega, saluda al PUEBLO de Santander". Ahora y con el cambio de nombre, este chascarrillo no puede hacerse-. Sigamos con los Saez: Eran los dos muy amigos de nuestros padres, pero Martín y su mujer Maria Antonia, pasaron a ser como de la familia. No solo por lo que congeniaron, sino también porque vivieron todos en la primera casa que tuvieron mis progenitores en los años cincuenta (antes de nacer yo). Se trataba del número 262 de Arturo Soria (entoces llamada La Ciudad Lineal), en uno de los primero edificios que hizo mi padre.
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Martín, fue quien inició a  mi hermano en los primeros pasos de la pintura y quien le convenció de que había que pintar como Picasso y ser como Picasso (refiriéndose a que había que pintar, bien, en calzoncillos; y vivir, aún mejor). La admiración de mi hermano Mario (con unos catorce años) hacia Martín Saez y el grupo de pintores de El Gijón, solo podía compararse con la que despertaba el Museo de El Prado -donde iba casi todos los fines de semana a ver los cuadros-. Pues Martín y sus amigos de El Gijón, dede que entraban en casa, hasta que salían no paraban de charlar de arte y de política. También hablaban mucho de comida y es que el afrancesado pintor cántabro, consideraba que gracias al arte culinario se despertaron los sentidos del placer y del buen gusto en la Humanidad. Muchas veces comentaba:
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-"En Altamira... En mi tierra. Lo que mas han encontrado en la cueva, ha sido (además de pinturas); cáscaras de crustáceos junto a centenares de kilos con restos de conchas de almejas y ostras. Ello, porque los que pintaron la cueva, se pusieron morados a marisco .  Y es que así... Cualquiera se inspira..."-. No estaba muy desacertado Martín al decir aquello, porque el mismo Leonardo da Vinci era famoso por vaciar bodegas y despensas de los lugares en los que se ponía a pintar (sin poder el genio italiano, a veces terminar sus obras, por los "fartucos que pillaba").
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Realmente, su fuente de inspiración era alimenticia y como proclamaba el ateismo, decía que "cuanto luego se comieran los gusanos, debía ser perfectamente alimentado, por los cristianos". Ver comer a Martín era una obscenidad y un lujo. Nunca he observado en nadie mayor cara de felicidad, a veces solo mirando como le daba un bocado en "todo su centro" a una centolla. Tras ello,  nos decía que éramos todos como monstruos, que arrancábamos las patas y los entresijos a los pobres centollitos, o las nécoras, devorando sus interiores sin piedad. Volvía en eso a tomar la pata del pobre cangrejo y gimiendo de placer y de dolor, la mordía, sacando cuanta carne podía de ella, observándola, mirándo a todos y engulliéndola con un gesto de placer nunca visto en un comensal. Tras todo ello, decía Martín que era "supracomunista"....
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Este ambientillo que vi en casa, solo con siete años me hizo salir mas de Derechas que una raqueta de tenis, aunque luego la vida me llevó a comprender a "los Martines" y a los que se proclamaban "apóstoles del pueblo" a golpe de Ribeiro con ostras. Mi hermano, por entonces seguía los pasos de aquellos pintores y actuaba de forma similar, diviertíendose en esas comidas como nadie. Creo, que nunca he visto a un chico pasárselo mejor que a Mario (mi hermano), entre los pintores del Gijón, en las mariscadas; hablando del comunismo, de Picasso, de Goya, y de Velázquez...  Todos ellos, pintores "muy del pueblo"; tan aficionados a la buena vida como Paul Getty, o tan admiradores de la buena mesa, como Ferrán Adría.
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En aquellas pantagruélicas comidas, de pronto, mientras destripaban una cigala se oía desde el otro lado del comedor:  -"Hay que ser como Goya. Pintar a las mujeres en pelotas; vivir mejor que los reyes, sacarle el dinero a los ricos en España y luego irse a morir a Francia. Para demostrar que en esta, nuestra nación, es una marranada y los grandes artistas son malditos y perseguidos"-. Ante frases de este tipo, todos dejaban sobre el plato su pata de cangrejo, su cabeza de nécora o sus percebes (que en ese momento intentaban devorar) y aplaudían al grito de "¡Vive La France¡", "¡Viva el arte libre!", o "¡Viva Picasso!". Aprovechaba en esos momentos mi madre para rematar diciendo: "Y sobre todo.... ¡Viva la Señora de esta casa, que no sabes qué aguante hay que tener, para todo esto!"...
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Los postres eran normalmente de tarta capuchina, de una pastelería que se llamaba San Marcos y había que regarlos con decenas de mililitros de vino de Oporto. Tras ello, Martín Saez, siempre pedía un zumo de naranja y varios plátanos. Cuando le traían el zumo bien grande, comenzaba a mojar uno tras otro los plátanos, en el vaso, de una manera aberrantemente obscena. Todos le observaban diciendo que aquello no se podía hacer. A mas de ser muy malo el tomarse tras una mariscada y tres platos de postre de tarta capuchina, regada con medio litro de Oporto; un racimo de plátanos." Jalándoselos" mojándolos en el zumo de naranja. Le recriminaban, comentando que aquello resultaba terriblemente obsceno y de poco refinamiento (debido a que el resto de los comensales ya estaban mas que haítos de comida, tanto como las " mínimas normas de civismo", impedían mojar bananas en zumos). Pero Martín les contestaba que "aquello era su bicarbonato, para digerir bien".
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Tenían casa Martín y Maria Antonia en París, creo que en el Barrio Latino y cada vez que exponía había que ir a verle hasta esa ciudad (yo no iba por ser muy pequeño, pero mi hermano y mis padres pasaban por allí comúnmente). Una gran parte de los cuadros que pintó durante años fué comprada por mis progenitores; aunque tristemente, los mas bonitos, se le encapricharon a amigos y clientes de mi padre, por lo que los fueron regalando. No sé cuantos cuadros compraron a Martín, pero al menos cuarenta, debieron de tener de él. Nos retrató a todos; primero a mi madre, hacia el año 1955, luego a mis hermanos y mi padre, finalmente a mí (con unos cinco años, hacia 1966). Yo no me llevaba bien con Martín, porque como ya dije, quería ser torero y eso de torero y comunista no congeniaba.... Dominguín era el único torero que había llegado a ser amigo de un comunista (Picasso). Pero para mí era mas que dificil entender aquella mentalidad que hablaba de continuo del proletarioado y las masas explotadas; siendo lo que me gustaba, los trajes de luces y los matadores que tenían coches americanos (o vestían en los mejores sastres).
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Tendría yo cinco años, cuando me hizo el retrato Martín y aquello terminó tarifando. Porque venía a pintarlo a casa, pero como le tenía un poco de manía, cuando se iba, tomaba yo la paleta y le añadía lo que a mí me gustaba. Quería que Martín me hubiera retratado con mi muleta de torero y con unos zajones (o luciendo motera).... Pero lo hizo, pintándome en camiseta y pantalón corto, sentado junto a mi perrito afgano (Kabul). A mí aquello no me parecía serio, pues si era un retrato para toda la vida y yo iba a ser un famoso torero, lo mejor es que ya desde esa edad apareciera con mis objetos que me darían la gloria. Por ello, le pedí que al menos incluyera una montera en el cuadro, o algo que refiriera al mundo taurino; pero se negó. Cansado ya de que no lo hiciera, lo pinté en su ausencia y me cayó una bronca de mil demonios al día siguiente (cuando el artista se encontró que le había añadido montera y muleta, al cuadro)....
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Veraneábamos entonces (principios de los sesenta) en un precioso puerto de pescadores, que luego la construcción convirtió en una ciudad de rascacielos. Se llamaba (y se llama Benidorm), pero ya no es para nada la misma. Aún desconozco por qué para construir una ciudad moderna, hace falta destruir un precioso pueblo antiguo, pero ha sido algo común en toda la costa mediterranea... Los italianos o los franceses no lo hicieron igual y junto a lugares cargados de rascacielos, han conservado los pueblecitos costeros, perfectamente intactos (y es que en el Mundo hay sitio para todos). Era francamente bonito Benidorm entonces (hace casi cincuenta años) y aún mas bellos los lugares que le rodeaban -Altea, Fontes de Argar, Calpe o Castell de Guadalest-.
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La casita de Benidorm no era muy grande, pero tenía jardincillo y patios, pudiéndose dormir al raso durante el verano. Así hubo meses que nos juntábamos mas de veinte allí viviendo (entre primos, amigos y extranjeros). Porque como mi padre de había educado en Alemania -vivió los tres años de guerra civil en ese país-, tenía infinidad de amiguetes germanos. Quienes a principios de los sesenta, venían a las playas del Mediterraneo como las moscas a a miel, y dormían al raso, como si estuvieran en el mismo paraíso. A ellos había que añadir los pintores amigos (Martín era un asiduo), algunos franceses que llegaban al olor del arte y el mar cálido; tanto como a los curas que aparecían en Benidorm a vernos, (porque en casa, normalmente vivía algún sacerdote; que, además, invitaba amigos). La mezcolanza era "brutal" y Martín Saez destacaba en las veladas hablando y contando mil batallitas sobre Paris; del socialismo,  o de la revolución que los pintores y los artistas preparaban contra Franco.
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Nos encantaba pescar e íbamos a hacerlo a Calpe y sobre todo a Altea, por lo que Martín y otros convencieron a mi padre de la necesidad de comprarse un barco para salir de pesca, para poder hablar en Alta Mar de todo y de política (sin temor a ser escuchados)... Hacia 1966 debió comprarse mi padre un barquito de unos nueve metros, con un camarote y baño. Pero al aparecer en Altea, Martín Saez, nada mas subirse en este, nos dijo que aquello era "un chinchoro" y que un arquitecto de prestigio con amigos de la importancia como él, no podía navegar en semejante cáscara de nuez. Yo alucinaba al escuchar como Martín criticaba la barca (que recuerdo se llamaba Maribel) y decía que lo tenía todo hortera, hasta en nombre.... Ni corto ni perezoso, al siguiente año, mi padre habló con Paco Orozco (un astillero de Altea) y le compró un nuevo modelo, de unos catorce metros y varios camarotes. Al llegar Martín a verlo, ya sí nos dió la enhorabuena y dijo que aquello era digno de un pintor como él y de un arquitecto como mi padre. Se subió, dimos una vuelta y ya no se bajó. Encargó que le trajeran el caballete al barco y se quedó a vivir en el barco, todo ese verano...
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Alguna vez le íbamos a ver (pues mi padre por motivos de trabajo apenas veraneaba), y allí estaba Martín, con sus lienzos en "El Pescarus" (como se llamaba aquel Orozco), atracado en el puerto de Altea. Diciendo a todos los franceses que pasaban por delante, que él era un pintor millonario, que tenía casa en París y barco en España, viniendo hasta Altea en él desde las riberas del Sena... Que si se animaban, les hacía un precio en el cuadro, sobre todo por ser franceses (además, que si eran militantes del P.C. se los ponía a precio de "camarada"). Yo nunca pude entender como le gustaba el lujo tanto a este que se decía "apóstol del pueblo" y un día se lo comente, en tono bastante malo. Llegándole a decir:
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-"Martín a ti te gusta mas el dinero que a los toreros"-. Creí que me iba a soltar una bofetada, pues aquello era una ordinariez dicha por un niño de siete u ocho años, pero muy por el contrario, Martín Saez reaccionó de forma imprevista y soltó una carcajada; tras lo que miró a mi padre afirmando con rotundidad:  -"¡Oye Mario!.  Yo creía que tu hijo era mas tonto..... Pues claro que me gusta el dinero, Angelito; por eso no soporto que los pobres no lo tengan.... "-.  Aquello me dejó pensando si quizás Martín tuviera muchas razones para haberse hecho comunista. Pese a todo, yo seguiría siendo de Derechas, como lo eran los buenos toreros.
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Lo peor de Martín Saez era cuando te cogía por banda para contarte la Segunda Guerra Mundial. Siempre que estábamos pescando, bien sabía que no podíamos movernos de los alrededores de la caña; entonces venía con postulados políticos. Los peores eran los razonamientos sobre quien había ganado realmente la Segunda Guerra Mundial, porque había que escuchar durante horas y horas un razonamiento que explicaba que los americanos la habían perdido y que los únicos que la ganaron, fueron los rusos.... Aquello duraba la intemerata y un día cansado ya un primo mio de monsergas, le preguntó porqué si los vencedores habían sido los rusos (solo);  Inglaterra y Alemania, lideraban el grupo de los Aliados. Se quedó mirando con cara de pocos amigos y dijo: -"Eso es buscarle tres pies al gato"-. Tras ello se fue enfadado y estuvo unos días sin hablar con nosotros.
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Recuerdo también que uno de los alemanes que vivían en Benidorm con nosotros, comentó que el Muro de Berlin había que derribarlo y Martín le soltó: -"¿Y la muralla de China; qué?. Mucho peor fue eso, que hizo un tirano hace cientos de años y que mide centenares de kilómetros. Y allí esta.... Mucho mas alta y larga ... Y nadie protesta..."- .  Así era Martín Saez, un "casta" de la ideología bien comparada.
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Cuando venía a celebraciones en casa, en las ocasiones importantes (pues a diario aparecía a comer, o a cenar), siempre había que hacer y cocinar sopa china. Ello, porque también era Martín, pro-maoista. La sopa china era entonces modernísima, porque tenían que traer de París los fideos de arroz (fideos que no se conocían en España). Martín los cocinaba con setas, que también traía de Francia, y mientras hacía la sopa, los comentarios en la cocina eran de los mas espectaculares. Todos ellos, se referían a la pobreza de espíritu de los españoles y a lo maravillosa que era Francia y China . Narraba que de la importancia de China ya se había dado cuenta Napoléon, cuando los españoles no sabían ni donde estaba ese país en el mapa.  -"Porque la intelectualidad de España, en tiempos de Goya; era mas negra que el carbón"- (apostillaba). Comentando que el emperador de Francia había calculado, que si todos los chinos saltaban a la vez durante un minuto, podrían producir un gran terremoto. -"Eso sí que es un gran país y no esta porquería que tenemos"-  (terminaba sentenciando). Aquello, para un niño de siete años (como yo era) resultaba un comentario "impactante".
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Un día que vino a una comida, y al preparar su sopa china, vió que mi padre no les había puesto marisco, ni "viandas caras"; sino una simple fabada. Al saber que la cena era de fabes, comenzó a protestar, diciendo que le estábamos dando comida de proletario. Mi madre, al verle tan enfadado, quedó un poco asustada y le comento que le serviría poquita fabada. A lo que Martín respondió como una furia diciendo: -"Si hombre. Encima de lo barata que te sale hoy la cena. ¡Me vas a dar poco!."-  . Se comería cuatro o cinco platos de fabes, su sopa china, el postre de tartas, rematado todo por su zumo de naranja con bananas. Tras ello comenzó un discurso que recuerdo como si fuera hoy, porque me dejó "anonadado". Dijo que era "el apóstol del pueblo" y que iba a cantar esa noche por el pueblo, dado que habían comido como los proletarios: Fabes. Tras ello, me hizo ponerme a su lado y comenzó su discurso así (de veras fueron mas o menos estas, sus palabras):
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-"Mirad este niño; regordete y con pelo cuidado y rizado. Mirad su pantalón tirolés, su expresión de alegría... Pues solo por como va vestido y con el aspecto que tiene, sabemos que nunca ha pasado hambre..."- . Yo me quedé espantado a oir aquello. Para mas colmo de los colmos me dijo, que me subiera la melenita del pelo y enseñara la nuca. Mostró mi nuca a los comensales prosiguiendo:
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-"Mirad su nuca. No tiene ni una arruga.... Porque los hijos de los aldeanos y de los labradores nacen con arrugas en la nuca, arrugas heredadas de los años que han trabajado el campo sus padres, sus abuelos y sus ancestros. Y aquí teneis a este niño, sin marcas de labor alguna en su piel...". Yo estaba pasmado ya a esta altura del discurso. Tras ello me preguntó qué idiomas hablaba y le dije que en casa me obligaban a estudiar alemán y en el colegio francés e inglés. Al oirlo siguió Martín:
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-"Y su destino... Ya es un destino de ricos. Tal como no tiene arrugas en la nuca, ya tiene previsto que podrá viajar, salir, conocer Mundo y trabajar donde le guste. No como el hijo de un labrador cuyo único destino será el arado, o el andamio". Yo me fuí retirando, porque no me gustaba nada aquello y entonces comenzó a declamar Martín de una forma muy parecida a esta:
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-"Hoy que en esta casa, hemos comido unas puñeteras fabes. ¡Hoy y solo hoy, voy a cantar para el pueblo!. ¡Porque son ellos los buenos en el Mundo....!. Así cantaré; porque los pobres son paridos, mientras a los ricos, les dan a luz. Los pobres van a la escuela, mientras los ricos asisten al colegio. Los pobres no tienen a veces donde hacer sus necesidades, pero cuando ven un aseo dicen que van al servicio. Los ricos no, los ricos van al cuarto de baño, porque allí tienen la bañera (donde se lavan). Los ricos van a trabajar; pero los pobres, trabajan. Los ricos tienen descendencia y los pobres, hijos (o churumbeles). Los pobres, consiguen triunfar, dirán que tienen dinero; pero los ricos, hacen dinero. Los pobres tienen señora (o parienta); pero los ricos, tienen mujer.
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Finalmente os digo. Que los ricos se mueren y los pobres también. Y para mayor horror a unos se les entierra en una fosa y los otros gozan de panteones lujosos, donde su familia les recordará con alegría y flores. Así, como apóstol que soy del pueblo, santifico estas pobres fabes, que hoy nos hemos comido.....".
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Cuando oí esto, yo huí hacia mi cuarto y pasé una noche fatal, pensando en los pobres. Estuve un buen rato llorando por los pobres y el disgusto que me dió Martín con su discurso fué terrible. A la mañana siguiente, me levanté y fuí a desayunar. Isabel (la hermana de Jose) me había puesto el desayuno como de costumbre, porque lo que mas me gustaba era Colacao con galletas Maria y mantequilla. Me quedé mirando a aquellas galletas y ese Colacao y no podía llevármelo a la boca, pensando que algún pobre lo podía necesitar mas que yo. Estaba triste y deprimido. Isabel, lo notó y me preguntó qué me pasaba, si estaba enfermo. Medio llorando le conté que ayer había escuchado un discurso de Martín Saez, que decía que era el "apóstol de los pobres" y que cantaba para el pueblo. Narrando que en las aldeas los niños estaban desnutridos y paupérrimos. Entre lágrimas, le dije que por aquello estaba tan preocupado, que no podía ni comer. Al oir eso, Isabel (que tenía bastante carácter) puso el grito en el cielo, diciendo:
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-"¿Ese, el apóstol del pueblo?. Mira como me ha dejado la cocina con su sopa china. Cada vez que viene y cocina, tengo luego que pasar horas y horas limpiando todo lo que deja lleno de roña y de quemados. Me lo pone todo, como un cerdo.... ¡Apóstol de los pobres!. ¡Que canta para el pueblo!. Pues cuando te diga eso de nuevo, le vas a contestar de mi parte que yo soy de Valverde de Llerena y allí los niños se hinchan a chorizo y a lo que quieren. Así que no nos hacen falta estos apóstoles.... Además, que aquí, en España, el único que canta para el pueblo es Raphael (que ese sí que canta bien)..... ¡No te digo. Mira como me ha dejado la cocina ese tio....!".
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Le pregunté si el tal Raphael era comunista también y ella me dijo que no (en un tono muy rotundo). Me quedé tranquilo de que hubiera quien "cantaba por el pueblo" y no fuera del comunismo.... Mientras observaba como la pobre Isabel limpiaba con paciencia todas las manchas que había dejado el día anterior, el "cocinero de sopa china maoista", me fuí animando. Comencé a tomar mi Colacao con galletas y a observar de nuevo a Isabel, que era guapísima entonces... Volví a ser feliz y la amargura de aquel discurso escuchado la noche anterior desapareció durante un tiempo. Digo durante unos días, porque Martín venía casi a diario a casa y nos atormentaba con sus discursos sobre "el pueblo". 








viernes, 7 de enero de 2011

FAUNA Y FLORA DE EL CAFË GIJÓN (VI, La generación de los pintores; ideas e ideología de los sesenta)


Arriba: Mi hermano Mario, con unos trece años, pintando en calzones y delantal en Alemania  (hacia 1965). Abajo, un retrato expresionista realizado por él en 1968 (con solo quince años); soy yo con un pájaro, antes de cumplir los siete.


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Como ya dije, mi padre, en los años sesenta era "izquierdoso", tirando a algo rojizo. Sin ser marxista; sí era un moderno, progre, o comoquiérase llamar -por algo se había hecho arquitecto y se consideraba "un colegilla de Dios" ; expresión esta, última, que no es  mía,  ni de él;  pues de trata de un "dicho" muy arquitectónico-....-. 
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Mi madre, por su parte, recuerdo que decía que la política le espantaba y la cosa no era para menos, tras lo sucedido en su familia: Quienes fueron progresistas liberales "de izquierda", pero tristemente en la guerra les encarcelaron  los del bando republicano (haciendo "desaparecer" a mi abuelo -entre otros-). Para mas tristezas, después de la contienda, llegaron "los nacionales", pidiendo que los hijos, actuaran en el juicio contra los que le mataron -como parte acusadora- y por no querer hacerlo, también fueron "mal mirados"por los contrarios.... Pese a todo, mi madre siempre decía, que lo único bueno en  aquel horror, fué que siempre había dormido tranquila, sabiendo que ella y sus hermanos no hicieron nada por vengarse, de quienes acabaron con su padre.
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Por su parte, el primer recuerdo que tengo de mi hermano se relaciona bastante con la política y el arte. Era casi diez años mayor  que yo y debía tener yo cinco cuando él (que se llamaba Mario, como mi padre), pintaba a diario en calzoncillos... Su ilusión era ser pintor, pero había que "trabajar" en calzoncillos, tal como Picasso lo hacía. Mi madre, harta de verle pasear en calzones por la casa, le aisló en una terraza cubierta y le puso un delantal, cansada de comprar "gayumbos" para reponer los que decoraba "al oleo" cada vez que se inspiraba. Por cuanto digo, lógico es entender, que mi hermano era tan admirador de Picasso, que con trece años ya se había aprendido La Internacional en francés y la cantaba en calzoncillos, mientras pintaba frenéticamente (pues "la versión en español" estaba tan prohibido cantarla en nuestro país, como estornudar en un quirófano).
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Mi siguiente hermana, Tere, fué desde niña una persona mas seria que todos nosotros. Pese a ello, también recuerdo que de joven era "muy rojiza" de ideas y bastante progresista. Tanto que su íntimo amigo a los catorce años (un primo nuestro), terminó siendo el ministro más joven que tuvo Felipe González (algo que nos gustaba mucho, pues queríamos sacarle en el Guinnes de los Records, aunque no se dejaba). Por su parte, la siguiente hermana que tengo (Maria José), no se metía en política; le bastaba con tener para tabaco y para anís, que le echaba a un botijo en el colegio, para darle uin trago entre clase y clase. Fumaba pitillos Habanos, desde los once años y desde entonces, era difícil esconder su afición, ya que aquel era el tabaco mas fuerte que había en el mercado (olía a rayos). Por lo que decidió hacerse amiga del cura que vivía en casa, que también fumaba habanos y con el que compartía cajetillas, para echarle la culpa de los olores (o de las colillas) y  no tener problemas de control paterno...
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Yo, por mi parte, creo que vine al mundo como aparecía El Platanito en los Toros: De expontáneo, en el momento mas inesperado y en "lo último" de la faena (para que el morlaco estuviera cansado). Cogí a mis padre mayores y no pudieron conmigo; ni siquiera para regañarme, o educarme como era debido; de ello aún estoy por pulir (aunque me lo paso bastante bien en este estado de "asilvestramiento"). En lo que se refiere a la política, creo que soy el único de mi familia que nací de Derechas; aunque con la vida me, fuí "torciedo" (hacia el lado opuesto) y ahora son un tanto diferente. No sé si mi preferencia hacia el lado derechoso se debió a que hasta los seis años quería ser torero... Es muy posible,  pues no conozco aún un solo torero (de los clásicos), que haya sido de izquierdas... -Quizás, El Cordobés lo fue; pero hemos de decir que " ese, no era precisamente un clásico"-.
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Con los años, se centró aún mas aquella preferencia mía,  hacia el lado en que los toreros ponen "las pilas del traje de luces" en la taleguilla. Pues terminé totalmente de derechas y un poco harto de "los progres", a los que tanto oía decir que todo lo hacían por el pueblo. Ya que lo único que yo les veía hacer, era venir a casa, a ponerse morados a whiskyes y a vino (del mejor). Mi padre y su grupo del Gijón eran geniales, pero no es lo que un niño de siete años puede entender como normal o adecuado; por lo que, sobre esa edad, decidí que aquellos que se proclamaban comunistas a golpe de Vega Sicilia con whisky y que para reunirse, tenían que viajar a Paris; eran mas bien de la "gauche divine", que del pueblo. Debido a que yo veía como la "gente normal", tomaba vino con casera y aceitunas, maldiciendo a Franco cuando les apetecía; en el bar de enfrente (sin tener que quedar en la ribera del Sena, ni abrir champán, para intrigar y preparar contubernios).
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Crecí y fueron esos los años en los que si no eras de izquierdas, no te ponían nota (en el colegio y en la universidad); por lo que me "escoré" definitivamente hacia la derecha.... Pese a ello, la vida fué torciéndome hacia el otro lado y a día de hoy, mi "espectro político" se podría parecer a uno de esos bonsais de raras ramas (que guarda el expresidente González), con un tronco; que al principio va a la derecha, luego gira a la izquierda, luego al centro y al final se retuerce como una morcilla recién frita. Gracias a ello, quizás he sabido apreciar con la edad como era "esa gente" de la tertulia de los pintores (de mi padre, en El Gijón). Pintores y artistas de los que  recuerdo muchas cosas y anécdotas.
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Decía mi progenitor que el grupo mas divertido en los años sesenta, era el de los pintores, pues los escritores se tomaban  la vida demasiado "en serio". Por ello y por su amor a la pintura, se integró mi padre en esa tertulia. En lo que se refiere a los literatos de El Gijón,, en mi memoria conservo uno, que era especialmente divertido, ameno y entretenido  (como ninguno). Se llamaba y se llama, Carlos Oroza y era quien mas se integraba entre los pintores; siendo mas bién un aedo, un bardo o un rapsoda de época homérica, que un poeta de la literatura convecional. Recuerdo que mi padre compraba sus cassetes, que él grababa con sus declamaciones (acompañadas de música) y alguna de ellas comenzaba diciendo:
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"Mis versos nacen oralmente y no los transfiero al papel, si no es solo, con verdadera repugnancia".
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Tras ello, la declamación solía tratar de la guerra del Vietnam, de Eva-me-Malu o de Natibel, como aquel hombre llamaba a sus personajes. Creo que aún conservo una de aquellas cintas de Carlos Oroza, que eran preciosas y se trataba de recitativos con decenas de minutos, dedicado a Terele Pavez (la hermana de Edma Penella). -Algo que es todo un triunfo, pues aquella cassete debe tener mas de cuarenta años, la oí por primera vez, cuando yo tenía unos seis o siete años y hacia los quince "se la robé a mi padre", para guardarla preservada envuelta en papel de aluminio-. Por su parte, me contaban, que los recitativos, al final de noche de Oroza, eran a veces apoteósicos. Sobre todo cuando el rapsoda se subía a las mesas para rasgarse los puños y las botonaduras, entre los aplausos del público.
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Pero no todo era felicidad en El Gijón... Las rivalidades a veces eran terribles. Asi también he oido de niño las peores críticas que unos se hacían de otros (en casa o por comentarios de los contertulios). Del genial Carlos Oroza, había un famoso pintor que no le tragaba y apostillaba siempre que era un poeta "que debía siempre avisar antes de comenzar a recitar,  de que sus versos nacían oralmente y no analmente; para que luego no hubiera confusiones con el papel...". Y es que "la mala baba" y la envidia, también a veces abundaba entre los contertulios de El Gijón.
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Recuerdo también, haber escuchado un "cotilleo tremendo", de esos que cuando uno tiene siete años no puede olvidar. Era sobre Sandra, una mujer que iba a diario al Gijón y "amaba" a todos los artistas. Dicen que se proclamaba "liberada" y que cambiaba el arte de su cuerpo, por el de los pintores o intelectuales que estuvieran dispuesto a ello. Incluso comentaban, que Sandra tenía una buena colección de cuadros, que había ido atesorando en esas "transferencias" artísticas. A veces vendía, pero mi padre no le compraba nunca cuadros, no solo por ser bastante carera (a juicio de los pintores), sinó porque le daba un poco de "repelús" la procedencia del objeto artístico (como pago de ese "cambalache de artes"). 
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En mi memoria tengo grabada sobre la menciondada Sandra, una historia que vino contando una noche el pintor Martín Saez a casa. Tendría yo siete años y oía unas risas tremendas a media noche, que venían del salón. Me acerqué hasta allí y vi que se trataba de mi padre y los que volvían del Gijón, narrando que a un famoso pintor le había "pescado" su mujer, haciendo "intercambios artisticos" con Sandra. Contaba Martín Saez, que la esposa del así encontrado en su propia alcoba, había arrastrado por los pelos a la pobre Sandra hasta el descansillo de la escalera y la había vepuleado allí. Luego, mientras esta se vestía como podía, la llamó "puta", una y mil veces, gritando. Tras conseguir vestirse y arreglarse el pelo, aquella que ya se veía libre y segura, ante la mirada de todos los vecinos (que habían salido de sus casas al oír el jaleo). Solo respondió:
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-"Puta....Sí. Pero tú barata"-. Tras ello, dicen que  bajó la escalera a toda prisa, seguida por la mujer que le había encontrado acostándose con su marido, mientras  le decía a aquella: -"No te enfades conmigo, ni me persigas. Es que tú por un revolcón, ni le cobras. Con lo feo que es..."-Ocurrido esto, parece que Sandra fue al Gijón a contar a todos lo sucedido y aquel pobre pintor hubo de estar largo tiempo si visitar el Café, ni poder entrar en su casa.
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Estas y otras conversaciones parecidas eran las que yo escuchaba de niño a veces tras una puerta, sin que nadie me viera que allí estaba. Sin poder comprender cuando las oí (hace mas de cuarenta años) por qué se reían tanto mis padres y sus amigos en ese momento. Pese a ello, algunas de las cosas que decían, las pude ir recordando y con el paso del tiempo entendí que aquel mundo y ese café, en los años sesenta, era "estrambótico".
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Como digo , aún recuerdo algunos nombres y algunas anécdotas de aquella tertulia de los pintores, en la que  además se integraban (entre otros y por lo común): Carlos Oroza, mi padre o Pepe Quereda (del que ya hemos hablado en el número II referido al Gijón de este blog). Pese a ello, muchos de los pintores que allí asistían (algunos de verdadera importancia) han quedado sin "catalogación" ni grupo. A algunos se les llama "los 20 pintores de Paris" a otros, los "pintores de los 60 de Madrid" o "de Bellas artes"; pero realmente no hay un término que aune a esta veintena o treintena de artistas, que allí se reunían semanalmente. Tanto es así que a día de hoy carecen de "grupo" o referencia de generación artística, pintores de la relevancia como: Cossio, José Diaz, Evaristo Guerra, Antonio Quirós, los hermanos Saez y etc etc.... Muy bueno sería poder englobarlos a todos con un nombre (entre el que quizás el mejor fuera "Los pintores del Café Gijón").
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Pues por mucho que nos empeñemos en calificarlos como los 20 de París, no nos encontramos a todos los que eran, ni eran todos los que nos encontraremos....
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Recuerdo bien el nombre de algunos artistas, quienes  eran francamente importantes. Ya que  mi padre venía del Gijón dia si y dia también, con un cuadro bajo el brazo (muchos, los que fué regalando, a clientes, compromisos, hasta en bodas. cuando se hicieron famosos...). Por ejemplo, me acuerdo de que cada vez que Tino Grandío tenía que irse en moto hasta su pueblo de Lugo, le vendía un cuadro a mi progenitor. Se lo tenía preparado de antemano y para que se lo comprase, le tocaba el "Asturias patria querida" a la gaita.... La gaita de Constantino Grandío parece que era solo comparable al violín de Ingrés, aunque el pintor decía que no podía inspirarse sin tocarla; por lo que si se empeñaba en darle al roncón y soplar a las "pipas", mas valía comprarle el cuadro cuanto antes. -Por cierto; al parecer, contaban que una vez se empeñó en llevar a su villa natal de Lousada a Sandra (en moto como iba siempre). Tras las diez horas de viaje en una vespa, la pobre mujer dijo muy enfadada que se volvía en tren, porque el trayecto le había "deteriorado muchísimo la herramienta de trabajo"-.
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Antonio Quirós era otro de esos genios del expresionismo figurativo de los sesenta que paraba a diario por el Gijón. Tengo entendido que su carácter era fuerte y que terminó emigrado a Londres, diciendo que "Madrid era un poblacho"... De la Mancha, que yo recuerde, también iban dos continuamente a la tertulia: José Diaz (Pepe Diaz), al que me dijeron que llamaban "El Paleto", porque no se quitaba la bonia dentro del café (un maravilloso paisajista abstracto). Y Agustín Úbeda- Romero, cuyos lienzos surrealisto-naif son una verdadera preciosidad. Uno de los mas jóvenes que allí asistía era Evaristo Guera, un malagueño genio del Naif, que vino a Madrid "custodiado entre nabos", como siempre decía (pues llegó recogido en autostop por un camión de verduras).
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Pancho Cossio era otro de los asiduos. Junto a Lapayese del Rio, quien sí tenía un violín como Ingrés (pues estudio para músico y pintor, viajando pr toda Europa). De las pocas mujeres que iban estaba la paisajista María Carrera (entre las jóvenes) y Menchu Gal. Aunque Menchu Gal, tanto como Benjamín Palencia, Solana y Zabaleta, pertenecían a  un grupo de referencia: La llamada Escuela de Madrid. Grupo que apoyó la Institución Libre de Enseñanza y mas tartde fue admirado por las grandes figuras del 27 (como Lorca o Buñuel). Aunque al integrarse en él, Martinez Novillo, se terminó llamando a final de los años 30, La Escuela de Vallecas.
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Pero como digo, este grupo de pintores, que se reunían en el Gijón en los años sesenta, carece de nombre (agultinante) o de refencia concreta. Entre ellos, también estaban y se destacaban mucho, los hermanos Saez (Martín y Fernando, representantes del mejor expresionismo figurativo de mediados de siglo español). Estos eran casi de la casa, pues venía Martín prácticamente a diario a comer (o a cenar) as casa de mi padre. Fué ese pintor el que le enseñó a mi hermano que había que trabajar como Picasso, en calzoncillos;  y decía del genio malagueño exiliado, que solo le veía como defecto ser "un poquillo de derechas" (Martín se proclamaba "el mas rojo que un tomate,  entre los rojos"). En verdad lo debía de ser, pero le gustaba más la buena vida que al propio Picasso y cuado veía unas angulas era como si hubiera aparecido, la obra de arte mas maravillosa del mundo. Pues las comía en crudo, en tostada, en tortilla, en ensalada y (por fin, para acabar) en aceitito bien caliente y con pan... Tras ello afirmaba que un buen artista, lo que mas apreciaba era lo bueno y que lo mediocre, no tenía lugar en el mundo de los genios....
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Como final contaré una anécdota absolutamente real que sucedió en casa, cuando yo era muy niño. Una noche como tantas,  vi que se abría la puerta y entraba mi padre consolando a alguien. Se trataba de Pepito Quereda, que se quejaba de una terrible escena que había vivido en el Café Gijón. Salimos todos a ver qué le pasaba a este hombre que llegaba, lamentándose tanto. Le traía del brazo de mi padre, tranquilizándole, mientras le decía que no se preocupara, que si hacía falta él le deaba el dinero que necesitaba. Ante la oferta y ayuda de nuestro padre, quiso demostrar lo buen hombre que era y Perpe Quereda, nos contó lo sucedido:
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Al parecer, en esos días, Quereda había contraído algunas deudas y estaba "apretadillo" de dinero, por lo que decidió pedir prestado a los amigos. Para ello, llevaba una libreta en la que apuntaba la cantidad que le dejaban, poniendo luego bajo ella, la fecha en la que debía devolver el dinerito. Resultó que Martín Saez, le había prestado diez mil pesetas (una cantidad similar a mil euros, hoy) y llevaba ya dos meses de restraso esperando que se los devolviera. Esa noche que yo digo, apareció Pepito Quereda en el Café Gijón con dos jovencitas preciosas que pidieron una botella de buen rioja, además de varias tapas (incluidas gambas). Estaba Martín viéndole y le dijo a mi padre: -"Qué buen momento, para pedirle las diez mil pelas que me debe.  Mira; allí está Pepe, ligando con dos mozas y tomando de todo. Hasta parece que le sobra el dinero.... Verás como si voy para allí, me  da las diez mil, antes de que esas dos chavalitas se enteren de que debe dinero"-.
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Ni corto, ni perezoso, se encaminó hacia Pepe, y delante de su dos nuevo "ligues" le dijo que le debía diez mil. Aquel pobre José Quereda quedó pálido y se llevó a Martín Saez hasta la barra del Gijón. Allí le enseñó la libreta en la que estaba apuntada la deuda y le dijo que por favor, que ese no era el momento. Martín, que medía un metro ochenta, pero pesaba mas de ciento veinte kilos, cmenzó a incomodarse.... Quereda, medía uno cincuenta y pesaba menos de sesenta kilos, y empezó  a tener miedo.... Una y otra vez le repitió que por favor, ante estas dos ninfas que había traído,  no le incomodase y le dejara en paz. Pero Martín le increpó  insistentemente, que debía pagarle la deuda. 
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La cosa terminó en una discusión  desagradable en la barra de El Gijón, en la que Pepe sacó la libreta y le dijo: -"Mira. Estás el segundo. ¿Ves?. Aquí pone: Martín Saez,  diez mil.... El segundo de la lista; así que en unos días, te pago las diez mil pesetas que te debo. ¡Déjame en paz!."-
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Martín que era muy impaciente, dijo que nada de eso, que en ese momento le diera la cantidad debida y Pepe Quereda, no sabiendo como reaccionar ante las dos mozas que había llevado al Gijón, sacó una goma de borrar, y con tono amenazante y le dijo : - "Mira Martín. Como te pongas así, te borrro, porque estás apuntado lápiz.... Seas el segundo o el primero. Pero te borro para siempre  y luego, vete tú luego a cobrar, porque para diez mil pelas que me dejáis, os apunto a lápiz...."-
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Martín Saez en ese momento, tomó en brazos a Pepe Quereda, lo puso sobre la barra del Café Gijón y le dio un beso de tornillo.... de minutos... De tantos minutos como necesitó para que las dos chicas que había traído Pepe, pusieran cara de extrañeza y salieran pitadas del café.... Al acabar tal extremo acto de amor y fantasía, Pepe Quereda miró hacia su mesa y al ver que las dos mujeres que traía habían huido, se dirigió a la de mi padre, a llorar las penas y así llegó a casa....
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Esas son las cosas que pasaban....




jueves, 6 de enero de 2011

FAUNA Y FLORA DE EL CAFÉ GIJÓN (V, De los años tristes a la alegría de los sesenta)



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Mi abuela (con unos quince años hacia 1910), junto con unos parientes, vestidos de japoneses al estilo Madama Butterfly, ópera recién estrenada por aquel entonces y que tanto les gustaba. Arriba (en una foto redonda), quien luego se casaría con ella en 1918 (mi abuelo: Angel Santafé). Desde aquella época a mi familia le encantaba Japón; el país que casi cien años después, me acogió y me dio  hogar y trabajo.
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Innumerables veces me han preguntado "quién pudo preparar el asesinato de Canalejas". Quizás, por la proximidad al personaje, o por mi interés hacia la Historia, algunos han creído que podía aportar algún dato desconocido. Incluso el propio Jose Manuel Canalejas (quien es tan buena persona como su bisabuelo - o incluso, mejor-), me lo ha llegado a decir en una ocasión. Siempre que me lo cuestionan suelo contestarles lo mismo: Que este hombre, llamado Pepe por muchos (aún cuando era Presidente del Gobierno) y que paseaba por Madrid como un ciudadano más, intentando arreglar las cosas; sobraba en la política de entonces...
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Sobraba por dos motivos fundamentales: Primero, porque deseaba acabar con el belicismo y hacer una política de regeneración y cultura. Segundo, porque quería convertir a España en una democracia verdadera y acabar con las elecciones de voto comprado, tal como en el texto anterior explicábamos que se hacía. De tal manera, los "caciques" que compraban las papeletas a sus votantes (pagando entre las dos pesetas y un duro), lo último que podían permitir, era que Canalejas prohibiera la venta de votos y se celebrasen en España unas elecciones democráticas.... Aunque quizás, si no hubieran matado a Canalejas, España se hubiera convertido en un verdadero país democrático y los enfrentamientos políticos se hubieran resuelto en las urnas y no con las armas....
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Para mas problemas que daba "Don Pepe", su política promovió que todos estuvieran obligados a ir al ejército (a la mili o a la  guerra), fuera cual fuera su rango. Sin permitir el pago a un mercenario de tu puesto en el ejército (como hasta entonces se hacía). Ello, llevó a que muchos se lo pensaran antes de desear una  nueva guerra (sobre todo, los que creyeron que nunca iban a ir a ellas...). De hecho, durante sus mandatos, hubo un cierto periodo de paz, algo que no debió gustar nada a los fabricantes de armas y a los promotores de contiendas de entonces. Pues a principios del  siglo XX, comenzaron a escucharse teorías que proclamaban que debido a la proliferación de médicos y mejoras en la medicina, faltaba mortalidad  (sobre todo, infantil). Además, estaban viviendo mucho tiempo los viejos y no había tantas enfermedades entre la población pobre (que ya se iba alimentando). De lo que si se seguía por este camino, pronto nadie cabría en Europa, ni habría alimentos para los que en este continente nacieran.
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De hecho, estas teorías "del progreso visto como debiera observarse", desembocaron pensamientos que afirmaban, que la mejor solución para "arreglar" el Viejo Continente, era una gran contienda -que, precisamente, se produjo poco después de la muerte de Canalejas-. Algunos, incluso piensan que el atentado contra el  estadista español, pudo ser una provocación para ver si saltaba ya el polvorín, tan "esperado y deseado", por aquellos que veían necesaria una Gran Guerra (para limpiar Europa de prole y motivar la industria y la investigación). Ya que aunque hoy nos parezca terrible, una de las teorías mas seguidas a principios del siglo XX era que lo mas útil para "barrer" la suciedad de los países eran las guerras, tanto como para hacer avanzar las economías. De ello, nacieron ideologías aberrantes, que promulgaban la necesidad de expansiónismo de las naciones, para conquistar y eliminar las razas (o gentes) inferiores (a los mas débiles); para que así, la Humanidad mejorara, prosperase y se fortaleciera....
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Pero, dejemos ese triste pasaje de la Historia y volvamos al Madrid del Café Gijón, en el que nos centrábamos. Como dijimos antes, tras el asesinato de Canalejas, ya los abuelos de mi madre dejaron de "dejarse ver" por Madrid y decidieron "retirarse o esconderse" un poco en Las Peñas y Clubes, para que nadie supiera bien de qué pié cojeaban, ni como pensaban exactamente. Dicen que había miedo, mucho miedo... El que era primo de Canalejas (Manuel Cobo), al poco tiempo del atentado, cayó enfermo de disgustos y problemas.  Tres años después de la muerte de su querido familiar, no pudo mas con sus úlceras estomacales y se "trasladó a residir " definitivamente a la Sacramental San Isidro (donde aún está y de vez en cuando le "visito" ). Por lo demás, sus dos hijos huérfanos, pasaron a ser cuidados por el otro abuelo (el Santafé), del que tan amigo era el difunto. Y parece que debieron "congeniar" todos mucho, pasando muy pronto mis abuelos, del julepe y a la peonza, a "jugar a los médicos". Pues hacia 1918 ya había nacido el primero de los nietos de ambos (nacidos como Santafé Cobo).
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Pese a ello, aquella parte de la Historia ya fue triste. Una época envuelta en la Primera Guerra Mundial y con una inestabilidad política en España, muy dura. Se dice que desde allí y tras la falta de Canalejas, se inició un enfrentamiento entre "las dos Españas", que luego llegaría a la contienda del 36. Pues el Partido Liberal Progresista que quedó tras Canalejas, no podía actuar de intermediario, ni pactar con la nueva izquierda verdadera, que estaba naciendo entonces (la de Pablo Iglesias). Aquellos "Progresistas", continuaron con la compraventa de votos y pocos creían en las elecciones que en nuestro país se iban celebrando. 
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Así, tras la muerte de Canalejas (en noviembre de 1912) se vivió un decenio de profunda inestabilidad, que terminó en la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Después, la huida del dictador  a Francia y luego la abdicación del propio Alfonso XIII, proclamándose la República (1931). Pero, tristemente solo cinco años después, comenzó la Guera Civil, que llevaría al país a casi  otros cuarenta años de directorio militar.... Vamos; que un españolito que naciera en 1912, hasta que cumplir los sesenta y cinco años, no vivió en una nación que tuviera una situación política "normal" (como la de los países que nos rodeaban....).
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En la Guerra Civil, quedaron huérfanos de padres, mi madre y sus hermanos. En agosto del 36 ya habían matado a mi abuelo en Sagunto y tenian que huir los hijos hacia Madrid, (mi madre acababa de cumplir doce años). Fueron traidos, cuidados y criados por algunos que sobrevivieron a la Guerra, pero sobre todo por la mujer del administrador de mi abuelo, que actuó como una nueva madre para ellos. Se llamaba Gregoria Zamarra, nacida en Tarancón. Ella era como nuestra abuela (la que nunca tuvimos) y la que me fue contando de niño muchas de estas historias que aquí recojo. Vaya en su memoria y en la de su hija -Celes, que es como una prima más-, muchas de estas palabras.
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Lo que a continuación voy a narrar sé que es desagradable, pero lo cuento porque es uno de los motivos por los que nuestra casa era tan especial: Continuando con relatos sobre la contienda del 36, me dijeron, que años después de terminar la guerra (sería hacia 1942), vinieron a casa de mi madre personas a comunicarles que habían apresado a los que mataron a mi abuelo. Querían que sus hijos firmasen, para que se llevara a cabo un juicio sumarísimo con sentencia en pena de muerte. Mi madre y sus hermanos se negaron a ello y solo dijeron que no querían saber nada mas de lo ocurrido; tanto, que si hacía falta, firmaban para que no les ejecutaran... Años mas tarde, supimos en Benidorm (por "esas cosas que se comentan"), que quienes habían matado a los ingenieros de Altos Hornos del Puerto de Sagunto en agosto del 36 (el director era mi abuelo), no fueron sentenciados a muerte. Mi madre se llevó una gran alegría al saber que en 1965 estaban libres y habían llegado a "ser personas" (no alimañas, como su tiempo les había exigido).  
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Ella me educó siempre en "el perdón" y me explicó desde niño que esa guerra, la habíamos perdido todos. Por eso en los años sesenta, nuestra casa era un ir y venir de gentes de todas las ideologías. Estaba llena de comunistas, capitalistas, anarquistas, curas raros (rojos, azules y morados), aunque lo que menos proliferaban, era los franquistas (porque los consideraban aburridísimos). De ello y de esta mentalidad, procedía la ilusión de mi padre por las tertulias y el ambiente de El Café Gijón, en los sesenta. Como ya dije, raro era el fin de semana  en el que no venía con un cuadro o una escultura, bajo el brazo; aunque muchas veces ni se acordaba cuando ni a quien, se lo había comprado.... La cosa creció tanto que mi madre le tuvo que advertir que dejase de traer ya mas cosas a casa, porque no cabían ni en los pasillos. Tras ello, comenzó a regalarlos a sus clientes. Aunque muchos de los constructores de los años sesenta, a los que les obsequiaba con una obra abstracta (de un novísimo pintor), a veces creían que era una broma y "aquello"  lo  había pintado yo  -o algún otro niño-, la noche antes....
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Como narro y por lo que vi, los años sesenta fueron los primeros de alegría que tuvo España, tras muchas décadas de tristezas y penurias. No solo la expansión económica ayudo a ello, sinó que una nueva generación que no había luchado en una guerra, floreció en nuestro país. Debieron de ser aquellos que se reunían en el Gijón en los sesenta, los primeros nacidos en nuestras tierras, que no habían ido a la guerra (en siglos y siglos). Pues si nos paramos a pensar, quizás desde que los fenicios fundaran Gadir en el siglo XI a.C., hasta estos españoles, del Gijón de los sesenta; seguramente no hubo una sola generación en nuestras tierras (hispanos, tartessios, iberos, o como queramos llamarles) que no viviera una guerra. Seguramente, aquellos que con tanto ingenió e ilusión se reunieron durante años en El Gijón, fueron los primeros españoles, que no se habían visto en la necesidad de empuñar las armas; por mandato de su ideología o su nación. De ello quizás aquel Café, pleno de gentes raras y con ideas prohibidas entonces, era una gran alegría a compartir por todos. Una luz de pensamiento e ilusiones, que ningún niño podría olvidar, si en casa fué escuchando día tras día las historias que de allí venían...







miércoles, 5 de enero de 2011

FAUNA Y FLORA DE EL CAFÉ GIJÓN (IV, Los abuelitos progresistas)





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ARRIBA: Nicolás Santafé con familiares y amigos en su casa de Carabanchel. Esta es la última foto que se tomó a la Emperatriz en primavera de 1920, justo antes de que muriera. Eugenia de Montijo fue una de las personas que mas le ayudó en toda su vida (desde su estancia en París hacia 1870), tanto que terminó regalándole una parte de su palacio de Carabanchel, para que lo usara como finca de recreo y pasara temporadas junto a ellos.

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ARRIBA: Nicolás Santafé Arellano y Manuel Cobo Canalejas, veraneando en 1914 juntos y con sus hijos. Eran íntimos amigos y tras la muerte de su lider y pariente (José Canalejas) se unieron mas (tanto que pocos años después se casarían sus hijos  -de donde venimos nosotros-)
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Como bien dije, en el texto anterior, los abuelos de mi madre eran de izquierdas. Bueno.... De lo que se entendía por izquierdas a mediados del siglo XIX  -ideario que no sabiendo como catalogarse por la Historia, finalmente  fué "bautizado" como Regeneracionismo-. Ambos dos, vivían francamente cerca del Café Gijón y al parecer, hasta que mataron a su primo (José Canalejas), iban casi a diario -junto a él-  a tomar un cafelito y charlar en este ilustre foro. Pues tras el asesinato del que fuera el político del regeneracionismo, la "cosa se puso fea" y regresaron a esconderse en las Peñas cerradas y los clubes privados (de Alcalá o la Gran Via -La Gran Peña, sobre todo-). El hecho cierto, es que eran de las izquierdas de entonces y algo radicales; quizás porque habían nacido poco despues de que Dios se llevara de este Mundo a "ese regalito de Pascua" que nos puso como Rey (con el nombre de Fernando VII).
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El padre de mi abuelo materno (que se llamó, Nicolás Santafé Arellano), había nacido en las cercanías de Pamplona en esos años en que Maria Cristina se peleaba por el trono con Espartero y cuando había acabado la primera Guerra Carlista. Omitimos el lugar donde vio la luz aquel hombre, por lo que luego vamos a comentar. Aunque él guardaba un gran recuerdo de sus orígenes, pese a que decía que la gente allí era "tan brava, que corría los toros en Sanfermín, a contrapelo" (en sentido contrario, pues correrlos por delante, era de cobardes). Pese a ello, pronto se dio cuenta de que no era lugar para vivir, tan solo al conocer los tres santos patronos que tenían. Estos eran, exactamente y sin engaño alguno: "Santafé la puerca", San Joderse" y "San Isidro el capucete".
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Corríjanme si alguien conoce bien a tan ilustres santos, por si aquello que digo, tuviera error alguno; pero por lo que nos contaron, estos tres, eran los santos-patrones de aquella villa. El San Isidro, parece que era así denominado (Capucete) porque cuando había sequía, se organizaba una procesión en domingo -desde la iglesia al puente del río Aragón-. Allí se llevaba a la escultura a hombros hasta la misma ribera. Una vez en el puente, todos los asistentes decían al santo labrador:
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-"San Isidro, que como no llueva, antes del domingo que viene... ¡Capucete!"-. Lo de Capucete, debía significar "chapuzoncete", pues contaban que si en tres domingos no había caído gota del cielo, la escultura del santo se arrojaba al río desde lo mas alto que pudieran. Aunque, a toda prisa, se intentaba pescar pocos metros mas abajo... . Digo, se intentaba, porque comentaban que desde la primera escultura gótica del santo que se fue hasta el Ebro, ya había habido varios "San Isidro Capucete" distintos, en aquella iglesia (que le cumplimentaba un rito tan "interesente" al patrón de los labradores...).
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El siguiente patrón era mas curioso, pues dicen que se llamaba "San Joderse" (tal como oyen o leen). Yo no podía dar crédito a que algo así existiera, pero de mayor lo estudié y me aclararon los "especialistas en el tema", que al parecer se trataba de una estatua que en su base llevaba la inscripción "San Joan de Jerusalem". A la que le habían quitado, o borrado a golpe de cincel las letras "a;n;J;e;u;a:l;n" y quedó como: "San Jo...de...r..s..e.". Dicen que era muy venerado, sobre todo por las que deseaban quedarse embarazadas....
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Por último, "Santafé la puerca" es el asunto religioso-etnográfico mas extraño, de los  que he tenido que estudiar y lo hice en profundidad (máxime cuando se trataba de algo relacionado con mis ancestros, e incluso, con mi apellido...). Al parecer, data de muy antiguo su culto allí y dicen que la denominación de "la puerca" tiene un origen parecido al de "San Joderse". Pues, al parecer, en el puente sobre el río Aragón que dicha villa tiene, había colocada una escultura de la virgencita francesa de Santafé (de Conque), a la que le borraron también letras. La aparción de la Virgen de Santafé, creen que se debió a que el lugar se encuentra en las proximidades del Camino de Santiago (que acaba en Conque). Pero en opinión de otros, la veneración a Santafé, se arraigó porque muchos marranos (judíos conversos) subieron a refugiarse a esta villa (fronteriza  entre Aragón y Navarra); entre ellos la familia nuestra, así apellidada. De esto, el sobrenombre de "la puerca", pues era la patrona de esos a quienes llamaban marranos por haberse cambiado de religión... . Sea como fuere, en el puente del pueblo y bajo aquella esculturita en la que estaba escrito en piedra "Nuestra Señora de Santafé, La  Patrone de Conque"; comentan que terminó poniendo "Nuestra Señora de Santafé La Puerca" y así fue adorada y llamada....
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Por lo demás, como decimos; a juicio de los mas expertos, el culto a esta Santafé se debe a la llegada a este lugar hacia el siglo XVI, de "marranos" huidos de la Inquisicíon desde Zaragoza; quienes traían este apellido que suena tanto a judeoconverso. De hecho, se dice que otra rama de la familia que se establece en la misma villa, no reconvirtió su apellido en cristiano y continuó usando el nombre original hebreo. Apellido antiguo que en los nuestros fue Azamel y el de otra familia Santafé, fue Lurki o Ha Lorquí. De lo que en aquel pueblo se ha conservado aún ese segundo apellido judío intacto y hay quienes se llaman así, si saber la mayoría de ellos por qué en medio de la Ribera del Ebro, uno puede apellidarse  Luki o Lorki. Por lo demás, en el mismo lugar, apareció una extraña familia que se conservó el nombre de aquella Villa y que terminó afrancesándolo como  Cabarrús. Comentando que  era igualmente de origen judío y que terminó haciendo grandes negocios en Francia, con muchos de los conciudadanos y paisanos de su pueblo natal navarro.
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Por lo demás, aunque el sitio le gustase mucho, el bisabuelo Nicolás, parece que estaba harto ya desde los diez años, de la situación que vivían con el carlismo. Cuando nació, acababan de perder la Primera Guerra Carlista, pero desde entonces, muchos de los que le rodeaban, solo preparaban la Segunda o la Terecera (y las que hicieran falta). Harto ya de tanto beligerante, decidió catalogar a los carlistas como: " Animales, de cresta roja, que una vez comulgados y confesados, atacaban al hombre".... Tras esta primera conclusión filosófica, que dijo, obtuvo hacia los dieciseis años (aunque la frase es de Baroja), tomó los bártulos y se largó a París a estudiar, sin poder volver donde andaban a tiros y donde los liberales estaban bastante perseguidos.
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Al parecer, alguna ayuda obtuvo en la capital francesa, de los Cabarrús (por amistad o parentesco) y terminó siendo hacia los veinte años, flautista y matemático (que era su vocación). Tras ello, se dedicó al dinero (que era su devoción) y entró en el Credit Lyonnais. Pasó a la bolsa parisina, donde al parecer, en esos años no hacía falta oposición para comprar y vender; y para ello  bastaba con tener suficientes conocimientos de números y leyes, como para poder engañar a muchos. Debió ser bastante su preparación en matemática y legislación (tanta como para dejar libros escritos) y pronto fué admitido en los círculos de bolsistas (así se llamaban). Acto seguido, se introdujo en las reuniones filosóficas de los banqueros, que justificaban la necesidad de crear y manejar dinero, para hacer a los pobres mas ricos. Esta teoría decía que era una parte fundamental del krausismo, que preconizaba la necesidad de que el proletariado tuviera propiedades y riquezas, para que el dinero cumpliera una función social y socializante. Así, el abuelito Nicolas, ingresó en aquellos años (hacia 1875), en esos círculos y vino a España unos años después a implantar esa filosofía y ese concepto del dinero y de la banca. Aunque el verdadero golpe de suerte lo tuvo al "caerle en gracia" a la emperatriz Eugenia de Montijo, que tras su destierro y destronamiento tomó a Nicolás Santafé como su banquero y financiero de confianza.
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Parece que hacia 1885 fundan en España el banco Hipotecario, con ayuda de los franceses. Cuyo cometido era facilitar dinero y dar préstarmos para que la gente "normal" pudiera comprar y construirse una casa propia -evitando la explotación de los prestamistas y promoviendo que naciera en la sociedad la clase media, con propiedades y cierta riqueza-. Así, mientras presidía este banco tan "caritativo", conoció hacia 1900 a quien luego sería su consuegro: Manolo Cobo Canalejas. Debido a que este último estaba casado con la hija de uno de los "constructores" de mas empuje del Madrid, de fines del XIX.
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Decimos constructor, aunque realmente habría que escribirse "maestro de obras"; pues en aquellos años, los que así trabajaban haciendo pisos por doquier, no necesitaban ni de arquitecto y sus principios normalmente habían sido, de albañil. Por ello, aquel suegro del otro bisabuelo (Manolo Cobo) dicen que era apodado "sandalio", por haber llegado en alpargatas a la capital y gustarle pasear por la actual zona de Malasaña, con ese calzado, (aunque en verdad se llamaba Sandalo). Y es que resulta, que el mas pobre era el mas rico, tanto que se recuerda fue nombrado senador por la "cuota de impuestos anuales" que afrontaba (un tipo de sufragio que a fines del XIX existió). Afirmándose de él, que un día antes de ir al Senado (ya preparado vestido de gala), hubo una avería en la casa, se quitó la levita y arregló las roturas, previamente a acudir a la Cámara Alta. Y es que a los esta familia, les gustaba y les gusta más una obra, que a un tonto una tiza...
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Pero pasemos a su yerno, el que fue abuelo de mi madre y padre de mi abuela... Del que ya dijimos que se dedicaba mucho a la política. Pues, como se puede comprender leyendo estas lineas, eran todos muy de izquierdas. De lo que entonces se llamaba el "liberal- progresismo". Pues aquel primo de Canalejas, de nombre Manuel Cobo, dicen que había tenido un éxito fulminante con su partido en su zona natal (Cuenca). Ello debido a que hubo entonces una técnica electoral magnífica, que consistía en preguntar a los votantes cuanto les pagaban los otros por su voto y hacer una contraoferta...
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Eran los años en los que los votos se podían comprar y parece que una de las formas mas frecuentes de ganarlos era la de hacer propaganda electoral consiguiendo hasta el "contravoto". Para ello, se preguntaba  al "electorado", cuanto pagan los otros. Si el votante decía que 3 pesetas (que era lo que solían dar), rápidamente se le respondía:
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-"¡Menudos tacaños!. Anda; trae acá las tres pesetas, que yo te doy un duro, si nos votas. Hazlo así Coge dos papeletas en la mano, lleva la de los otros como si fueras a meterla en la urna; pero cuando la dobles, para echarla, cámbiala por  la nuestra. Guarda la que no has metido  y tráela en la mano con las tres pesetas.... Que te cambiamos todo por un duro"-.
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La ceremonia de aquellas elecciones tan democráticas, al parecer se desarrollaba de forma seria y perfectamente planificada... Los "compradores de votos", vigilaban con cautela, el transcurso de aquel acto. Esos que los habían adquirido, eran llamados  "los caciques del lugar", quienes pagaban  cada voto. Y como si fueran interventores del partido, estaban presentes en la mesa electoral, cuidando de que cada papeleta a abonar, fuera debidamente introducida. El votante se acercaba hasta la "urna" (que en ocasiones era un simple puchero), con "la papela" bien abierta, cerrándola ante la mirada del cacique y sus ayudantes.  Quienes (tras comprobar que la había introducido debidamente), a la salida, le daban el dinero acordado. Así es como dicen que algunos incluso se atrevían hasta a falsificar esta compra, enseñando al electorado a llevar dos papeletas en la mano, hacer que votaban con una, cobrar de aquellos; e ir luego a entregar la no echada, para que los contrarios se la pagaran....
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En este ambiente tan democrático se fraguó lo que entonces se consideraba izquierda liberal y el pobre Manuel Cobo, organizaba y coordinaba, la zona de La Mancha a los progresistas; como le mandaba el partido de su primo (José Canalejas). Pese a ello, el regeneracionismo intentó liberarse de aquello y cuando cayó Sagasta y entró Canalejas, se pretendió acabar con la compra y sobre todo, con los pucherazos. Ya que este segundo asunto era peor que el anterior, pues consistía en que una vez terminada las jornada de elecciones, metían en la urna, las papeletas "de los muertos" (o de quienes no se habían acercado a echarlas). Al parecer, dependiendo a veces de lo que hubieran abonado los caciques y terratenientes de la zona; tras cerrarse la jornada, traían unos pucheros llenos de votos, que se unían a los de los verdaderos electores y con ello, se rellenaba el "pucherazo"....
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Verdad fué que el Regeneracionismo pretendió acabar con estas costumbres, al igual que Canalejas, harto ya de que la gente quisiera meterse en guerras, dictó y determinó que todos debían de hacer el Servicio Militar (fuera cual fuera su origen y pagasen lo que pagasen). De este modo, se consiguió terminar un poco con la perseverancia guerrera, que entonces los españoles tenían (sobre todo, en las clases altas). Pues bastaba con pagar cinco mil pesetas al ejército, para que otro hiciera la mili por tí. Pero los que no podían ni dar mil pesetas, se veían obligados a ir a servir  en Colonias (a la guerra, en las peores condiciones de salubridad y equipamiento).
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De tal manera, aquellas familias que ni siquiera tenían para pagar esos cuatro mil reales, estaban casi condenadas a perder el hijo en Cuba, Puerto Rico, o Filipinas. Ya que allí, o morían en batalla; o aún mas seguro era que perderían la vida, debido a las enfermedades tropicales y a la malisima alimentación. Tanto fue así que el famoso ideólogo norteamericano Monroe, dijo al saber lo que sucedía en el ejército español: "Yo conseguiré de estos pobres, que no tienen ni las mil pesetas para liberarse del viaje a una segura muerte, al que les envía su país. Haré que se subleven contra sus compatriotas".... -Quizás si estudiáramos detenidamente y bajo estos prismas, la historia del Desastre del 98, comprenderíamos que la culpa de lo sucedido, fué de España (y de lo que con sus hijos hacía nuestra patria, por aquel entonces...).-
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Pero sigamos con los Regeneracionistas en la primera etapa de El Gijón, porque si nos detenemos en temas como el anterior, vamos a ponernos tristes (o algo que es peor.... Serios). Como decíamos, muchos días iban los de la tertulia de Canalejas allí, a tomar el café, dado que D.José era un hombre campechano donde los hubiera. Tan de la calle, que ello le costó la vida, pues se negaba a llevar escolta y paseaba por Madrid a pié, "como Perico por su casa" -hasta que un asesino aprovechó su fé en que todos eran buenos y en que carecía de enemigos, para darle un tiro en la cabeza-. Allí, se explicaba la filosofía de Regeneración y se sentaban los mas ilustres profesores, que por aquel entonces habían fundado La Institución Libre de Enseñanza.
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Aunque por su parte y conforme me comentaron, la filosofía krausista (o de Regeneración), se comenzó a divulgar fuertemente por Madrid, en los llamados "mitines de las tahonas". Donde, tras reunirse en las panaderías los intelectuales y los obreros, muchas veces decidían bajar de precio (o regalar) el pan durante días (o semanas). Tahonas o panaderías, que en su mayoría se situaban en los nuevos barrios de la actual Malasaña, o en la entonces naciente Gran Via (y  que evidentemente, habían sido patrocinadas con créditos o constructoras, de "amigos del krausismo"...).
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Podríamos pensar que todo aquello era un chanchullo y quizás estemos en lo cierto. Pero cada época es como es y cada hombre ha de sobrevivir en la Sociedad en la que nace, haciéndolo lo mejor posible. De tal manera, es mejor comprender que juzgar y comparar que sentenciar. Pues si unos nos parecen malos, tristemente, los otros eran mucho peores... Pese a ello, parece que una máxima en estos regeneracionistas siempre fue el que había que afrontar las situaciones con sentido del humor. Así, cuando el discurso sobre el proletariado se hacía duro y comenzaban las críticas al grupo de Canalejas, dicen que en aquellas tertulias del Gijón se levantaba Manuel Cobo a defender su ideología proclamando:
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-"Nuestra meta es hacer a los pobres ricos... No hacer a los ricos pobres. Eso es lo que hay que conseguir. Que cada obrero pueda comer carne y que los comerciantes y los trabajadores, tengan su propia casa... No hacer a los ricos pobres; sinó a los pobres ricos...."-
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Entonces se oían algunas voces que exclamaban en tono de chufla: -"Y a los ricos... Mas ricos.... ¿No?-" . Pero aquello no les paraba y contestaban: -"Eso por descontado."-
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Y es que la filosofía que seguían no estaba del todo equivocada, pues de algún modo los senderos de la izquierda moderna, han seguido esta linea del Regeneracionismo, en el que se piensa, que lo mejor es que todos seamos lo mas cultos y ricos que se pueda -pese a que siempre habrá quienes acumulen y amasen mucho mas de lo que necesitan-.   Y para evitar abusos, que el Estado los controle.... Por ello, el lema de "Despensa y Cultura" parece que no podrá morir fácilmente (aunque parece que hoy la gente prefiera mas seguir la máxima de: "Discoteca e incultura"...).







lunes, 3 de enero de 2011

FAUNA Y FLORA DE EL CAFÉ GIJÓN (III Los Regeneracionistas)



Sobre estas lineas: Los Santafé Arellano y los Cobo Canalejas, veraneando  juntos. Eran años felices, en los que aún El Regeneracionismo, podía ser una via ideológica para "regenerar" España..
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Desde niño oí en casa, que la fama e importacia del Café Gijón, había comenzado a principio de siglo, con el Regeneracionismo. -Hablo del siglo XX, que es el mío; no este "21", en el que me encuentro todo el día abrumado por máquinas con botones incomprensibles-. Eso es lo que me contaron -corríjanme si me equivoco-, pero me decían que tras la pérdida de Cuba, comenzaron a reunirse allí los integrantes del "bando" que habían previsto "El Desarstre", con décadas de anterioridad. Aquellos que ya en 1870 eran partidarios de crear "autonomías" para Filipinas, Puerto Rico o Cuba; quienes incluso proclamaban que lo mejor era dar la independencia amistosa a estas tierras y centrarse definitivamente en reconstruir la economía, el civismo y la cultura en España. Esos mismos, que siguieron la tan repetida frase de "cerrar con doble llave el sepulcro del Cid"; o aquella "otra" (aún mas recomendable), que decía "cultura y despensa"...-.
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Pues El Regenereracionismo, aunque nos parezca obra de fines del siglo XIX, venía de muy atrás; naciendo de hombres que vieron la luz de nuestra tierra, cuando acababa de proclamarse en ella La Pepa. Su "iniciador", Julián Sánz del Rio, vino al mundo dos años después de que  los franceses regresaran detrás de los Pirineos y cuando junto a ellos se nos iban  -entre otros-, Francisco de Goya... Por cuanto sucedía, no sería muy difícil entender a comienzos del XIX, que esta nuestra patria, aquel entonces, se había degenerado hasta límites extremos y  que ello nos llevaba a  repetidas luchas fraticidas  (primero, Carlistas y luego, de todos los colores).
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Tuvo que perderse Cuba, Puerto Rico y Filipinas en un Desastre que produjo mas nostalgia  y risa, que vergüenzas y tristezas (algo que se observa, cuando se estudia El Desastre con detenimiento); para que el movimiento que imploraba la necesaria Regeneración de nuestra nación, se viera escuchado. Sobre todo, aquellos intelectuales que lo proclamaron desde mediados del XIX, fueron definitivamente oídos y secundados, cuando un bando político recogió sus ideas y las convirtió en estandarte principal. Aquel "ala de la izquierda", fue la de José Canalejas, quien desde la caída de Sagasta, comenzó a liderar al bando progresista, hasta llegar a ser primer ministro hacia 1910. Sus ideas Regeneracionistas también venían de antiguo, pues Canalejas , aunque nacido en Galicia, su familia era medio andaluza y bebió desde su infancia en las fuentes del "romanticismo nacionalista" , del "progresismo idealista" y en las ideas del krausismo (filosofía que trajo a España el rondeño, Julián Sanz del Rio).
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Dicen que fue hacia 1898, cuando los que sabían desde hacía décadas lo que iba a pasar en Cuba y en Filipinas, comenzaron a reunirse en El Café Gijón, para poder hablar abiertamente, sin ser interrumpidos por aquellos "otros", quienes aún proclamaban, que había de continuarse con la guerra con Colonias... Entre ellos, uno de los mas ilustres asistentes a la terulia y al cafelito diario en el Gijón, a principios de siglo, era Pepe Canalejas -quien después pasaría a la Historia como José Canalejas y Méndez-. Ello, porque tenía en despacho a poca distancia y porque su socio de bufete y primo, vivía casi al lado. Este último era Manuel Cobo Canalejas, quien tenía casa en la calle Barquillo (apenas a unos metros de El Gijón) y diariamente iba con su hermano Julían  -que también residía al lado-, a tomar el "cafetito". Ambos hermanos, eran primos y socios del político; tanto que Manuel Cobo regresaba a su oposición de juez, siempre que José Canalejas no tuviera cargo político y ejercíera de abogado. Pero volvía al bufete cuando el primo Pepe era nombrado ministro; entonces, Manolo Cobo, pedía la excedencia e iba a dirigir el bufete de ambos, haciendo unos negocietes bastante buenos (todo ello ayudado por Julián, el pequeño de los tres, quien era notario)...
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De estas cosas se entera uno solo cuando te lo cuentan a escondidas, aunque todo ello lo oí muy de niño, cuando me comentaron quien era Manuel Cobo: El abuelo de mi madre (querido,admirado y estimado por todos, pues se le considera una de las mas ilustres cabezas familiares). Realmente debía de serlo y sus virtudes como abogado no dejaron de ser mejores que las que tuvo como padre o abuelo (inmejorable). Un abuelo que "consideraban" todos de la izquierda mas izquierdosa y monárquica de entonces, aunque con un cierto sentido del progresismo "picassiano". Tanto, que su primo José Canalejas, poco antes de perderse Cuba y como "la cosa se iba a poner fea", consiguió comprar a su mujer (Maria Saint-Aubin) un palacio en la calle Huertas N.18 ; tan solo con lo que cobraron en una minuta, del bufete común  (edificio que es la actual sede de la Cámara de Comercio). Pues para muchos, la defensa del proletariado, para nada supone vivir como un proletario; ya  que para algunos, ello sería como decir que para defender a un delincuente, es imprescindible delinquir a diario... 
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Recuerdo que una vez, oyendo historias de "esos tiempos", le dije a mi madre: -"! Oye.  Pero esta gente estaba todo el día de chanchullo en chanchullo.!"-.
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Y respondió mi progenitora: -"Puede que ahora lo veamos así,aunque entonces era lo común. Es como comparar lo que se entendía por decencia, imagínate lo que sería en el año 1900, ponerse en bikini en una playa..... 
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Lo único que te puedo asegurar es que estos, los "Liberales Progresistas, Regeneracionistas", eran los mejores de entonces. Dicho por todos; desde ALfonso XIII, hasta Pablo Iglesias, pasando por Cánovas, Sagasta y Maura. Todos, absolutamente todos querían y creían en  José Canalejas. Era el líder más estimado por los políticos y el mas adorado por el pueblo. Además, dicen que mi abuelo siempre afirmaba que lo mejor para que los políticos no robasen, era que tuvieran dinero, o hicieran buenos negocios."-. Y qué le puede uno contestar a eso (sobre todo cuando uno tiene,  ocho o diez años de edad...).
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Así que dejando críticas y momentos sociales aparte, volvamos al Café Gijón y a sus tertulias de Regeneracionistas. Pues allí parece que comenzó a aparecer, junto a Canalejas, gente tan ilustre como Joaquín Costa y Giner de los Rios. Al igual que frecuentó el café otro primo del político; un gran filósofo y especialista en literatura (como todos los Canalejas), que se llamaba, Mario Méndez Bejarano. Este último era andaluz por los cuatro costados, tanto que fue uno de los mejores especialistas en Historia de Sevilla que en aquella ciudad nacieron. A punto estuvo Mario Méndez, de ser ministro (ocupando una cartera similar a la de Cultura), pero -creo recordar- que ello sucede en esos días tristes de Noviembre de 1912; cuando asesinaron a su primo José.
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Había tenido mucho contacto Mario Méndez Bejarano con los Machado, porque el padre de Manuel y Antonio, era también un famoso especialista en literatura y en folklore. Aquel progenitor de los dos poetas, apodado "Demófilo" (amante del pueblo) y llamado Antonio Machado Álvarez, en nuestra opinión ha sido una de las mas ilustres figuras de Andalucía (muchas veces olvidado; posiblemente eclipsado por el resplandor del arte universal, de sus dos hijos). Demófilo, a mas de ser literato, traductor, folkorista y profesor en los mejores foros europeos, ocupó el cargo de administrador de la Casa de Alba en Sevilla. Hacia 1993, fue susutituido en este cargo, por un flautista, matemático y bolsista, llamado Nicolás Santafe; quien acababa de fundar, con los regenacionistas, el Banco Hipotecario. Pues la misión de esta banca, era dejar dinero para que las personas pudieran adquirir sus casas propias y ello, concordaba con los principios del krausismo que promulgaba la expansión de la economía y la creación de una Sociedad igualitaria, en la que todos tuviera propiedades.
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Paraban todos casi a diario por ese café. Aunque -para mi entender-, el hecho mas importante que en esos años ocurrió en El Gijón, fué que allí se conocieron el hijo mayor de Nicolás Santafé y la hija de Manuel Cobo; de donde nacería después mi madre: Maria Teresa Santafe Cobo. Pese a ello, no fué aquello lo que el resto de los seres humanos recuerdan como destacado, sinó que hablan de que el asesinato de Canalejas, en noviembre de 1912, cambió mucho las tertulias y a los asistentes. Tras aquél magnicidio cometido en la Puerta del Sol, dicen que el grupo de regeneracionistas que se se reunía en El Gijón, se dispersó. De igual modo, se comentaba, que el ambiente entró en una profunda tristeza. Aunque, por fortuna, hubo "una nueva luz" que hizo regresar la alegría a aquel lugar: Comenzaba a visitar aquel café entonces D.Ramón (el ilustre príncipe de las letras, llamado Valle-Inclán), quién que de algún modo heredó el puesto de Canalejas -por la atracción e importancia en sus tertulias-.
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Pese a todo, con el asesinato de Canalejas, El Regeneracionismo moriría... Eran esos, los años previos a la Primera Guerra Mundial y a juicio de los mas ilustres historiadores, la exclusión de las ideas regeneracionistas del panorama político nacional, fué abocando a la Sociedad hispana a una horrible confrontación; que terminó terriblemente produciendo el "18 de Julio del 36".


domingo, 2 de enero de 2011

FAUNA Y FLORA DE EL CAFÉ GIJÓN (II José Quereda)

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SOBRE ESTAS LINEAS. Foto del interior de El Café Gijón: Uno de los veladores de ventana, que era el lugar preferido de Ernest Hemingway y donde se sentaron, poetas, artistas, actores, filósofos, bohemios y políticos que vivieron o frecuentaron el Madrid intelectual (desde el año 1888, en el que fué  fundado el Café).
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ABAJO: Foto mía tocando la guitarra, a los veinte años (1981), en uno de los días que venía Quereda a casa a tomarse una copita y recitar sus poemas al son de mis acordes (imagen tomada por Pepe Quereda -o bién, por Salvador Ruiz Santafé-).

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Entre todos los que asistían diariamente a El Café Gijón, parece que el mas asiduo y puntual fue durante años Jose Quereda; normalmente llamado Pepito Quereda y conocido entre los flamencos como "er Zeñó Querella". Aquel Pepe Quereda, al que nos referimos,  no  es precisamente el actual catedrático de climatología. Sino Pepito, el periodista, poeta y amante del flamenco, que no faltó noche alguna a ese Café del Paseo de Recoletos, durante los años sesenta (y parte de los setenta). Seguro que no fue el mas famoso de los que se sentaban en aquellas tertulias, pues entre los literatos que allí se reunían había figuras como Camilo José Cela, Ana Maria Matute y muchos de los que aún vivían, pertenecientes  la Generación del 27 y de la de Medio Siglo. Pero sin ser el que mas fama tuvo, sí consiguió ser Quereda el que mayor atención sostuvo, muchas noches.
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Según mi padre me contaba, Pepito era un antídoto contra D. Jaime de Mora y Aragón... Este último, cada vez que aparecía en El Gijón, acaparaba toda la atención de los asistentes. No solo porque unos años antes, su hermana (Da. Fabiola) se había convertido en reina de los belgas. Sinó, sobre todo, porque entraba en el café (o se sentaba en la terraza), ataviado con las mejores galas que había llevado en la noche, para tomarse allí  "una espuela" -era entonces como se denominaba a la última copita que bebían antes de dormir-. Narraba mi padre, que su aparición en El Gijón era siempre magnífica, parándose frente a todos, dejándose ver y admirar, girando la cabeza lentamente y dejando luego caer su monóculo. Tras mirar para el lugar donde se iba a sentar, se dirigía Don Jaime a la mesa elegida y allí daba dos goles con su bastón sobre el suelo (o en el tablero).  Presto acudía un camarero y el distinguido cliente decía, con tono adusto y seguro:
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-"Lo de siempre. Una copa; cargada del mejor hielo"-.
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De imediato, regresaba el camarero, sirviéndole la mayor copa balón que encontraban, cargada de cubitos. Don Jaime, después, le pedía disculpas, diciendo:
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-"Perdona, pero ya sabes que vivo aquí al lado y el garrafón que nos dais es horrible.  Así que me traigo el Chivas 24 años de casa, para que no me dé un infarto con lo que estos de alrededor beben".-
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El camarero, impertérrito debía aguantar luego la escena que llegaba, pues Don Jaime solía desenroscar el bastón que sujetaba con su mano, para volcar seguidamente sobre la copa lo que en el interior se contenía. Se servía así, una y otra vez normalmente, el whisky que había dentro del bastón trucado, mientras  charlaba con unos y con otros  -pidiendo mas hielo, si lo necesitaba-. Tras terminar la consumición, se levantaba y dejaba como propina una cantidad superior a lo que valían varios whiskyes....
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Sobre estos hechos, me narraron que un día, antes de marcharse, salió un tanto "tocado" por la bebida. Al levantarse de la mesa y verse mal de equilibrio, los camareros (que le adoraban) intentaron ayudarle; pero él hizo ademán de no necesitar apoyo alguno, dejando claro que su estado no se debía para nada a un exceso en "la espuela", que se había tomado. Muy por el contrario, comentó que le dolía la cabeza por algo malo que había ingerido y prosiguió preguntando así a los empleados de El Gijón:
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-"Siempre os pido que me pongáis hielo de agua mineral... ¿Estos cubitos con qué están fabricados?"- . A lo que el camarero contestó que eran de Agua de Solares, que por entonces era  la marca más común, mejor y más famosa. Don Jaime de Mora se llevó en ese momento la mano a la cabeza con gesto de horror y le explicó que aquellos cubitos tenían culpa de su cefalopatía. Advirtiendo de su estado con  palabras muy parecidas a estas que a continuación suscribo:
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-"¿Me habeis puesto hielo hecho con agua de Solares; esa la que anuncian por todas partes?....-. El camarero  asintió con la cabeza. Tras ello, el fino cliente continuó:   -"Pero hombre de Dios, a quién se le ocurre darme para mezclar un escocés de categoría, un agua mineral que se anuncia en las carreteras y hasta en la radio.... ¿Tú te crees que se me puede hacer a mí eso...?. Me voy que me duele un montón la cabeza. Y para la próxima, dile al jefe, que use agua mineral francesa o suiza; de los Alpes... ".- Dejó la propina acostumbrada sobre de la mesa y ante las carcajadas de muchos de los que le oían, salió de un Café Gijón; lleno entonces de comunistas, anarquistas y bohémios. Quienes, muchos días no tenían qué llevarse a la boca, pero aún así respetaban la flema de un personaje tan singular como este.
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Algunos consideraban que José Quereda, era "el antídoto" existente en El Gijón, para poder "soportar" las apariciones y excentricidades de Don Jaime de Mora y Aragón. En realidad, si no fue lo contrario, siendo lo mismo; sí se acercaba mucho a ello. Pues Pepito Quereda era tan amante de las mujeres como Don Jaime, pero tenía el enorme problema de que había nacido con una talla con la que todas le quedaban altas... Por ello, los bailarines flamencos le ayudaron a ligar  y para eso, le recomendaron un zapatero de calzado de danza, que le hacía a Pepito unos chapines con unas alzas tremendas. Quereda, se creía y estaba convencido, de que no se notaban nada los ocho centímetros de tacón que llevaba bajo los calcetines; pero en verdad cuando le mirabas al final del  pantalón, te daba vértigo ver a una criatura tan pequeña, andando sobre esas alturas....

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SOBRE ESTAS LINEAS: Libro que contiene la conferencia e impresiones sobre El Café Gijón, del escritor conquense José Bárcena; quién desde 1974 trabaja en El Gijón y ha conocido a muchos de los que en mis "Añoranzas, recuerdos y semblanzas", reflejo (entre ellos a José Quereda, del que guarda un gran recuerdo). Es Bárcena, memoria viva de lo que fué la intelectualidad madrileña desde los sesenta, hasta la Transición y el fin de siglo... Hablar con él unos minutos, es un regalo de cultura y de bondad. En breve, le dedicaremos una semblanza, que prepararemos cuando tengamos más tiempo.
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Era Pepito un hombre entrañable y querido por todos. Principalmente por los de El Gijón. Ya que como le habían parido  "soltero nato" -como él decía- tan solo tenía como familia a sus amigos (aguantó poco mas de un par de meses casado).  Pese a ello, las mujeres y el lujo eran su pasión; y si Don Jaime de Mora disfrutaba de las féminas y el boato, gracias a sus relaciones, encantos, dotes y aspecto. Pepito lograba conquistar a las dolces "donnas", recitando versos y contando mil batallas increíbles; tanto como lograba meterse en cualquier casa, ambiente o palacio; haciéndose pasar por gitano blanco, como palmero en los cuadros flamencos. Pues, lo que mas le gustaba a Quereda era una juega flamenca. Tanto que en su casa tenía enmarcado un billete de cien pesetas que había ganado en una noche de verano (en 1965), dando palmas en la fiesta de un "señorito" potentado; haciéndose pasar por gitano. Aquel billete de veinte duros, firmado por todos los componentes del cuadro flamenco que le acompañaban; era una reliquia para él y lo guardaba y exhibía, como quien expone en la entrada de su casa la ejecutoria de nobleza, o el acta de hidalguía de su familia.
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Siempre me decía: -"Angel, cuando vengas a mi casa vas a alucinar.... Tengo enmarcado un billete de cien pelas que gané una noche haciéndome pasar por gitano blanco,  dando palmas en una juega flamenca. Está firmado por todos los componentes del grupo que tocábamos allí. Y en el centro tiene ni mas ni menos, que la firma de Perico el del Lunar...."-
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Pese a todo lo que pueda parecer, Pepe Quereda (alias "er Zeñó Querella", en el mundo flamenco) era uno de los tipos mas ocupados que conocí. No tenía apenas un momento libre, pues tal como me narró, su horario era de gallina ponedora japonesa:
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Se levantaba a las diez de la noche, desayunaba y se iba al Gijón, para escuchar "las noticias y lo que se cocía en la noche". Hacia las doce o una de la madrugada, se iba a la redacción del periódico, donde debía entregar la colaboración o pasar a dar unos toquecillos a los compañeros periodistas. Tras ello, se acercaba a la fiestecilla flamenca que tocara y hacia las ocho de la mañana iba a fichar al ministerio de Información (donde trabajaba en el gabinete de prensa). Tras fichar y ver lo que había, regresaba a casa hacia las nueve, para dormir hasta el medio día. Cuando se levantaba a la una, regresaba al ministerio a echar unas horitas (pues no tenía mas que un contrato temporal de cuatro horas al día -al menos eso afirmaba-). Sobre las seis, salía del currele y dormía la siesta hasta las diez, que volvía a levantarse, desayunar, prepararse e ir al Gijón, luego al periódico y finalmente al tablao, para volver a las ocho al ministerio.... Un Titán de la ocupación.
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Lo que más le gustaba era que le acompañasen a la guitarra mientras recitaba y cuando yo tocaba unas Soleares siempre "se arrancaba" con un poema suyo (perteneciente a su libro Diente de León) y que comenzaba diciendo algo así como:
"Ese rumor del mar que va a la arena /  esa luz que muere en el ocaso  /  la huella caminante de aquel paso / y la tristeza que te hunde hasta la pena...."
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Un día, tras este comienzo recitado por Quereda ante amigos, proseguí yo con otra versión de la misma letra, añadiendo un recitativo diferente, mientras tocaba mis Soleares, declamando:
"Ese rumor del bar que va a Quereda  /  Esa copa tomada en el ocaso  / La huella diletante de aquel vaso"
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Antes de terminar el último verso, Quereda ya se había enfadado mucho conmigo, replicando que con la poesía no se hacían bromas. Y es que para Pepito, la belleza en la palabra era sagrada. Pues siempre decía que por algo era nacido en Orihuela, el pueblo de Miguel Hernández y de otros tantos poetas. Concluyendo con la frase de que por todo ello, amaba tanto a La Mancha, "la patria inspiradora" de DonQuijote.  
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Así le recuerdo y así le recordarán todos. Siempre intentando ligar y siempre en sus fantasías y en sus poemas, con las palmas de flamenco y un artículo por publicar bajo el brazo. Mi padre, que se reía muchísimo con sus ideas y su forma de ver la vida, no hizo mas que ayudarle y le introdujo en cuantos grupos  y en cuantos trabajos, pudo. Pero a Pepe, lo que le gustaba era el flamenco, por lo que lo único que necesitaba, era venir por casa a estar con nosotros y a oír la guitarra, beberse una copita y soltar sus versos...
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Uno de los días que le trajimos (pues Pepe no conducía, como los "señoritos de antes"), resultó que el pobre se había tomado unas cervecitas y al llegar a la puerta de casa, estaba que no podía más. Se bajó como pudo del coche y se encaminó hacia el primer arbolito lejano que había, para poder aliviarse allí. Fue en ese momento, cuando otra amiga nuestra (que estaba peor de la cabeza que todos nosotros -que ya es decir-), llegó hasta nuestra puerta, gritando que alguien la quería violar. El pobre Pepito Quereda, que en aquellos momentos acababa de bajarse a toda prisa la cremallera del pantalón (porque no podía mas); vió como sus "partes impudendas" apuntaban hacia donde esa chica venía gritando que había un violador.... Del susto que se llevó, se la subió de nuevo como pudo, pillándose las nobles zonas.... Quedó en el suelo retorciéndose de dolores, diciendo que no iba a violar a nadie, que todo era un error, que no podía más y que le dejaran aliviarse....
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Por su lado, la que pensaba que le perseguía un violador,  se había confundido con otro llegado antes que solo se trataba de un electricista, que venía a cobrar una factura atrasada.... En esa terrible escena, llegaron los guardas, al oír los gritos. Así vieron al pobre Quereda lamentándose de sus dolores tirado en el suelo; a la chica pidiendo perdón ante quien solo deseaba ir al baño y al electricista protestando por no poder cobrar y haber sido confundido con un  violador. Nadie daba crédito de que aquello nos podía suceder... Y es que Quereda, tenía mala suerte con las mujeres....
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Pero antes de terminar, deseo narrar una de las anécdotas mas divertidas que me pasaron con este "Don Jozé Querella" (como muchos le llamaban). Sucedió a fines de los años setenta, un día que fuimos al cine los amigos -todos companeros de clase y casi adolescentes, por entonces-. Antes de la película, pasaron un documental sobre la ciudad de Albacete donde a cada momento, en ese reportaje, decía  un locutor: -"Albacete, el Nueva York de La Mancha"-. Cada vez que se oía esta referencia a Albacete, el cine entero rompía a reir en carcajadas (pues la frase era mas que surrealista). Cual fué mi sorpresa, cuando al ver los títulos de crédito del documental, en ellos ponía: "Textos y guión: José Quereda". 
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La siguiente vez que le vi, le comenté que había estado en un cine y había visto el reportaje suyo sobre Albacete, sugiriéndole que al oírse esa frase de "Albacete, el Nueva York de La Mancha", el cine entero rompía a reír. Se quedó pensativo y contestó algo enfadado diciendo:
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-"¿Sabes lo que te digo...?. Que esa frase es mía y no de Azorín, como todos afirman. Porque Azorín en el Suprarrealismo, lo único que refiere sobre Albacete es, su industria y sus edificios modernos (en mitad de La Mancha). Pero este dicho de: Albacete, el Nueva York de La Mancha; es mio... Y si la gente se ríe, es porque al cine solo van hoy pequeños burgueses e ignorantes. La gente ha de ir al teatro...  Por cierto, Angel. ¿Tú qué hacías en ese espectáculo tan barato?"-
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Así era Pepito Quereda, uno de los muchos hombres a los que tantísimo ayudó mi padre y que gracias a mi progenitor, lo pasó mucho mejor en este Mundo (pues sin el apoyo de su amigo Mario, quizás algunas penurias hubiera tenido). Descanse en Paz, quien nos hizo ilusionarnos tanto y quien nos obligó diariamente a reír y pensar bajo el espíritu de la poesía.